31 dic. 2011

Feliz 2012, empecemos con el mejor consejo literario



Escribir todos los días un poco
sin esperanza y sin desesperar.

                                                                               
                                                   Isak Dinesen




Escriban esto en una tarjeta y póngalo donde puedan leelo, sobre el escritorio,
en un espejo o en la pared que miran todos los días cuando se sientan frente a la máquina de escribir.

28 dic. 2011

A siete años de haber publicado El origen de la tristeza


Yo participé un corto tiempo del taller de Abelardo Castillo y un tiempo más largo del taller de Liliana Heker. Pero es importante aclarar que también considero mis maestros a otros escritores: Roberto Arlt, Juan Carlos Onetti, Aroldo Conti, Borges, por nombrar algunos argentinos. A Carver, Salinger y Cheever, y fundamentalmente, si hablo de extranjeros, a Samuel Becket y Ernest Hemingway.
Pero a Liliana y Abelardo los tuve cerca, los tengo cerca y los tendré siempre cerca. Hoy son mis amigos, y son escritores enormes para mí. Por eso esta entrada, humilde, de fin de año, para agradecerles por escrito.

De Liliana aprendí a entender, respetar y llevar con toda su grandeza y su carga, una verdad: que la literatura es fundamental para mí. Que me funda, y que la voy a pasar mal si no escribo. Aprendí también que todo es corregible, que todo lo escrito se puede y se debe cuestionar, porque encontrar el orden exacto de factores es el primer paso que debe dar un escritor al encarar la corrección de un borrador. Es el paso fundamental y a la vez el más trascendente entre el primer y el segundo Borrador de un texto. También aprendí que el primer borrador es sólo “Un mal necesario” Y le debo mi amor por Maupassant.


De Abelardo aprendí que todos los escritores, tanto los buenos como los malos, incluso los geniales, escriben de la misma manera: como pueden. También aprendí que la voluntad hace que cada vez yo pueda más. La voluntad y el talento cuando van unidos son un huracán.
También me dijo dos cosas que cambiaron mi vida para siempre: la primera, luego de que yo leyera un texto propio, dijo que estaba grande para escuchar una boludez semejante. La segunda, que corregir un texto literario no es un trabajo técnico, es un ejercicio espiritual. "Uno no corrije, se corrije"  dijo. A él le debo, también, mi pasión por Sartre.

A ellos los saludo y les deseo el mejor año, una larga vida. Y los condeno a mi amistad eterna e incondiconal.

22 dic. 2011

Lo mejor de los mejores


Anton  Chejov   
                                             
Y de pronto todo fue claro para él.

Raymond Carver

No, no sé absolutamente nada de nada.
Nunca supe nada. Se ha ido para siempre.
Para siempre. Lo presiento.
Se ha ido y nunca volverá.



  
   De J.P. Donleavy
Las altas ventanas grises del museo. Bajo la escalera hacia el subterráneo. Por todos lados mascan chicles. Los molinetes del subte me hacen pensar en caballos. La ficha entra tan fácilmente en la ranura. Un clic y paso por el molinete. Podría tirarme abajo de un tren. Dejar que pase rugiendo sobre mí. Qué habrá que tocar par morir electrocutado. Cómo sabrían que deberían llevarme y ponerme junto a Helen. Tendría que escribirlo y meter el papel en mi billetera. En caso de muerte que me lleven al velatorio Vine y me entierren junto a Helen. Tan destrozado que podrían ponerme junto a ella en el mismo ataúd. No puedo soportar la idea de que tengas frío. Y lo último que dijiste fue que te sepultaran bajo tierra. Y siempre usabas mucha sombra verde alrededor de los ojos. Te acercabas a mí en tu vestido de seda crujiente. Como si hubieras sido hueca. Oías con tus grandes ojos. Y el primer día que pasamos abordo no quise que gastaras dos dólares para alquilar una reposera. Ahora te dejaría. Ahora te dejaría hacer cualquier cosa. Helen, ahora podrías alquilar dos o tres reposeras y yo no te diría una sola palabra. No era por el dinero, era porque tenías muy mal aspecto y pensé que te helarías de frío en cubierta. Y nadie sabía lo enferma que estabas. Y tiré de la toalla. Te la arranqué de las manos cuando dijiste que gastarías esos dos dólares. No era por el dinero. Ahora rompería dos dólares aquí mismo, en esta plataforma de subte. Dios mío, era por el dinero… Te he perdido.

