30 abr. 2011

Adiós a un maestro

A muchos les dejó mucho. 
A mí también.
El Túnel es mucho, muchísimo, todavía hoy para mí.
Y lo agradezco.

"¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a 
  darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro 
  cosas que valen la pena."
                                                                                              Ernesto Sábato 

Y escribir, creo, es la actividad que más vale la pena en esta vida.
Adiós, maestro.

22 abr. 2011

La Fe Verdadera no es una Fe Triste

Me tropecé, hace un rato nomás, gracias a un link dejado (no creo que de casualidad) por mi querido amigo Nicolás Díaz (un músico de otro mundo que acaba de terminar un ensayo conmigo), con este video de Coltrane en el programa Jazz Casual.
     Toca en cuarteto, Alabama. Y bueno, no es que yo no haya escuchado nunca a Coltrane con estos mismos músicos tocando este mismo tema, tan bello, tan hondo y denso al mismo tiempo, tan representativo del universo propio y soberano de unos de los más grandes genios que dio la música Afro-norteamerica. Lo escuché cientos de veces, desde chico, porque Alabama es de las composiciones más dignamente tristes que dio el jazz desde los tiempos de Billie Holliday y su Extraño fruto. Tristeza y dignidad: no Fe Triste, Fe Verdadera.
     Alabama es un tema que separó a Coltrane de la manada, o que lo volvió a ella, tal vez, sí, al África de los sonidos oscuros, de los ostinatos densos y pegajosos, de las modulaciones forzadas hacia arriba, de los intervalos que no quieren despegarse del unisono y son forzados a volver,para ser nuevamente sonido, sólo eso: sonido en su propio contexto. Forma. Cada nota de Coltrane es una nota de Coltrane. En el mismo Saxo, con el mismo aire, los mismos labios, los mismos dedos pero con otra mente, otra alma, un Sol medio no serìa el Sol  medio de Coltrane, sería nada más que una nota.
     Coltrane toca el universo de la nota y la nota en el universo. Coltrane toca otra cosa siempre, otra cosa más allá del oído.Y  sacraliza lo que toca para estar una vez más en el instante eterno del sonido, en el recuerdo permanente del silencio.
     Cada nota que van a escuchar en este video es una nota de Fe, de una Fe Verdadera, repito, no de una Fe Triste como pregonan la mayoría de los músicos que tocan Jazz, como pregonan la mayoría de los escritores que escriben "literatura"
   
"yo exploro todos los caminos" dijo una vez Coltrane. Y fue él quien convirtió al jazz en rezo y meditación.

     Tocaba el saxo tan virtuosamente que mereció una broma de Miles Davis, una vez que un periodista y crítico, le dijo (a M. D.) que su música era tan complicada (y no se refería a asensor para el cadalso, no, sordito, justamente a ese disco no) que para tocarla harían falta cinco saxos. Miles Davis dijo que no había problema, que tenía a Coltrane.
   
     Pero Coltrane es un músico verdadero y espiritual, de la verdad de verdad, y del espíritu de verdad. Ningún tecnicismo podría explicarlo.
     Se la pasaba estudiando, encerrado, diez horas por día con un estándar. No tenía Face Book, no blog, ni Band in a Box,  y tenía la mala costumbre de vestirse normal, de no saltar ni poner ninguna cara (no era careta) y de drogarse en secreto. Cuando se deshizo de esa costumbre asesina, ya era un poco tarde.

