30 sept. 2011

Maratón de caricias del alma....

Que un grupo de lectores por Facebook, coordinado por la periodista y profesora de Letras Daniela Pitella, a quien no conozco personalmente pero ya conoceré, me mandó esta maratón de impresiones de la lectura del libro.
Una alegría inesperada para mí. Les agradezco de todo corazón por el amor puro y desinteresado de semejante trabajo. Y a vos Ana, de Eterna, por conectarnos.
GRACIAS.


LA MUERTE NO ES LO CONTRARIO DE LA VIDA: VIVIR COMO UN MUERTO, ESO ES LO CONTRARIO DE LA VIDA” Maratón de comentarios de “El origen de la tristeza” de Pablo Ramos
Septiembre, 2011

Desde la portada, exclusión, hasta el final, la muerte de el Tumbeta y de los peces, un relato escrito a los arañazos, con pasión y ternura. Magnífica descripción de clase media del conurbano sur, barrio, familia, trabajo y un cierto perfume político. Conmovedor el grupo niño/adolescente en su crecimiento. Grupo solidario, organizado con líder y subordinados. Arquetipo de una época que me remitió a mi infancia, con cierta nostalgia. Puedo decir que me encantó.

Una de las imágenes que más me gustó es la descripción que hace del taller de rebobinado del padre. Increíble

Otra: el prime beso de Gabriel a su amiga

El incendio del Sarandí, la travesía a la quinta del mellizo en busca de las damajuanas de vino, el Percha y Perón, la ida a la escuela en busca de las putas, la descripción de la Cueto, el relato final en cursiva en el velatorio del Tumbeta… uno de los libros más “grandes” que haya leído.. Son tantos los párrafos que marque ahora encuentro este que me impresiono: “Me di cuenta en ese instante de que mis amigos y yo estábamos juntos no por casualidad sino porque sentíamos las cosas de la misma manera. De mente en mente, de boca en boca, los sonidos se coordinaron solos y el grito de “dale campeón, dale campeón” llenó de valentía y esperanza nuestros corazones asustados… tanta crudeza y a la vez tanta sencillez y simpleza en el relato tanta pena relatada y a la vez la alegría permanente.. este libro es un deleite, una caricia para el alma y como dije un diamante en bruto una joya que todos debiesen descubrir

Me hizo recordar Amarcord de Fellini, un Amarcord muy nuestro. Excelente las descripciones tanto de los lugares como de los personajes. Me conmovió la descripción de los sentimientos de Gabriel en el velatorio de su amigo Tumbeta con el cambio de tipografía. Si la muerte de un amigo es dolorosa cuando una ya es mayor, a mi me ha ocurrido, no me imagino lo que debe ser en la adolescencia.

Para Percha todo lo que era de cemento y medía más de un metro o pesaba un poco más de un kilo lo había hecho Perón y siempre estaba rompiendo los huevos con lo mismo... no es absolutamente genial?? jajajajaja
La lluvia casi siempre reemplazaba al futbol por diversiones nuevas; menos para el Jaro y el Tumbeta: a ellos, cuando se inundaba, no los dejaban salir. Ese día el Chino no estaba porque vivía lejos: en la Capital. Él venía los viernes a la tarde y se quedaba hasta el domingo en lo de su abuela Fonta, a dos casas de la mía. El Chino fue desde siempre uno de los Pibes y, junto con Percha, uno de mis mejores amigos. Algunos domingos por la mañana, si la madre lo venía a buscar temprano, me llevaban a la Capital. Tardábamos más de una hora en llegar al edificio. Subíamos por un ascensor y jugábamos en un balcón muy alto desde donde se veía lo que yo siempre supuse debía ser otro país... no tiene desperdicio realmente..