15 dic. 2011

El verdadero Rolando

Encontré esta, la única foto de Rolando, el amigo entrañable de Gabriel en la infancia.

Existió, por supuesto. Tal vez exageré algunos matices, a decir verdad lo mezclé con el crítico artista de Oscar Wilde, de ahí esa manera de calificar las tumbas. Rolando se llamaba Rolando, Ernesto Snajer (el Chino) mis hermanos mis amigos y yo, nos acordamos muy bien. Pero Snajer y yo tenemos un último recuerdo entrañable de él. Nosotros estábamos haciendo un estudio de grabación en Caballito, por la Av, José María Moreno al 400, creo. Teníamos que hacer unos trabajos con cemento y quisimos contratar a Rolando. Él nos dijo que sí,luego le explicamos una, dos, tres, hasta diez veces , creo yo, como llegar en colectivo y subte. Al ver que nuestro amigo no reaccionaba, Chino le preguntó, por supuesto sin tutearlo "¿Entendió Rolando?" y él contestó, "Más o menos, ¿qué es, por Mitre?"
     Mitre era la avenida principal de Sarrandí, barrio de l que él, pienso, no habrá salido nunca. Bueno, habrá llegado a Varela a Avellaneda centro, pero más allá de la Mitre, ni en pedo (aunque en pedo estaba siempre)
    
Rolando sí trabajó en el cementerio.Rolando sí durmió en el cemeneterio. Rolando sí tenía libros y los leía. También cantaba ópera, o zarzuela, y muy bien. Él decía que era Tenor, y mi hermano le contestaba que sí "Tenor rosado"  je, QEPD, querido Rolo. (En la foto, está bailando en mi club de infancia el Brisas del Plata. De espalda con rancho de telgopor, está la garza bailando con mi madre y a la izqu, mi hermanito Juan).

13 dic. 2011

en algún lugar, alguna vez, no me acuerdo dónde, no me acuerdo cuándo.


Y una vez que se encuentra al personaje hay que encontrar el lenguaje de ese personaje. Hay que respetarlo, hay que profundizarlo. Porque profundizando el lenguaje se profundiza el personaje. Un personaje construye su lenguaje y a la vez es construido por ese lenguaje. Es una simbiosis. Como el Ying y Yang. Encastrados el uno en el otro. Se empujan y se acompañan al mismo tiempo. Da la sensación de que van a girar, de que estan en equilibrio, pero que el equilibrio es un movimiento.

