4 jun. 2013

Un pez en la inmensa noche

Hay días difíciles para mí. Generalmente las fechas en las cuales se festeja algo son las que traerán, seguro, los días más difíciles para mí. Y en este primero de junio de 2013, en el cual acabo de cumplir 47 años, la fecha complicada se sumó a la noticia, hermosa, perfecta noticia, de que voy a ser padre, por tercera vez. 
Todo está bien, la madre es la mujer perfecta y, misteriosamente, me ama. Me ama con todo su ser, y es un ser enorme, inalcanzable al menos para mí.
La noticia es fuerte y me fue dada desde otro continente, desde Europa, y ya la sabe todo el mundo y por eso puedo, sin reparos ni pudores, escribirla en un lugar público, como este. Público pero cálido, porque es de mi público, el que me lee, el que me pertenece porque sabe lo que doy en cada texto, sabe, al menos, lo que no va a encontrar en lo que yo escribo. Lo que no va a encontrar es tibieza, hasta los que me odian saben eso.

Y vengo recibiendo felicitaciones y regalos, y me voy acostumbrando a esto. También vengo dándole a la maquinita, bastante seguido, bastante cerca del registro y del lugar en el cual sospecho puedo alcanzar en este tiempo.
Mi vida de artista se agota entre la música y la literatura. Pero soy escritor por encima de todo, por encima de mí mismo: si no escribo no tengo nada. No me tengo. Y ya tuve mucha devolución de mis libros, mucho regalo inesperado, tal vez el mayor fue una vez que Abelardo Castillo me dedicó un ejemplar de SER ESCRITOR poniendo en letra apretada "Para mi amigo y gran escritor Pablo Ramos, por las dos cosas"
Antes de eso Ernesto Snajer, mi hermano del alma, y uno de los más grandes compositores de música popular que tiene latinoamérica hoy me había alentado de igual manera, mucho antes de haber publicado. Pero acabo de recibir un mensaje privado de un grande de la literatura latinoamericana Marcelo Caruso, autor de la extraordinaria novela Brull, y del maravilloso volumen de cuentos Un pez en la inmensa noche.

Yo lo conocí por Edgardo González Amer, otro enorme escritor argentino. Los dos discípulos de Castillo, los dos del palo mío. Quiero compartir  el mensaje de él y mi respuesta, eso, quiero recordame y festejar que, por fin, estoy viviendo un sueño, muy soñado, muy buscado, muy mío.




  • Hoy
  • Marcelo Caruso

    Leo y vuelvo a leer: " Estas son las palabras de mi reconciliación. No con mi padre, eso ya es imposible, sino con las palabras, con el que escribe las palabras, con ese que nunca pude ser y que sin embargo es el que más que ninguna otra cosa soy". Es la cifra exacta de tu poética. Dicha con tanta justeza, con tanta desgarrada humanidad, después de haber contado tantos horrores, tantos dolores... Qué hijo de puta! SOS UN CAPO!!!!!
  • Hoy
  • Pablo Ramos

    Loco, que vos me lo digas, me hiela la sangre!
    me recuerdo con Brull o con tus cuentos, de pensión en pensión, sólo, sintiendo: Ojalá yo pudiera escribir como este tipo. GRACIAS LOCO!
    te admiro mucho
    pol