Lo último perdonen pero es fenomenal: "El codazo que le tuvo que poner Rindone al Jaro lo hubiera cobrado hasta el peor referi del mundo. Es que el boludo casi nos manda en cana. Alcanzo a decir vinimos a hablar con las pu..... cuando lo surtió muy acertadamente nuestro querido Rindone. Vinimos a ofrecerle apoyo escolar a los desamparados de la villa - dijo Alejandro. En mi vida había oído algo tan cínico. Era para vomitar desde el balcón presidencial, con Percha, el padre de Percha, Evita y el Genera Perón… Alejandro le contestó que teníamos el orgullo de compartir nuestra cristiana misión con un ejemplar alumno de la Capital Federal: el Chino y un flamante exponente de la educación privada: El Tumbeta...

.. a mi la primer parte si bien me resulto simpatiquísimo el personaje de Rolando no me atrapo de igual forma que la segunda. a mi la segunda parte me prendó. me encantó y no obstante la durísima realidad que subyacía en el relato vaya si me hubiese gustado tener un grupo así de amigos!!!!

Pienso en las consignas que dio Flavia, y me resulta totalmente difícil llegar a una conclusión, creo que es porque nada me llevó a mi barrio y estoy segura de no haber conocido a ninguno de los personajes, a pesar de haber cruzado el cementerio, casi a diario, durante toda mi adolescencia, para ir a la casa de mi amiga o a la de un novio de aquel entonces.- Nunca percibí el cementerio como Gabriel. Creo que el cementerio termina representando la pequeña línea entre la vida y la muerte...
Nunca sentí que fuera "mi historia", lo único que percibí como constante, fue la resignación a la vida que a cada uno le tocó, y la falta de sueños, de proyectos, con excepción del padre de Gabriel, que por todos los medios defendía "su" taller y de Rolando, que había creado "su" mundo.

si seguramente a la mayoría nos toque de afuera empero no obstante ello a mi el haber leído el libro me posiciona de otra manera frente a la vida.. a mi me toco muchísimo aunque no haya sido esa mi realidad.

ayyy y algo tan pero tan simple como el "Pan y queso" la seriedad, intensidad y compromiso con que lo relata.. un juego el pan y queso vieron uds. la majestuosidad con que lo describe... yo creo que esta nota va a ser interminable un libro tan pequeño (de tamaño me refiero) y taaan grande.. Tan bien gastados los 89 mangos que me salio!!!!

26 sept. 2011

Teatro: simple y contundente palabra que puede contenerlo todo.

Tengo ganas de hablar, caprichosamente y cada tanto, de las obras que me gustan en teatro. Todos los que me conocen saben que yo casi no voy al cine, que miro las películas en mi casa, en un televisor de mierda, y nunca hasta el final salvo raras excepciones: La noche del cazador, Déjame entrar, todosFavio, etc, etc. Siempre las mismas, mil veces.
En cambio amo el teatro desde siempre. No es que haya que comparar, pero siempre se compara. Es como ser hincha de Ford o Chevrolet: yo soy del Teatro.
Este año descubrí dos actores.Me hice amigo de los dos. Alberto Ajaka y Patricio Aramburu. Los dos me conmueven, de diferente manera. Alberto me conmueve y me hace reír, mucho. Con él estamos adaptando La ley de la ferocidad, un unipersonal para el año que viene. Veremos.
      Primero voy a comentar una obra en la cual participa Patricio: junto a Nahuel Cano, Alejandro Hener y Juan Pablo Gómez quién la dirige. 1 hueco. Es algo que escribí para una revista. Ojalá les guste y la vayan a ver.
La obra ganó alguna que otra cosa: Premio Teatro XXI Mejor Dirección / Nominada Premios Teatro XXI Mejor Espacialización. Destacados Teatro del Mundo: Actuación Masculina (Alejandro Hener), Dirección, Autoría. / Programa de Formación de Espectadores/ VI Festival de Teatro Rafaela. Y supe por ellos que La ley de la ferocidad fue fuente de inspiración. !Qué orgullo!  



