11 ene. 2012

Un texto viejo encontrado en un cd

Cuarenta (40)

            Viernes a la noche. Cocina de mi casa. Mi hijo mayor (dos semanas para los 16), un amigo de San Juan (18), mi negrita (un mes para los 28) y yo (pasé hace diez días los 40). Comemos pollo a la sal. Estoy entusiasmado con tenerlos en mi mesa, con que mi hijo se sienta cómodo, hasta seducido por mi novia a la cual acabo de presentarle. El entusiasmo y la alegría le dan rienda suelta al payasito y, poco a poco, pierdo el sentido de la ubicación, la noción de límite. Yo soy así: la alegría, al igual que la tristeza, me pone eufórico. Me convierte en un hablador compulsivo: hablo y hablo, digo muchas cosas de las cuales después me arrepiento. Hiperquinético y absurdo, hago las cosas con torpeza, me quemo, me golpeo el dedo chiquito del pie. ¿Es que también puede haber una felicidad para vos, Pablo? Es la peor pregunta del mundo, me aterra, pero estoy bien, el momento es perfecto, mañana voy a buscar a mi hijo menor. Dos mujeres - dos hijos: parece regla de tres simple. Nada más complicado.

            Pienso en cualquier cosa menos en que tengo una pata de pollo en la mano y que trato, peligrosamente, de roer el hueso. De golpe le clavo las dos paletas para partirlo y como se resiste muerdo más fuerte. Catástrofe. Una de las paletas se me parte en un montón de pedazos. Siento los pedazos en la boca y no lo puedo creer. Mi novia ahí, mi hijo (que no deja pasar una) ahí, mi amigo ahí. Cinco años atrás del amor de esta mujer y ahora me viene a fallar la paleta, o el cerebro porque ¿en qué estaba pensando? Antes destapaba las cervezas con la boca, ahora los dientes me estallan como si fueran de vidrio. ¿Qué hago? ¿Qué digo? Trago. Toco con la lengua: no es el diente, es la corona de porcelana. Peor: quinientos pesos. No tengo un mango, me voy a tener que poner un cacho de madera, o un chicle. La puta madre. Estoy por llorar, quiero llorar, voy a llorar.

─¿Te pasa algo amor? ─me pregunta ella, corazón de mi corazón, dulce luz de mis ojos ocultos. ¿Qué carajo le digo?

─Me rompí un diente con el hueso.

─Ay ─gesto de impresión de mi amigo, sonrisa tipo Patán de mi hijo.

─¿Te duele, amor? Mostrame ─(es divina) si le muestro la pierdo.

─No me duele… en realidad es una corona, pero es la del frente, me da vergüenza.

─No seas tonto, amor, mostrame.

─Dale pa, total sos feo con diente o sin diente.

Pienso que no. Mejor salgo corriendo, voy al dentista ahora mismo, ¿me aceptará un poema en parte de pago?

─Mostrame a mí, no seas exagerado ─dice mi amigo.

   Abro la boca. Le muestro a todos.

─Tenía razón viejo, sin diente da vergüenza.

─A mí no me importa amor, ¿te duele?

   Después dicen pobrecito, uno por uno, ella también.

─De acá hasta que te mueras te conviene comer puré ─me dice mi hijo y creo que se está pasando de la raya. Pero no se lo puedo decir, pienso que sería la confirmación que él necesita para mandarme al geriátrico y quedarse con mi casa, mi guitarra y mi novia (ella le lleva a él menos que yo a ella).
    Me levanto y voy al baño. Sonrío al espejo. Es horrible. Dios mío. Mis hijos son tan lindos, mi amigo es tan lindo. Y mi novia, Joínha de mi corazón, sos tan linda. No sonrío más: adiós sonrisa. No como más: adiós comida, adiós. Mejor me pongo a escribir. Tengo que juntar para el diente. Tengo que sobrevivir a la senectud, tengo que llegar a fin de mes. Tengo 40.

8 comentarios:

Claudia Chirino dijo...

jajajjajaja...jijijijijijiji, ese diente!!!
el humor me encanta.
besote lindo.

MARÍA JOSÉ TAFUR dijo...

Buenísima la escena, ¡jajajajaja!

Anónimo dijo...

vino el ratón perez?!
salute.

Gabriela dijo...

Increíble cuando abrís la ventana de tus escritos!!

Que bueno haberlo encontrado.
Ni hablar de compartirlo aqui, hombre generoso eh!

Fonso dijo...

Uy... a mí el cuento me pareció durísimo... siento que éste no es para reír, o a lo sumo deberá sacar una risa nerviosa...

Anónimo dijo...

bellísimo relato, duro, contundente, con piceladas de humor y de vida. gracias por compartirlo con nosotros.

leandro.

Matilde dijo...

Sos un genio!!! siii, realmente es horrible cuando te pasa algo así. ja ja ja re buen relato.

Arturo dijo...

Para completar el relato falta una foto de la sonrisa... con corona nueva.