31 oct. 2011

Se fue mi ángel

Se llamaba, se llama, Julián

Llegó a cumplir un año, gracias a su abuela, Carmensa,
y a mis amadas Katerhin y Yadira y Adriana.
Los médicos decían que
"No valía la pena alargarle la vida"
Claro: síndrome de Down, hidrocefalia, problemas en el corazón, abandono de su mamá y su papá que lo dejaron tirado,
vivió día por día.
Y le festejamos el año en Bogotá.

 Meta parrillada. Muchos invitados.

Le toqué el cuatro, le hice conocer el vértigo de una carrera de F1
llevándolo a vuelo de pájaro entre las sillas del living
y lo vi reírse y entender todo

¡Juli entendía todo!

a cambio él me dio, en pocos días, tanto amor como nunca había recibido
tantas razones para no quejarme NUNCA MAS
razones por la que no voy a dejar que esta tristeza
me gane
Y la verdad: no sé cómo voy a poder pagárselo.

Si hubiera trasplante de salud
le habría regalado toda la mía
y me habría quedado con todos sus problemas
porque Julián valía la pena, más que yo, más que los tristes médicos que se olvidaron de lo sagrado
de su profesión

Adiós, tesoro, seguí dándonos desde el cielo
lo que tanto tenés para dar

30 oct. 2011

Los ingleses me encantan, y Londres, tan llena de museos gratuitos....

La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto.
Winston Churchill Discurso en la Cámara de los Comunes 1955.


Los ingleses fueron los que abastecieron de fuego a la (por Perón) desarmada Marina trás el intento de golpe y asesinato que terminó con la vida de 400 argentinos. 40 de ellos niños de guardapolvo en un bus escolar. Así de valientes son los milicos, luego rajaron para el Uruguay. Los ingleses programaron, más tarde, el bombardeo de la refinería de Mar del Plata, matando , otra vez, centenares de inocentes. Si Perón no renunciaba, Rojas iba a bombardear Dock Sud y La Plata. Perón renunció y se refugió en el país tan hermano y siempre mal tratado por nosotros de Paraguay. El gran estadista Churchill, que Dios lo recoja en su reputísima y putrefacta gloria, inglés de mierda, fumó su toscano tranquilo una vez más.

28 oct. 2011

¡Vamos Uruguay todavía!

Porque "Se va a acabar... se va a acabar... la impinidad del militar"
Recibí, de un amigo que no dijo su nombre, esta hermosa noticia en un comentario:

La Cámara de Representantes aprobó, a las 2:14 horas de hoy jueves, por 50 votos en 91 legisladores presentes —solo votó a favor el Frente Amplio (FA)— el proyecto de ley que declara que los delitos cometidos durante la dictadura son de lesa humanidad, con lo que se elimina la prescripción de los mismos." (fuente: El Pais 27/10/2011)

Un saludo fraterno desde Uruguay.

27 oct. 2011

¡Y dale alegría alegría a mi corazón!


Astiz, Acosta y Cavallo: en cana para siempre.

Dan asco. 
Espero que por el bien de los presos comunes, ustedes estén aparte. que sólo los dejen mezclarse para hacerles de novias a los respectivos capos de los pabellones a los cuales los manden a pudrirse. 
La sociedad se va sanando de a poco, el pueblo argentino, hace rato ya, que puede caminar con la cabeza en alto.
Fuerza a todos los familiares y amigos de desaparecidos, fuerza a todos nosotros, sigamos unidos, sigamos en este modelo de Justicia Social.
Les dejo una imagen que saqué de internet.
Abrazo a todos, pablo.





22 oct. 2011

El hambre y las ganas de comer nominado para el premio Carlos Gardel

Nuestro disco, hecho a pulmón, a birome y guitarra y nada más, bueno, cabeza y corazón (cuerpo y alma, se decía antes antes), ha sido votado por más de 1.500 críticos, músicos y periodistas especializados en música y nominado para el PREMIO CARLOS GARDEL en la categoría "Mejor Disco canción testimonial y de Autor" 

 La verdad es que estamos muy contentos y orgullosos por esta nominación. Competimos con otros dos discos que tuve la oportunidad de escuchar y que son muy buenos también.

Uno es "A solas con el mundo" , nada menos que de Pedro Aznar, y el otro "Que 20 años no es nada" de Liliana Felipe y Jesusa Rodriguez. Y ahora a esperar.
Saludos, y abrazo.

Y algo más. Salió el nuevo  disco de Gabo:
"La aguja trás de la máscara"
Lo compran en Oui Oui Records
Soler 6090. Capital Federal



19 oct. 2011

Nota para la construcción de las masas

Por inquietud de Verónica, y respondiendo a su pregunta de quién había escrito lo que yo cito al final de mi texto La realidad de mi ficción transcribo aquí el poema completo de Charles Bukowsky.
Que tiene la virtud de ser preciso, revelador y bello. Sin mucho más que palabras comunes y corrientes de todos los días.
De paso esta foto junto a Eva de los días felices, je.