Va el texto: 


Hasta que puedas quedarte solo
mis impresiones sobre la obra 1 Hueco
Quedate acá, no te muevas, acá, entre nosotros, no enciendas la luz, no digas nada, no les digas nada a ellos, no le digas nada a nadie, no me digas nada a mí tampoco. Quedate conmigo para que pueda estar solo y te juro que me quedo con vos para que puedas estar solo también. Solo cada uno, sabiendo que estamos al lado. Si vos no te vas yo me puedo quedar en este pozo, y no caerme ¿lo ves? Haceme un lugar en el aire, haceme un lugar en tu espalda, hagamos un lugar en algún lugar, el mejor lugar, hagamos un lugar sin salida, un lugar donde la salida sea clausurar la salida. La salida nuestra es la entrada de ellos, es la invasión de los bárbaros, de los que mastican la muerte con la boca llena y barajan el amasijo con ginebra y con café. Igual que nosotros pero lo contrario de nosotros. Ellos son los demás, nosotros somos él, y él es nosotros. Nosotros partidos en tres yocitos de mierda, en tres pedacitos de nada que era algo, partidos en pedazos diminutos, en pedazos insignificantes. Quedate acá que no puedo solo, quedate aca que no podes solo, ni él, nunca pudimos solos, quedate, hasta que puedas quedarte solo.

***

Había una vez cuatro amigos que corrían sintiéndose libres por una hamstera... una vez uno se fue y corrió en la jaula mayor, solo, y logró sobrevivir para jactarse al menos de eso (lo vamos a llamar Hugo). Los otros dos se quedaron; supongamos que el primero lo hizo por miedo, por sentimiento de inferioridad o por costumbre (lo vamos a llamar Lucas), y que el segundo por fragilidad, inocencia y rol culposo de amalgamador frustrado (lo vamos a llamar Maxi). Hasta ahí, todo bien. Y si todo está bien, la obra sería imposible o, al menos, importaría poco: a mí me importaría poco. Pero Matías, el cuarto amigo, es el que va a desestabilizar la ecuación cuando se salga del juego por un lugar imposible, porque de todo laberinto se sale por arriba, y eso es algo impensado para los que habitan el purgatorio de “Pueblo choto”. Matías se va a morir para que empiece la obra, luego de una semana de muda agonía “que no imaginaban tan grave”, para juntar a sus amigos, a la fuerza, en el vestuario del club dónde lo están velando. Y ahí, ellos, amenazados por todo y por todos, van a vivir una aventura de amor, recuerdos, alcohol, peleas, risas, bromas y llanto. En un mundo de seis por cuatro. Espiando por una puerta, en la paranoica frontera del único infierno posible: la mirada de los otros, se van ver obligados a mirarse a sí mismos y a refugiarse, de nuevo, en los mejores recuerdos de la infancia común.

***

Las actuaciones me parecen de un compromiso humano notable. Cada personaje fue construido de una manera personal, plenamente humana, y va a ser “desarmado”, esa es mi impresión, por cada actor frente a un público que de cercano está casi echado encima de ellos. Nahuel Cano y Alejandro Hener son excelentes, y Patricio Aramburu (a través de su entrañable Maxi) se convirtió, desde la primera vez en que lo vi, en un actor que me cautivo el alma, en un ser de los que habitan hoy este extraño mundo mío, hecho de personajes más que de personas, hecho de invenciones más que de realidades.
1 Hueco es una obra sobre la amistad y sobre el amor y por lo tanto sobre el sentido de la vida. Es una obra que reclama que es hora de hacer una impiadosa mirada crítica pero a la vez amorosa de nosotros mismos y de las personas que amamos. Porque por algo amamos a las personas que amamos y, por alguna macabra razón, son a las que siempre postergamos, o dejamos de lado, o hacemos víctimas de los más duros juicios que salen de nuestra boca.
Me gusta que haya un Nosotros y un Ellos, me gusta que 1 Hueco no caiga en ese amor impotente que es la filantropía, lo felicito a Juan Pablo Gómez por eso, y por la puesta, y por el texto que acabo de leer y que es verdaderamente notable. 1 Hueco no es una obra neutral porque los hombres y mujeres que la hacen tampoco lo son. Es una obra para Nosotros, y por eso debemos ir a verla, porque tal vez nos ayude a entender, de una vez y para siempre, que en ese pronombre felizmente discriminatorio y felizmente plural, existe la semilla del único Yo posible... si es que creemos aún en un mundo mejor.

