En mis talleres del antiguo bar del Once (2005). No recuerdo, pero algunas no están tan mal.
- El tiempo
presente es el más difícil, el más anti-literario que hay.
- Cuando se expresan
con retórica tienen que pagar el
precio de repetir la palabra. No
se crean eso de que si repiten palabra escriben mal. No. Cuando la
retórica necesita que repitan, por ejemplo una pregunta, tienen que
repetirla. Es como subir por una escalera de caracol
- La retórica
no se puede dar el lujo de ser hermética, es un delirio.
- A veces uno se convierte en un buen
escritor cuando empieza a recortar cosas que funcionan mal. Ahora, uno se
convierte en un excelente escritor cuando empieza a sacar cosas que están
buenísimas pero que no encuentran su lugar en el cuento.
- A veces con
distintas palabras decimos lo mismo y es peor. Para decir lo mismo en
literatura hay que decirlo con las mismas palabras. Porque sino es como
disfrazar. Si pienso: “Voy a repetir esto” lo repito tal cual y se terminó.
- No importa de
lo que hable el diálogo, lo que sostiene al diálogo es lo que el diálogo
trae por debajo.
- La literatura
infantil no tiene moralina. Por lo general tiene moraleja o tiene una
aventura moral, pero no moralina. Fíjate que no dicen lo que está bien y
lo que está mal. No hay que tenerle miedo a la aventura moral. Porque
moralina no es. Si vos elegís ser bueno y honesto no es moralina, es una
posición moral. Y la literatura para chicos tiene mucho de eso.
- La mujer no
tiene cola. Cola tienen los monos y los perros. La mujer tiene otra cosa.
Cola es una palabra horrible. Mejor buscarle por otro lado, ¿no? Es como
decir “tengo el cabello despeinado”. Los peluqueros dicen “cabello”.
- La realidad
te da cosas literarias. El problema es meterlas en un lenguaje literario.
- El escritor
no tiene que escribir en los primeros borradores intentando la página
perfecta. Tiene que escribir intentando la página eterna. Que es muy
diferente a la página perfecta. La página perfecta hay que intentarla
luego de escribir muchas veces la página eterna. La página eterna es quien
te deja un personaje para siempre. Don Quijote es una novela eterna, es un
personaje eterno que peca de muchas cosas cuando lo lees. No es perfecto
por ningún lado. Pero el personaje quedó en el imaginario para siempre,
¿no?
- En los
cuentos hay que tener cuidado con las metáforas y los vuelos poéticos.
Todo lo que se dice en un cuento, casi
todo lo que se dice, tiende a entenderse literalmente.
- En
literatura, el orden de los factores altera considerablemente el producto.
- No hay que
empezar las historias informando. Hay que empezar literariamente,
organizando la aventura física que va a vivir el personaje.
- Cuando un
personaje habla y se termina con un “dijo”, después no va un gerundio. Por
ejemplo: “…dijo, dejando la
esponja arriba de la mesa”. Eso es como una regla.
- Guarda con la
palabra “todo”. En literatura yo tengo esta teoría: todo es igual a nada,
y nada es igual a todo. Cuando yo digo todo no digo nada; y cuando no digo nada a veces
digo todo. A menos que se use onda Chéjov, porque ese “todo” ya está
contado. Cuando hablen de los sentimientos no me digas “todo”. Mejor
contarme qué le pasa al personaje.
- Guarda con
sobre-explicar las frases: “salió a buscarla a la calle”. ¿A dónde más iba a salir? Y guarda con esto:
“Vaso lleno de agua”. El
lenguaje está construido de metáforas fósiles, fueron metáforas en algún
momento que vamos olvidando para comunicarnos. Ya sabemos que el vaso está
lleno o que el vaso no es de agua sino que es de vidrio.
- Leo, tu
personaje, no quiere estrujar el tiempo. No es un
filósofo, no conviertas a tu personaje en los seres desgraciados que somos
nosotros. Nosotros escribimos porque… en realidad, el laburo intelectual
nos deprime. En el fondo nos deprime ser lo que somos. No estruja el tiempo, lo que estruja es el recuerdo
de Emilia, ¿no? Hacéte cargo, es eso: el tipo está apretando una carta y
no lee. Es dolorosísimo lo que hace Leo.
- La peor forma
de un verbo es cuando está en infinitivo, porque está en su forma
potencial; o cuando está degradado a un gerundio o a un participio: durmiendo; acabado; consolado.
Decir “Él se sentó angustiado” no
dice nada. Nada de nada. Se
convierten en adjetivos, y los
adjetivos no dicen nada.
- Guarda cuando
se dice “de pronto” o “de golpe”. Después de un giro así la historia no
puede durar mucho más.
- El final de
un cuento es incuestionable, siempre y cuando uno corrija siempre hacia ese
final.
- Lo lindo en
las historias es justo la particularidad, no puede ser cualquier cosa, es ESA
cosa.
- Usar frases
cortas. Meter un punto donde la idea gire o cambie o crezca.
- Extracto de
una corrección: “El cuento en rigor es muy bueno, pero aún casi nada está
logrado. No se siente la evolución de lo que a ella le pasa internamente.
Más bien está puesto, sólo puesto; indicado, por buscarle la palabra
exacta, en el texto. Y vos sabés, ya lo hablamos que las indicaciones
para emocionarse no emocionan a nadie. El cuento tiene hallazgos que
pueden resumirse a frases, pero no llegás hasta esos hallazgos con
naturalidad, esto es, la aventura física que ellos viven, que ella vive
(es el PP), no es clara. No es precisa”.
4 comentarios:
gracias por los consejos literarios!!! y gracias por poner tu foto en el "I Encuentro Nacional de Escritores", Leones 2012!!!! Abrazo gigante!!!!!
generosidad total ramos. gracias
Como te extraño querido Pablo, pronto tal vez este de nuevo aprendiendo y viviendo la literatura cerca tuyo. A los que ponen el cuerpo, salud!!!
Yo no se si alguna vez vos lo dijiste Pablo, pero me suena mucho a tu estilo. Ademas los consejos estan buenisimos. Gracias y abrazos.
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