16 oct. 2013

LOS OJOS DE LA INTEMPERIE

Yo vi nacer, en mi casa de Paternal, en el ámbito áspero de mis talleres a esta novela. La vi cuando era un cuento, cuando nadie veía en ella una novela. Ni su autor. Pero el secreto es que yo no miré hacia lo escuchado esa tarde, sino que miré a los ojos, a las piernas, a la postura en la cual terminaba enroscado Marcelo Caruso al leer lo que era, hasta ahí, un cuento. El cuento lo enroscaba y él tenía que desenroscar-se, tenía que sacar algo mayor, algo gigante, algo que estaba por partirlo al medio. 
Eso eran dos cosas, recuperar su auto-estima como escritor luego de un pasado de poeta muy reconocido en el under, y entender que ese era su destino y que así es, fue y será el alma de los que escribimos: una sábana acribillada de días y días de nada y silencio que siempre está punto de volver a tenderse para darle suavidad a la espalda de algún lejano lector, lejano ser, cercano hombre, soñada mujer.

Fueron más de cinco años de trabajo duro, de tratar de entender lo que estaba haciendo, de tratar de encontrar, cada vez, la palabra justa, la palabra exacta,  que terminara por ser palabras propias, palabras apropiadas, recibidas y forjadas nuevamente para poder así dar,lo que se tiene que dar. Marcelo Caruso escribe y corrige como lo hacen e hicieron los grandes de la literatura: con todo su ser a la búsqueda de su verdadero ser.

COMPREN Y LEAN ESTA NOVELA, VA A SER ALGO VERDADERO QUE HAGAN POR USTEDES EN LO QUE RESTA DEL AÑO.


Textos de Contratapa:


Escrita en un estilo vertiginoso que no acepta concesiones, Caruso nos regala un clásico relato porteño sobre una zona oscura de Buenos aires, un relato que andaba faltando, que todavía nadie había escrito. Una incomodidad en la cual todos nos vemos reflejados. La gran novela de la familia artística, porque la lectura, los sueños y la cerveza generan la mejor familia disfuncional del mundo: la de los inconformistas. Relato del underground, canto ceremonial de todos esos miles de personajes que deambulan por San Telmo, vendiendo sus cositas, “sus lindas porquerías”, tarareándole a un mundo sordo sus canciones o bien anotando en servilletas de pizzerías largos poemas ginsberianos. Esta novela nos retrata a todos, al pintor de conventillo o a Fogwill. Roberto Arlt y Alan Pauls, Kuitca y Quinquela Martín, todos están presentes en este libro memorable que tiene la gran virtud de desnudar a Buenos Aires.

                                                                                                                                                           Washington Cucurto




Un hombre anónimo, un hombre aparentemente gris, un hombre doblado por la vida, espera en una plataforma de retiro que un micro parta rumbo la costa atlántica. En el micro están su ex mujer y su hija, se van para siempre, de su vida, de su ciudad, Buenos Aires, y parece que este hombre no va a ser capaz de soportar eso, parece, sin que el autor lo diga ni lo insinúe ni nada, que va a meter la cabeza entre las ruedas de ese mismo micro. Pero no lo hace. Se va a un bar y le rompe la cara a un mozo. Lo llevan preso y empieza la novela de Enzo Bruno, ese hombre quebrado, ese hombre que lejos de ser una persona gris resultará oscuro por momentos y luminoso casi todo el tiempo.
La vida va a darle más y más palo, pero él se las va a ingeniar para que el humor, el placer y la poesía, sigan haciendo de él un hombre que, pese a estar hundido en esta mierda en la que estamos hundidos todos los hombres, siga mirando hacia las estrellas.
Caruso se presenta en el panorama narrativo argentino para romperla. Tiene un talento descomunal y ha logrado un profundo control de su prosa. Ésta, su primera novela, LOS OJOS DE LA INTEMPERIE, es una obra imperdible, una bella sinfonía pastoral, triste y cuidada. Y merece la lectura de quien sea Ud. lector, que está ahora leyendo estas palabras.
Festejo a Caruso y Festejo LOS OJOS DE LA INTEMPERIE. Y auguro, tanto para el autor y la novela, el mayor de los destinos literarios.

                                                                                                                                                                     Pablo Ramos

14 oct. 2013

Esdras Parra, pido ayuda para escribir su novela

“No pido que se me comprenda, pero no permito que se me irrespete”                                                                                                                       Esdras Parra

Por fin, tras haber fracasado dos veces en recibir la beca Guggenheim, me decido, de todas maneras a escribir mi novela sobre la poeta venezolana Esdras Parra.Se titulará, Mientras mi mujer no está. Y supongo que esta tarea me va a llevar, al menos, lo que resta de este año y todo el año que viene. Amén de que enero y febrero filamos EL ORIGEN DE LA TRISTEZA, amén de que también tengo que grabar os programas de Docu-Ficción para Canal Encuentro, amén de que en marzo debo entregar mi libro HASTA QUE PUEDAS QUERERTE SOLO, amén del nacimiento de Antonia María y amén de intentar ser mejor padre de Nuncio y Julio,mejor marido de Lucila, mejor hermano, etcétera. PUFFFFFF
Aquí abajo les dejo una idea de libro, la misma idea que mandé a la beca, pero sin el presupuesto. Pero pido A TODO EL MUNDO QUE SEPA ALGO DE ELLA, venezolano o argentino o lo que sea, que por favor me mande datos, links, todo lo que pueda. Ya que es difícil escribir e libro desde Bs As y sin dinero no podré ir a Mérida ni a Londres, como necesitaría ir.