25 sept. 2011

Charla en público con Federico Bianchini

Los que pueden venir, vengan. Él, además de ser un querido amigo, es un notable periodista.



19 sept. 2011

El tiempo de los dioses

En dos días, si Dios quiere, regreso de Colombia a Buenos Aires. El viaje fue un éxito en el sentido menos capitalista de la palabra (porque el dinero que gané, me lo gasté como dos veces ya... ¡qué bueno!) Tampoco pude dedicarme mucho a este espacio, y mucho menos a mi escritura. Fui  a tres ciudades colombianas a presentar mis libros y mis ideas. Y pasó lo que mejor podía pasar, mis libros se agotaron y mis ideas resurgieron renovadas. 
     Llevo a mi patria una  linda novedad (es una sorpresa) que será un buen beneficio para 13 escritores desconocidos que yo elija. También cerré un viaje para el año que viene, un viaje largo, de más de dos meses donde recorreré (o recorreremos, espero que mi Belén me acompañe) 49 ciudades y pueblos de  las dos costas, del centro y de la selva colombiana, llevando mi taller tan valorado acá como en Buenos Aires.
   Me iba a ir a Europa, la verdad, pero los dioses de acá me llaman y me quieren, son las estrellas que quiero mirar, los pueblos que siempre amé. La mejor gente del mundo vive en latinoamérica, de eso no me cabe ninguna duda. En los demás lugares hay mucha gente buena sí, pero repartida en  dosis homeopáticas.Acá están a mares. O somos malandras o somos alucinantes. Es así.
A dos europeos maravillosos los conocí acá, Luis García Montero  e Ignacio Martinez de Pizón, de quienes luego haré una entrada especial. Luego es una medida Ramos que ya conocen: cuando me salga. Pero seguro pronto porque el poeta y el novelista me fascinaron.

    Pero acá les dejo un tricota de cosas latinas.  Uno: un poema del padre de mi hermano, también poeta, Federico Diaz-Granados: José Luis Diaz Granados. Dos: el músico del mes: Luis Abanto Morales cantando un himno a latinoamerica. Y tres: un par de fotos mías... con un grafitti y con un personaje encontrados en el barrio La Candelaria de Bogotá.
Disfruten de todo.


uno

Los ímpetus callados
por José Luis Diaz Granados

No hay sueños ya. Solo soles marchitos.
por la noche, los vientos y el olvido
pretenden alumbrar los ecos, las cenizas
de vanos sueños que ayer fueron himnos.

No hay sueños ni verbenas ni festines
donde la riza izaba la seguridad del reino;
sin embargo, algo late entre las sombras,
y yo mismo me indago sin repuestas.

¿Qué será que los ímpetus callados
insisten en retar tanta agonía?


dos

Luis Abanto Morales nació en Trujillo, quedó huérfano y muy solo a los doce o trece años. Como no tuvo tiempo de escribir sobre las penurias de la vida: tenía que comer para vivir y vivir para hacer algo grande, se fue para Lima.  Las pasó todas y ganó en todas.  Hoy es lo que todo gran artista sueña ser: la voz de su pueblo. Tiene una carrera brillante pero poco conocida fuera del Perú (creo que ni le importa) aunque vivió en Argentina, y en Buenos Aires. Se casó con una sanjuanina y los dos viven en la hermosa y mítica (mucho más mítica que Londres, París o New York) ciudad de Lima.
     Va una parte de la letra.. ¿nunca te dijo alguien "me aburrís"? cuando le hablabas de por qué te parecen una mierda los gringos... leé esta parte de la letra...y luego escuchala porque SE TOCAN LA VIDA PAPÁ
y de paso fijate esa chiquita que aplaude, esa chiquita es todo lo que América latina es,  ternura, inocencia, amor, futuro...