Nota para la construcción de las masas

Alguna gente es joven y nada más.
Alguna gente es vieja y nada más.
 
Y alguna gente está en el medio
sólo en el medio.
 
Y si las moscas usaran ropa
y todos los edificios ardieran en
fuego dorado,
si el cielo se sacudiera como
en la danza del vientre
y todas las bombas atómicas empezaran a
gritar,
alguna gente sería joven y nada más
y alguna gente sería vieja y nada más
y el resto sería lo mismo,
el resto sería lo mismo.
 
Los pocos diferentes
son eliminados bastante rápido
por la policía, por sus madres, sus
hermanos,
y otros por sí mismos.
 
Lo que queda es lo que ves.
 
Es duro.-

17 oct. 2011

Dos más de Snajer

En una está grabando en el antiguo estudio, arriba de mi casa, hoy refugio de tres amigos colombianos.
En el otro grabando con el trío. No sé en qué estudio. Los temas, GARGANTA DE LATA y PERFUME DE JAZMÍN, respectivamente.
Los videos son de muy buena calidad!
A disfrutar.

16 oct. 2011

Friends are friends

Adiós, "insignificante estadista". Aunque seguro vas a volver porque sos un mentiroso (recuerdo perfectamente tu campaña anti-papelera, viajaba mucho al Uruguay por ese entonces). No la vas a arruinar. Estamos en paz, y eso se ve que te molesta. Adiós, "insignificante estadista". El pueblo latinoamericano no te va a extrañar. Yo tampoco. Pero yo soy un argentino ladrón, y a vos sólo te interesan lo "éticos" norteamericanos.


10 oct. 2011

La realidad de mi ficción


“Anotar lo que sé tanto como lo que espero saber. Describir mi sed de alcohol que comienza a las nueve de la mañana, y que a las once y media ya escapa a todo control. Describir la humillación de beber furtivamente y el sabor amargo de la ginebra; escribir sobre el peso del desaliento y la desesperación; escribir sobre los terrores sin nombre; escribir sobre los penosos ataques de la ansiedad infundada; escribir sobre el horror al fracaso. El esfuerzo por recuperar el aguzamiento de las sensaciones, la sensación de que se ha corrompido un margen de esperanza” (John Cheever, Diarios)