Contexto
Esdras Parra nace hombre en Mérida, Venezuela, en 1934. Logra un enorme reconocimiento como intelectual y escritor (cuentista y poeta). Viaja en los setenta a Londres y, según contara Cabrera Infante (¿?), se enamora perdidamente de una muchacha lesbiana. Enloquece por ella. Tiempo después, en su afán por conquistarla, comienza travestirse y termina sometiéndose a una vaginoplastía y otras cirugías feminizantes. Nunca logra el amor de esa muchacha, pero sigue su vida como mujer y así muere en Caracas en el año 2004 habiéndolo perdido casi todo.
Sobre las razones que lo llevaron a cambiar de sexo hay muchas otras opiniones y teorías encontradas. La mayoría de ellas son abanderamientos de ideologías machistas o feministas que desestiman lo interesante del caso, su lado humano: el profundo conflicto espiritual en el cual un ser se ve inmerso antes, durante y después de haber tomado una decisión tan trascendente.
La misma Esdras escribió los siguientes versos luego de una de las cirugías: “Recibe mi cuerpo como quien recibe la nieve” Versos que a mí me conmovieron cuando tuve la oportunidad de leerlos a la vez que recorría las calles de su Mérida natal y hablaba con el Profesor Universitario Álvaro Contreras acerca de este notable personaje de las letras venezolanas.
Era como si esa mujer que nacía reclamara pureza, como si le pidiera al mundo que protegiera su alma, que cualquier susurro de rencor, cualquier reclamo, cualquier mirada triste o de extrañeza hubiese roto el frágil cristal de su corazón asustado y al borde de la vergüenza, pero decidido a llevar hasta el límite el ejercicio de la libertad.
Es importante destacar que Esdras Parra estaba casado, y que su mujer no lo abandonaría ni aún después de él mismo haberse transformado en mujer. Seguirían juntos hasta el final. Por eso, esta va a ser una novela sobre la tolerancia, sobre el ejercicio de la libertad individual y el respeto hacia ella que sólo puede dar otra libertad. Enarbolada, por supuesto, en un solo personaje: Esdras Parra, recorriendo la evolución no sólo de su cuerpo, si no de su alma y, sobre todo, de su escritura como reflejo del cuerpo y el alma.

El libro
La novela va a tener dos planos narrativos. Uno en tercera persona, en pasado, donde recorreré los eventos más significativos de la vida del escritor. De ese niño y luego joven que busca lo que va a ser. Que de alguna manera no entra en la capsula de un cuerpo y quiere ir más allá. Su formación, sus amistades, sus amores, sus primeros versos, sus primeros textos y amigos. Su despegue del pueblo natal a la ciudad de Mérida (ciudad de universitarios) y luego a la gran capital, Caracas., pasando por su estancia en Londres, ciudad fundamental donde empezó a travestirse mientras su mujer estaba en el trabajo. De ahí el nombre de la novela.

El segundo plano narrativo es una suerte de diario de la transformación. Va a ser el pensamiento del personaje Esdras Parra, por supuesto en primera persona, con destellos de anotaciones que serán versos o pensamientos reales (sacados de la investigación biográfica sobre el autor). Y ese diario reflejará los días de internación, de operatorio y post operatorio. Intentará hacer carne el miedo a la mirada de los otros, la salida al mundo como nuevo ser, el dolor de ver cómo los amigos dan la espalda, la pérdida y la incomprensión.
Los dos planos narrativos se unirán en un final único, donde esa tercera persona ganará la pulseada, porque la muerte ganará la pulseada. Y en medio un enorme y casi fantástico clásico de baseball, entre una multitud que festeja la victoria de su equipo favorito, describirá el adiós final, el funeral rodeado de unos pocos amigos y algunas personas extrañas





1 oct. 2013

leyendo a Fernando Vallejo en el Dorado, Bogotá

Cuando le abrieron la puerta entro sin saludar, subió la escalera, cruzo la segunda  planta, llego al cuarto del fondo, se desplomó en la cama y callo en coma. así, libre de sí mismo, al borde del desbarrancadero de la muerte por el que no mucho después habría de despeñar, paso los que que creo fuera sus únicos días en paz desde su lejana infancia. Era la semana de Navidades más feliz de los niños de Antioquia. !Y que hace que éramos niños! Se nos habían ido Pando los días, los años, la vida. tan atropelladamente como ese río de Medellín que convirtieron en alcantarilla para que arrasara, entre remolinos de rabia, en sus aguas sucias, en vez de las Zabaleta resplandecientes de antaño, mierda mierda y mas mierda, hacia el mar