Cholo soy, y no me compadezcas/ que esas son monedas que no valen nada / y que dan los blancos como quien da plata... (...) entonces ¿qué quieres?, ¿qué quieres que haga?/ ¿que me ponga alegre como día de fiesta mientras mis hermanos doblan las espaldas por cuatro centavos que el patrón les paga?/ ¿quieres que me ría mientras mis hermanos son bestias de carga  llevando riquezas que otros se guardan?/ ¿quieres que la risa me ensanche la cara mientras mis hermanos viven en montañas como topos escarban y escarban mientras se enriquecen los que no trabajan?/ ¿quieres que me alegre... mientras mis hermanas van a casas de ricos lo mismo que esclavas?/ (...) Cholo soy ¡y no me compadezcas!





tres 

Las fotitos... (sacadas por mi querida Katherin Moreno)
un click sobre ellas y las ves mejor



12 sept. 2011

Haciendo Scola con Luis

Gracias muchachos del basquet por la pasión, por la entrega, y por el talento.
Argentina campeón preolímpico, bailando y bailando, dancando pra voce!!!


10 sept. 2011

Una entrevista de Juan David Correa

Reencontrando a este magnífico escritor y periodista Colombiano, en el marco de Las líneas de su mano 4, me da su libro La vida está afuera. Un libro que devoré en dos días y en el cual está publicada la entrevista que Juan David me hiciera allá por el 2009, cuando al La ley de la ferocidad fuera elegida el libro extranjero del año en este bendito país.
Se las dejo, luego subiré foto subiré otras cosas. Seguramente un poema del gran Luis García Montero, compositor de muchas letras de Sabina, entre otras cosas, y de quién me hice amigo entrañable en esta semana de lecturas charlas, debates, ron y alguna que otra cosita más, je.