Muchas veces pienso que escribir me rescató de la peor soledad, de esa soledad que yo tenía pero en la cual yo no me tenía. A ver… rescató mi compañía, me rescató a mí como compañía propia, como compañía de mí mismo.
     Durante mucho tiempo viví en una soledad abrumadora, triste, patética, lastimera, esa de los primeros tiempos de divorciado a mí duró muchos años, porque las cosas se me complicaron un poco (la moneda en esa época parecía cargada, y caía siempre del lado perdedor). Tenía dos ex mujeres que habían convertido a mis hijos en ex hijos, también. Vivía rodeado de rencor. No podía ver a mis hijos porque la falta de trabajo me lo impedía. La falta de trabajo, en donde yo vengo, acarrea la falta de dinero que acarrea la falta de un lugar decente donde dormir y comer un plato de algo caliente que acarrea las ganas de volarse la cabeza con una 45 o con veinte gramos de lo que sea o con el culo de una prostituta gorda que sólo pida caricia de amor y nos haga un lugar entre sus enormes tetas. El resultado de todo eso: yo
    Y la solución que se me ocurrió fue peor que el problema mismo: resentirme, y entonces fui alimentando el sentimiento de fracaso, poniéndole rama tras rama a esa hoguera de lástima sobre mí mismo hasta el punto de perder aún más de lo que había perdido. Al punto de perder la fe en mí.
    Eso, como dije, duró mucho. Quince años, para ser exactos. Soportados básicamente con alcohol, y a veces con otras cosas.
    Hubo un día, como siempre hay un día en la vida de un hombre, en que me crucé con un ángel, en el pabellón de ingreso de esa cárcel de Caseros: el viejo Mario C. que hacía una semana me tenía medio obligado a asistir a las reuniones de A.A. que organizaba él, por su cuenta, sin ayuda externa de esa institución ni de nadie. El también me había dado, meses atrás, las fotocopias de El que tiene sed (novela de Abelardo Castillo), y de Don Juan de la Casa Blanca (Novela corta de Liliana Heker) diciéndome que leyera para entender de qué se trataba el dolor que hay en las dos orillas de nuestro problema.
     −¿De pasársela preso? –le pregunté.
     −No, querido, de pasársela drogado, o borracho.
     Yo le tenía respeto a Mario C., todo el mundo se lo tenía. Y un día me decidí y junté mi primera semana sin drogas ni alcohol, ahí adentro: en la cárcel. Por él, como para que sintiera, no sé, orgullo de mí. Hasta que una noche me sentí desamparado por él. Yo lo tenía loco, le ocupaba más de su tiempo que cualquiera. Pensaba que decir toda la perorata de mis sentimientos era lo que me iba a ayudar a estar mejor, o al menos, a pasar el tiempo más rápido. Y estaba meta hablarle desde mi celda al silencio oscuro del pasillo, donde a él lo dejaban estar para que escuchara las confesiones de los que estábamos más necesitados, cuando, harto de mis lamentos, me dijo las palabras mágicas:
     –¿Y porqué no lo escribís?
Recuerdo que primero me enojé, porque tanto me había insistido para que le contara (a él y al grupo de ayuda que dirigía él) lo que me andaba pasando y ¿ahora me decía que lo escriba? ¿Llevaba recién una semana sobrio y ya se había hinchado las pelotas de mí? Algo así le dije, pero creo que con palabras más fuertes. Y el viejo largó una risita, dos toses secas de tabaco y me lo dijo otra vez, pero de otra manera:
    −Escirbimeló, no seas boludo –me dijo−, que yo lo leo. Hablando sos insoportable, y yo no soy tu vieja para quedarme acá aguantando tu lloriqueos de autocompasión.
    Y no es que me puse a escribir enseguida. Pero la puñalada se fue infestando, y tiempo después, en circunstancias distintas pero parecidas, me compré la máquina de escribir.
     Fue con el primer sueldo, dos meses después de haber salido de la cárcel. Llegué a la pensión de noche y recuerdo con cuánta ilusión la abrí. Recuerdo exactamente la manera en que puse la hoja, esa primera hoja, de un block que había venido de regalo junto con la máquina, amarillenta, gruesa, áspera. Preciosa. La máquina era nueva, de esas de plástico y hojalata que se siguen haciendo en china. Y no me iba a durara mucho tiempo. A esa primera máquina no le andaba el número seis, por eso hoy yo le saco a mis máquinas de escribir el número seis. También a los teclados de PC que uso a veces para escribir y siempre para corregir mis textos.
    Creo que esa noche no escribí nada, de eso sí que no me acuerdo, pero podría decir que no escribí nada. Pero fue nomás poner la hoja en la máquina y saber que yo podía, en esa pieza de pensión y a partir de ese momento, hacer lo que quisiera en esa hoja, podía ser quien quisiera, podía odiar mucho más a los que odiaba, podía amar mucho más a los que amaba, podía triunfar en el odio y en el amor. Podía escribir sobre la realidad y modificarla en todos los lugares en que no me gusta, o en los lugares en que me sentía traicionado por ella. Podía usar la imaginación de esa manera que me parece a mí más refinada que la de inventar monstruos y magos  o copiar y pegar de un blog o de otros libros: la imaginación que se afina para perforar la superficie de las cosas, esa imaginación. Que enfrenta el desafío mayor de, ahora sí, recortar y reinventar esos espacios de tiempo que separaban dos momentos de la vida que deberían haber estado juntos. Que inventa contexto y recién luego se convierte en texto. Coser, bordar, unir, el texto y mi vida. El texto: mi vida. Hacer de esa realidad una nueva realidad. Y crear un personaje que se separe de mí y viva en esa nueva realidad y que sea también mi compañía. Cuando pudo animarme a hacerlo encendí la llama de otra hoguera.
   Fue un principio, muy primario, muy imperfecto, y eso también lo superé. Tiempo después me di cuenta de que, más que el personaje, la historia era mi compañía. Y eso también lo superé, con el tiempo. Y más tiempo, y más tiempo. Y lo que me pasa ahora es que siento que el lenguaje escrito es mi compañía. Que escribir una palabra tras otra aventurándome en una nueva manera de concebir el lenguaje es lo que necesito para que crezca mi dignidad. Para que, poco a poco, vaya naciendo un verdadero Pablo, más real, más noble, más valioso. Necesito escribir como si nunca hubiera escrito cada vez. Eso se puede ver en mis tres libros publicados y se va a ver en un cuarto, cuando corrija esta historia que acabo de terminar. Y espero se vea siempre. Creo que el día que no pueda encontrar una nueva manera de contar, un nuevo lenguaje que me haga compañía, que sea mi aventura y mi compañía al mismo tiempo, creo que ese día sin lugar a dudas voy a dejar de escribir para finalmente hacer eso que tanto me gusta y que me sale tan mal que es tocar la trompeta.
     Con respecto a la juventud, a la estética, a la experimentación, al estilo creo que son, si no tienen el contexto de la necesidad espiritual de quien escribe, sólo palabras. Sólo masitas para la hora del té.
    Con respecto a la llamada “literatura del yo”, bueno, la mía está bien alejada de eso, pienso algo sencillo: depende de qué “yo”. Depende de quién sea.
En palabras de un perro viejo:
Alguna gente es joven
Y nada más
Alguna gente es vieja
Y nada más
En el medio están los otros

Gracias Charly, y como diría mi madre: Será.