12 dic. 2011

La batalla de Villegas: breve retrato de Claudio "Pumita" Olmedo

El Pumita Olmedo, la madrugada de este sábado, en Gral. Villegas, acaba de demostrar, frente a un enorme rival (el colombiano Fidel Monterrosa) que el boxeo es uno de los más hermosos deportes que existen.
             Lo demostró porque no fue la victoria del más fuerte ni, tal vez, la del mejor boxeador: fue la victoria del corazón más grande, del corazón de un grande (me la juego) podría decir, y digo, de una atleta, un gladiador moderno, que va a conquistar lo que se proponga.
             Los dos dieron 64.400. El colombiano más alto y aparentemente más formado, al menos más vistoso en musculatura. y el Pumita, humilde y convencido, tranquilo al menos en el saludo y la previa. Los dos ostentaban recors de tremendos noqueadores. En esa categoría las manos pueden no pesar tanto, pero tienen velocidad y efecto, tienen swing (si el que las tira lo tiene) y pueden mandar a la lona a cualquiera. La diferencia sería la misma que existe entre una espada de gladiador, de esas pesadas lentas y mortales, contra el rayo picador de un florete. Los dos pelearon a florete. Y, en un principio, el colombiano pico más, picó mucho, hizo daño, aprovechachando muy bien su mayor envergadura de brazos.
          Durante dos rounds nuestro boxeador no encontró espacios para "meterse adentro", para ir al palo por palo en la corta distancia. Siempre se chocó contra un Jab sólido y preciso que parecía ser lanzado desde una torre por un francotirador. La pelea se ponía difícil. En el segundo round un cross perfecto de Monterrrosa pasó como un rayo por sobre el hombro izquierdo del Pumita y le sacudió la cabeza como si le hubieran pegado con un bate de béisbol. Pensé que se terminaba. Un golpe cuando apenas estas calentando, mama mía. Pero el argentino se levantó a la cuenta de cinco, creo, y aguantó más de un minuto la embestida de un colombiano que el único error que cometió fue el de olvidarse de que el contrincante además de cabeza tenía un cuerpo. No fue  a buscar abajo al argentino y, por suerte, nuestro puma pudo oír el campanazo de pie. Estaba tan ido que empezó a caminar para la otra esquina cuando estaba parado en la propia. El referí, con disimulo, le indicó el camino empujándolo levemente con la mano. 
        En el tercer round el pumita se despertó, y fue a buscar una pelea al cuerpo a cuerpo, jugándosela. Caminó mejor el ring, encerró al rival, resistió una y otra vez el uno-dos sólido del colombiano, y lo encontró arriba y abajo una y otra vez. Hubo indicios:  gancho al hígado que el colombiano sintió y una bolea al cabeza que el habrá costado una jaqueca de dos días.   Y más, y más. Olmedo no dejó de acosar a Monterrosa y pese a que el jab del colombiano seguía siendo una pequeña bomba que siembre  daba en el blanco, Olmedo empezó a defenderese mejor, y a atacar sólo cuando no era atacado, como debe ser.
         Me gustaría preguntarle al pumita si es admirador de Joe Frazier. Porque se agachó y empezó a moverse de un lado al otro alternando a una no muy ortodoxa guardia francesa, pero guardia francesa al fin. Algo poco visto,pero muy efectivo cuando se pelea con un rival de mayor estatura (La que usaba Tayson, ¡recuerdan?). Y le dio resultado, promediando el cuarto round, en una pelea que ya era una batalla de gladiadores. Valentía y fuerza del argentino, valentía y técnica del colombiano, el pumita conecta una bolea arriba y el colombiano sube la guardia, justo cuando, seco, sale el gancho del argentino al plexo solar: mmuñeco de rodillas. Le contaron diez, y le hubieran contado treinta. Se lo llevaron doblado.
   
          La mejor pelea del año, sin lugar a dudas. Viva el boxeo, y sigamos a este argentino de 23 victorias 22 por nokcout. Por más que digan que le tiran 10 y le llegan 20, que está verde y que se yo, tiene lo que hay que tener. Los que hablamos sólo hablamos desde abajo del ring.

6 dic. 2011

Les dejo un poco de Lacan. Un poco, nomás. Demasiado.

Gracias a mi hermano Carlos Rojas, que vive conmigo en esta casa, vi estos videos. "El lenguaje no sirve" es uno. Otro habla sobre el amor, la dirección del amor. Y un tercero "no saben que lo saben"
            Cualquier coincidencia con lo que hablamos todos los días en los talleres no es una puta casualidad ("la impotencia del lenguaje" y mi eterna pregunta "¿qué fingis no saber?")
            J. L. es impresionante, todo el mundo lo sabe. Pero escucharlo, creo yo, es más impresionante aún. Pensaba esta mañana: muchas veces, luego de que termina el taller, me siento culpable, me digo: "podría haber dicho lo mismo (a tal o cual tallerista) en un tono menos agresivo, haber mordido menos las palabras, haber sido más suave" Qué estúpido se puede llegar a ser. Por flojo, nomás. Hay sólo una manera posible (imposible) de hacer las cosas, y mucho menos posible (más imposible) de comunicarlas, de hablar y dejar el exacto mensaje. Esto es así.
             Planteo un ejercicio: miren escuchen y lean (subtítulos), estos videos. Luego traten de medir la intensidad de la palabra dicha (el carácter del sonido y de la voz) con su contenido y su contexto. J. L. va mordiendo, y va buscando, y parece que aprieta al otro (a los otros: nosotros) pero se aprieta él. No hablo de constiparse, hablo de exprimirse.
La cosa no fluye gratis, queridos.
Mi Lacán se da poco a poco, muy poco a poco, pero me gusta mucho que así sea, porque es un tesoro que voy desenterrando moneda por moneda. Total, no pienso morirme ahora ni nunca.
(dos de ellos no los pude insertar. Dejo link abajo)