1 ene. 2012

Teilhard de Chardín (1881-1955)

Desplazar un objeto hacia atrás en el Pasado equivale a reducirlo a sus elementos más simples. Recorridas tan lejos como sea posible en la dirección de sus orígenes, las últimas fibras del compuesto humano van a confundirse ante nuestros ojos con la trama misma del Universo. 
 La trama del Universo: este residuo último de los análisis cada día más profundos de la Ciencia... Yo no he desarrollado mediante ella, para saberlo describir de una manera digna, este contacto directo y familiar que establece la gran diferencia que existe entre el hombre que ha leído y el que ha experimentado. Y sé también el peligro que presenta el uso, como materiales de una construcción que uno quisiera duradera, de aquellas hipótesis que, dentro de la opinión misma de quienes las lanzan, no pueden durar más que una mañana.
     En su mayoría, las representaciones actualmente admitidas del átomo son, en manos del sabio, un simple medio gráfico y transitorio de realizar la agrupación y de comprobar la no contradicción de los "efectos" cada día más numerosos puestos de manifiesto par la Materia, efectos muchos de ellos que no tienen aún, por otra parte, ninguna prolongación visible en el Hombre.
     Naturalista más que físico, evitaré naturalmente el extenderme y apoyarme indebidamente sobre estas arquitecturas tan complicadas y tan frágiles
      Como contrapeso, bajo la variedad de las teorías que cabalgan unas sobre otras, nace un cierto número de caracteres que reaparecen obligatoriamente en cualquiera de las explicaciones propuestas para el Universo. De esta "imposición" definitiva, en la medida en que expresa las condiciones inherentes a toda transformación natural, incluso viva, es de la que debe partir necesariamente y de la que puede hablar decorosamente el naturalista comprometido en un estudio general del fenómeno humano.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
     La trama de las cosas tangibles, observada desde este ángulo particular y tomada inicialmente en su estado elemental (entiendo por ello en un momento, en un punto y en un volumen cualquiera), se revela ante nosotros, con una insistencia creciente, como radicalmente particular esencialmente aglutinada no obstante y, en fin, prodigiosamente activa.                                                                                                                                 
   Pluralidad, unidad, energía. He aquí las tres caras de la Materia.                                                           

3 comentarios:

Gabriela dijo...

Un notable!
Gracias Caballero!

Claudia Chirino dijo...

Impulsados por el amor, los fragmentos del mundo se buscan mutuamente, de manera que el mundo puede llegar a ser.
La cosmovisión de éste que se salió del rebaño es la idea de que todo, absolutamente todo en el universo está conectado, unido y tiene un propósito y plan.
Un hombre de la ciencia y la espiritualidad que pudo unir, unos de los tantos y necesarios eslabones perdidos de la humanidad.
clau

Anónimo dijo...

ehhhh?

No entendí nada!

Se enredó en la trama, o tal vez la incapacidad sea sólo mía.

Se ve que la trama del Universo nos excede de tal manera que se hace imposible traducirla a simples palabras. Tal vez para eso, en su defecto, exista el Arte, sobretodo la música.