8 oct. 2011

Ernesto Snajer

Sarandí-La Paternal-Copenhague    

Algún día lo iba a tener que confesar públicamente. Snajer es el Chino de mis historias. El entrañable amigo de Gabriel al que "le duelen los oídos por cualquier ruidito de mierda".

Es que Ernesto y yo somos hermanos adoptivos el uno del otro hace ya cerca de cuarenta años. O sea, hace toda una vida que nos conocemos, antes de que nuestra vida fuera una vida, en realidad, mucho antes corríamos juntos en bicicleta por Sarandí los fines de semana. Porque, igual que en El origen de la tristeza, él sólo venía los fines de semana y algún tiempo seguido en vacaciones de verano.

Ernesto era el mejor amigo de mi hermano Gabriel. De paso confieso otra, yo tengo un hermano menor, once meses menor, que se llama Gabriel Alejandro. De ahí vienen los nombres de mis dos personajes. Pero con el tiempo, tal vez por la afinidad común con el arte, Ernesto y yo nos unimos más y más. Hicimos muchas cosas juntos. Sacamos discos, hicimos (con nuestras manos) un estudio de grabación súper profesional y una productora ARLYD, que el propio Ernesto sigue. Creo que en danés Arlyd significa "sonido", no sé si eso es verdad, pero para nosotros significaba Argentina Libros Y Discos. Sacamos varios discos y ningún libro pero la cosa es que lo hicimos y eso nos unió más y más.
Hoy es mi hermano del alma, y de él quiero hablar.
Ernesto Snajer es un genio musical. Cuando digo "un genio",lo digo en el sentido pesado, profundo y literal: un hombre de genio musical. Es un interprete formidable de música clásica y de música popular. Arreglador, compositor, y hasta un poco inventor de instrumentos. Siempre anda rompiendo guitarras en busca de no sé qué sonido que, supongo, sólo él puede escuchar antes de que suene.
     Tocó y acompañó a medio mundo de la escena musical, fue editado por Egberto Gismonti (para mí la inteligencia musical del siglo, algo así como el Beethoven del siglo XX)
A lo largo de su carrera pasó por muchas etapas. La puramente folclórica, la tecnológica, y la cuasi rockera. Hoy lidera un trío con Gabriel Alejandro y Guido Martinez que es una mezcla equilibrada y sólida que contiene desde el jazz de John Scofield hasta la parquedad metafísica de Atahualapa.

    Durante mucho tiempo Ernesto mantuvo, y mantiene, un dúo con el increíble guitarrista y compositor Palle Windfeld. Un gran amigo nuestro y gran comedor de provoletas (como entrada y como postre, increíble).
Palle parece, cuando toca chacarera, haber nacido en Santiago, y cuando toca tango, tener más arrabal que el mismísimo Garufa. Y a todo eso llegó guiado por Ernesto de quien se hizo hermano también.
    Una vez, en una gira (la hicimos en una camioneta que Chino había comprado al instituto del quemado, una 504 gasolera palanca al volante. Yo chofer por Argentina toda), paramos para comer en una YPF, y luego de quedar indignado porque "Todo Parra comer ser un mierda" le pregunté  a Palle qué opinaba de mi amigo. Él fue el primero que me lo dijo:
                                                                     "Ernesto ser una genio, lo parió"

También si quieren verlo gratis van a poder en la Biblioteca Nacional. en este ciclo. No se lo pierdan.
Conciertos
Raras Partituras 8
Sábado 29 y domingo 30 de octubre | 17 hs. 
Auditorio “Jorge Luis Borges”
Ernesto Snajer arregla y dirige un concierto dedicado al rescate de obras
y compositores de la música popular argentina.


     Por lo demás les dejo 5 cositas. El tema El Poste, un vals criollo escrito por Chino para dúo de guitarras. Un maravilloso contrapunto y fuga digno de quedar en la historia de la música. De este les dejo dos versiones, una de Ernesto y el trío y otra versión del UMBRAL dúo, para que vean la relevancia de Ernesto en los músicos contemporáneos.
Luego un tema donde ejecuta la guitarra de 10 cuerdas. Mambo-Malambo una monstruosidad propia de Chino y El Cholo, con tremenda intro. Y Soledad con Pedro Asnar.
DIFURTELÓN