4 may. 2013

Encontrar a un hermano del alma

Hace unos 30 años, allá en el sur, El Viaducto y sus alrededores... yo fui un joven. Y fui un joven idealista, con amigos idealistas. Teníamos menos de 20 años, bastante menos y teníamos una banda de rock, AMENABAR. Claro, por Spinetta, claro, muy Spinetta. 

En esta foto me pueden ver a mí, el que está en brazos de los otros, ese soy yo. Y luego Sergio, y Jorge y Rodi, el cantante, el del guante en alto. 
También el chico del pelo largo y pulposo, el bajista, el Bicho Pavlovic. 
Hicimos conciertos y canciones, lindas canciones, spineteanas siempre, aunque soñábamos ya con el jazz.
El asunto es que me encontré, luego de idas y venidas, con uno de ellos, tal vez el más talentoso de todos nosotros, El Bicho, y decidimos hacer un dúo y estrenar algunos temas el 19 de junio en el concierto que junto a mi banda actual, ANALFABETOS vamos a dar en LIBERARTE.

Acá el momento en que tocamos HADA NARCOTIZADA. Es un momento especial, más allá de que le pasé el tema oralmente y Bicho lo tocó con un talento finísimo, lo importante del video, hecho por mi hijo Julio con un celular, es la mirada final. Porque pasan en él dos cosas, la primera es que dos personas que se conocieron mucho y tocan juntos después que se reencuentran en la música, luego de treinta años, y pueden ralentar una canción que tocan por primera vez como si fueran uno, y pasa que lo entienden en ese instante, y pasa que por un instante, ese instante, tiene de nuevo 17 años, y se miran, sin querer, como nos miramos al final del video.
Se los dejo, más allá de lo precario que es.

1 comentario:

Prof. Mónica Rubalcaba dijo...

Es preciosa la idea de esa mirada que conecta el alma con el alma, que recorre el tiempo y llega como quien llega de haberse visto ayer nomás, hola, soy yo, el de siempre...