Pablo Ramos:
El origen de la ferocidad
por Juan David Correa
Gabriel, la voz de La ley de la ferocidad y El origen de la tristeza, sus dos novelas, vive días de infierno mientras asiste al entierro de su padre. Uno de esos amaneceres decide, con la nariz taponada por la coca, la cabeza inundada por el whisky y el alma lacerada por la rabia, preparar una receta en la cocina de un hotel de mala muerte en Sarandí. Mezcla harina, vidrio picado y veneno para ratas. Hornea los panecillos. Sale a la azotea y deja que sus manos espolvoreen, sangrantes, la receta sobre el solar en el que se agolpan miles de palomas. La escena no puede ser más revulsiva: las ratas del aire caen desesperadas sobre el suelo, se estrellan con los parabrisas de los carros, se confunden con el aire enfermo de esa miseria del gran Buenos Aires.
     Pablo Ramos estuvo en Bogotá la segunda semana de junio  (de 2009) presentando una obra que, de seguro, no dejará inmune a nadie. Y no lo hará, porque este porteño, nacido en Sarandí en 1966 es uno de esos escritores que aparecen cada tiempo para darnos una cachetada en la cara. Para bien o para mal, ninguno de sus lectores se queda tranquilo con dos libros que son, de frente, autobiográficos, pero escritos con una belleza que solo se compara al horror. En un parque bogotano, lleno de palomas, este hombre de no más de 1.70 de estatura, recuerda esa escena de su libro y se ríe, y dice que nada puede ser totalmente autobiográfico, que jamás mataría tantas palomas,  pero que ha hecho cosas peores.
En sus dos novelas hay indicios de lo que podría ser una especie de iniciación literaria, ¿cómo llegó a la literatura?
Comencé a escribir intentando reconstruir una persona. Amé la literatura desde siempre. Leí muchísimo durante toda mi vida. Pero comencé a escribir en una internación contra la adicción. Después de leer una frase de Teresa de Ávila que dice que las palabras llevan a las acciones, alistan el alma, la ordenan y la mueven hacia la ternura, pensé: Y yo, ¿quién soy? Y claro, tenía tanto bagaje de ficción que no pude escribir una biografía mía. Así que me di cuenta de que quería comunicar algo. Soy alguien muy emotivo. Empecé a ordenar esos sentimientos, a inventar una situación. Hasta que me di cuenta de que no podía decir lo que quería en términos poéticos. Escribí un cuento. Se lo mostré a un amigo y le pareció bien. Me recomendó el taller literario de… . Bebía mucho en esa época, me la pasaba borracho y sobrio al mismo tiempo, una mezcla no muy buena, o bueno, buena para pasársela borracho, pero no para escribir. Me recuperé un poco, y cada que quería dejar el taller, le decía a la XXX que no podía pagar más. Ella me insistía en que yo estaba destinado a esto, a ser escritor. Yo me sentía un deficiente moral. Anduve por cuanta vereda equivocada hay buscando calmar algo que solo pude calmar por este camino, aunque todavía no me acostumbro. Cada vez que tengo que pasar un retén de la policía, veo a ese chico que era yo con tanto miedo y me tengo que decir: “esta todo bien, Pablo, no tenés nada encima”. Por eso no tengo ni tiempo, ni posibilidad de caer en un pensamiento posmoderno, absolutamente imbécil, como pensar que la literatura es algo inútil. A mi la literatura me cambió la vida. Me la cambió cuando conocí escritores como Onetti, Vallejo, Roberto Artl. Yo era de esos adolescentes que leía y vivía el personaje con el libro debajo del brazo: siempre me transformaba, era alguien diferente. Ahora con la escritura creo que tampoco escribo desde un pensamiento de inutilidad. Escribo por esa responsabilidad de que mi literatura puede ser buena o regular, pero trabajo mucho. Creo como Unamuno que se puede tener mucho talento pero se puede ser un imbécil moral. Mis personajes viven conflictos morales profundos. Y ahí radica el valor de la literatura. No porque tenga que ser panfletaria, ni mucho menos… hablo de Shakespeare.
¿Qué le cayó en las manos cuando era, quizás, el niño de su primera novela, El origen de la tristeza?
Mi padre era un tipo recio. Cuando murió mi abuelo, que tenía libros, tiró todo. Él tenía miedo de que me volviera maricón leyendo poesía. Así que a los 13 años me hice monaguillo. Iba a ser cura. Un delirio. El cura que me recibió tenía en un apartado personal una biblioteca pagana. Yo hice solo la primaria. Así que me leí esa biblioteca a escondidas de él, por orden. La Isla del Tesoro, primero. Después, Bajo el volcán de Malcolm Lowry: ¡Tenía 14 años, no entendía ni mierda de lo que leía! Ahí pensé, aún sin entender: “si un hombre tiene que ser algo, tiene que ser esto”. Después no paré. Leí Los adioses, La vida breve, todo Onetti. Al final no pude leerme toda la biblioteca porque el tipo se dio cuenta y como era un cura de derecha, que delataba gente en la dictadura militar, pues se opuso. Eso fue lo primero que leí.
¿Y después?
Mucho tiempo después, vagando por Buenos Aires, a los 19 años, me iba a la biblioteca del Congreso, abierta 24 horas. Ahí te daban un sánduche y un té. Me pedía enciclopedias y de paso dormía calientito. Ahí conocí a un escritor uruguayo, algo demente, un tipo muy raro, que tenía su casa, y una pensión que compartía con un artista plástico en donde tenía su estudio. El tipo me propuso que le cuidara ese lugar, a cambio de comida y de un lugar para dormir y claro, una gran biblioteca. Ahí me leía un libro por día. El uruguayo tomaba muchas anfetaminas. Me traía y me decía: “Bueno, este fin de semana Lautreamont, Los cantos de Maldoror”. Yo me metía todo el fin de semana. Cuando el tipo llegaba el lunes, yo estaba temblando, sin haber dormido. Quería bajar de todo ese viaje, y él me decía: “seguramente no entendiste nada. Este fin de semana que viene, otra vez Lautreamont”. Era un tipo impresionante. Ya no lo veo mucho, porque yo paré con la droga. La droga te ayuda mucho, pero por poco tiempo. A los dos años de estar en ello, ya no querés hacer otra cosa que drogarte. Así que no podía más.
El origen de la tristeza es una novela de infancia, de iniciación, en la que se hunde el paraíso prometido...
Es verdad, es el final de los tiempos felices. Pero más allá de la tristeza, es una novela alegre pues el registro de los niños es distinto. Los amigos, un beso, son cosas felices. Creo que empezamos a ser adultos cuando el pasado nos juega mucho en el presente. Cuando tenemos todos los deseos puestos en el futuro y nos perdemos un café como este. Por toda esa proyección que hacemos cuando crecemos. Más allá de toda esa dureza de esos años, había una felicidad y eso está en esa novela.

Y luego, entre el Gabriel niño, el niño que crece y a quien se le hunde un poco la vida, y el Gabriel desaforado, aquél hombre hecho a quien se le muere su padre y no puede llorarlo, en La ley de la ferocidad ¿qué hay?
Bueno, ahora viene esa parte de la historia. Otra novela. Que surge de la mirada de la madre de Gabriel. El día que se levanta y no sabe que su marido amaneció muerto. Es una novela desde el punto de vista femenino. Ella contará esa historia, la de su familia. Este libro lo había pensado mucho antes. Pero se me impuso La ley de la ferocidad contada desde el punto de vista de Gabriel y su padre por una razón: escribo siempre desde el personaje porque detesto la idea literaria, no creo que se necesiten ideas literarias, sino económicas. Cuando la vivencia se vuelve la idea de la vivencia, trato de olvidarla. Porque yo quiero olvidar. No quiero que me pase nada. Quiero que la vida sea una cosa muy chata, muy mediocre, por la cual yo pase sin hacerle daño a nadie, aunque me cuesta un huevo. Ahora, la madre va a contar esa historia, la que hay entre el niño y el adulto porque encontré por fin su propio lenguaje. Eso aparece hoy porque vivo tranquilo, en Salvador de Bahía. Ya casi no voy a Buenos Aires. Cada vez que voy aparece un tipo con una bolsa de armas diciéndome que le guarde aquello, y ese tipo me aguantó mil veces, así que no me puedo negar… Ahora siento miedo. Ahora no quiero volver a la cárcel ni loco. No creo en los códigos de la calle. Es todo mentira. Todo es basura. Todo es traición.
No le molesta exponer tanto su vida… Que le pregunten por verdades que quizá siempre son a medias… Que le exijan confesar si su vida ha sido así de dura..
Sería un hipócrita si digo que no me jode hablar tanto de mi vida, pero lo sería también si dijera que no estoy agradecido con que la gente lea lo que hago. Yo nunca maté palomas, nunca hice muchas cosas de las que están en mis libros. Es un poco lo que decía Sartre: un escritor dinamita su vida y construye con los escombros de su biografía los ladrillos de su literatura. Los críticos no leen mucho a Sartre. El proceso inverso es absurdo: no puedo dinamitar mi literatura y con los escombros construirme una biografía. El alter ego de lo que hago no es Pablo Ramos, es el personaje que construyo para que el lector llegue a mí, de lo contrario le hubiera puesto Pablo Ramos… Si me da pudor, pero…
Se lo pregunto también por esa pelea tan argentina entre Florida y Boedo. Entre escritores populares versus cultos, como Borges contra Artl…
Mi solución es: Florida y Boedo. Yo leo todo. Yo amo la literatura. En Argentina se viven haciendo la paja. Hay 20.000 escritores que lo único que hacen es publicarse entre ellos, festejarse entre ellos, está bien… Ahora, cuando leés eso, el 95% no sirve para nada. Rescatando a Mairal, Samantha Schebling, y pocos más, los otros siguen un proceso de encargarse los cuentos los unos a los otros. ¡Por Dios! Eso es publicar antes de escribir. Inundar las librerías de mierda. Lo único que perdura es la literatura. Yo escribo con hambre de eternidad, porque le tengo miedo a la muerte, porque le tengo miedo al olvido, y es absurdo pues no voy a saber si me recordarán, pero escribo así. Y la herramienta que tengo es enfrentarme cada vez a una nueva aventura del lenguaje. Yo busco, y sé que a veces me sobra, pero sigo buscando la belleza.

Sus libros de todos modos son tan poéticos como coloquiales, como brutales…
En una época de mi vida me aterró la bipolaridad, que es un problema que tengo. Hasta que apareció el litio. Pero antes, a mí se me encendía un radio en la cabeza… Cosas que no sabía de dónde venían. El lenguaje me ha ayudado a mezclar eso que menciona. Yo hubiera querido escribir La naranja mecánica por la aventura del joven Álex y por la aventura del lenguaje, ahí están las dos cosas: la vida y la literatura. Esto es un artificio hermoso. El lector y el escritor somos dos bichos del mismo palo.
Y no le da miedo ese nivel de exposición de su propia vida…
Hermano, le voy a contestar con lo que dijo el padre de Riquelme, el diez de la selección argentina cuando le preguntaron hace poco si estaba de acuerdo en que su hijo a veces se le veía con miedo ante las piernas de sus rivales. El padre lo miró y le dijo: “Cuando jugaba y tenía doce años, el que lo marcaba tenía un revólver en la cintura y él igual se lo gambeteaba. ¿A usted le parece que mi hijo le va a tener miedo?”. No tengo miedo de lo que me diga la crítica. Tengo miedo de lo que diga mi madre. Yo escribo con pudor. No quiero escribir de violencia. En todo caso ella me dijo cuando le mostré la última novela: “me salté pedazos hijo, pero hasta ahora es lo mejor que escribiste”.





1 sept. 2011

Candela

estoy ahora en la noche
pensando
asqueado de la tv

no pienso en los medios
no pienso más
en ellos
"si pensara en Ud. lo odiaría" dijo una vez un amigo a un vecino
pienso en CANDELA
 
Candela 
más allá de la responsabilidad del padre o de la madre
no lo sé
de la policia, puede ser, siempre es
pienso en el tipo que la mató
por 100 mil dólares:
100 billetes de 1.000, dólares
1.000 billetes de 100, dólares
100 mil monedas de 1, dólar

basura
papel
metal
¿para comprar qué?, pongamos:
mucha cocaína
mucha comida
muchos autos caros
mucha ropa y perfumes caros
muchas motos caras
muchas putas caras
muchas armas automáticas
y tv dvd play station etc etc etc, a granel
y luego, cuando no quede más pasta, vovler a matar a otro niño
a torturarlo si el dinero no aparece
a violarlo 
o a venderlo para recuperar algo de la inversión
y con eso AHORA SI  volver a comprar... más y más y más de lo mismo que ya tenés, hijo de puta
asesino de niñas
Puaj
HIJO DE RE MIL PUTA
ENFERMO
Cobarde hijo de mil puta
 
Hoy no voy a dormir
mañana tal vez tampoco
espero que vos nunca puedas dormir 
por el resto de vida miserable que te queda