     Mirenló en este video: no le hace falta moverse porque no está donde está su cuerpo. ¿Adónde está, entonces? La mirada perdida: no mira a Mc Tyner (lo tiene de espaldas) y tampoco lo mira a Garrison (lo tiene a su izquierda) el bajo es todo ¿no?, eso lo manya cualquiera. Pero fíjense algo, Coltrane hace contacto primario con Jones, con la bateria, sobre todo con el bombo y el ton de pié, también con el tambor. Coltrane se está escapando de la armonía, de lo último que lo ata a occidente, está volando hacia el origen. Tanto es así que el tema empieza en un respetuoso ostinato de piano (y el piano sí que mira al bajo, permanentemente, y lo sigue) un ostinato en sol menor, con el pedal abierto, para que suene y resuenen las cuerdas graves del piano, para que hagan la plancha y no planchen a Coltrane contra la tiranía de una sucesión armónica. Un ostinato que va a volver al final, como en cualquier rito como Dios manda.
     Luego se larga el tema, todos tocan jazz, como dioses, son cuatro dioses, impecables y eternos, pero el brujo, el taita ayaguasquero, los va a hacer caer de nuevo en la trampa, en el agujero negro de gravedad total: el ostinato: el rezo.
     Me impactó ver esto, darme cuenta cómo Coltrane y sus secuases convierten, en la intro y el final, una pentatónica en lo contrario de lo que la convertiría , supongamos, Bob Dylan. No son notas "seguras" repetidas si ton ni son, tocadas en la poco arriesgada armónica de 10 notas del célebre poeta sordo-mudo. En la plenitud de su vida, con un instrumento complejísimo que en sus manos no tiene secretos ni limites, Coltrane toca poco, toca mínimo, toca cada vez la nota que fue destinada a ese instante, la nota que Dios escribió para él y ese instante. Y los músicos lo siguen, como rezando, quietos y en silencio, sin quejidos ni caras retorcidas, en silencio para escuchar el silencio, en armonía para alejarse de la Armonía.
     Y Alabama es un rezo, se convierte en un rezo, y se reza como un rezo. Y Coltrane ya es Coltrane, hace nacer a Coltrane en cada nota (lo pueden ver en el video), renace de Charly Parker, y es digno de reclamar una parcela de tierra negra en el continente más antiguo.

     Pasará un tiempo, y un día en Japón,  una tarde, creo, con su mujer Alice al piano y tambien con M.T., en un legendario concierto, Coltrane tocará tan afuera de occidente que piano y bajo habrán de callarse, y sólo los tambores de Jones cortarán las maderas de su tumba.

     A sacarse el toscano de la oreja, queridos, y a escuchar, que siempre, si se es atento, se aprende algo nuevo.
     A rezar, que Dios está vivo, que nunca estuvo muerto.

21 abr. 2011

Habladurias

no estoy atado a ningún sueño ya
las habladurías del mundo
no pueden atraparme

18 abr. 2011

Oda a un gil

(un poema de amor)
a J.C.D.R.

a vos
perdedor
que comés las migas que dejamos
los dueños del banquete
que sabés estar en esos momentos
caballeresco y cordial
cubriendo tu cuerpo de buitre
con un traje gastado
y ya conocido por todos
pero que te sigue
funcionando
cuando la presa
tiene la inocencia
de una extranjera o una
distraída

a vos
que mandás a decir las cosas por mujeres
que te sale tan bien el papel
de cordero preocupado
y juzgás las miserias de los otros
desde la vara de una moral
que tenés la misteriosa inteligencia
de mantener oculta
de nombrarla sin nombrarla


a vos
que casi nunca encerás el bastón
y que no te importa el precio
que cueste
la entrada al agujero tibio
de cualquier mujer,
un poco más bella
que las dudosamente dulces
prostitutas
de todos los días de tu vida


a vos
que tenés un discurso elevado
y las pelotas tan abajo
que no hay ascensor
que pueda ya
ponerlas a la altura
de las circunstancias


a vos
que atacás en lo más blando
que conspirás
y susurrás secretos
de cucaracha a cucaracha

a vos
que no diferencias la paja del
trigo
que no convidás el café
ni el pan ni la droga
porque tenés miedo de que mañana
te falte

a vos
que decís Dios
pero te cuidás siempre de escribirlo con
minúscula

a vos
minúsculo
pordiosero triste
que tristiás por el mundo
que lo hacés amargo
porque no hay luz en la mediocridad
no hay luz en los que están hechos con
lámparas
de bajo consumo


a vos te digo:
yo soy
el que no se olvida nunca
yo soy
el que vive y perdura
en secreto
en la vagina y el corazón
de todas mis mujeres
del amor de quien nunca podría amarte
ni admirarte
ni mirarte de la manera en la que a mí
me miró siempre
vos llegás cuando todo está
mal
porque cuando todo está mal
es el tiempo de los
buitres
el tiempo propicio para que un
gil
como vos
como los tantos que son igual a vos
toquen el cielo que ha bajado hasta sus manos


pero
poco va a durar
poco dura siempre
porque las manos que tenés
son tan torpes y pequeñas
como tu alma
y sólo se toca el cielo cielo
con manos
enormes

te dejo
gil
aunque podría seguir y seguir
toda la noche
porque estoy borracho
arrepentido y triste
y un amigo
teclea por mí estas palabras

pero lo voy a dejar acá
vale la pena ahora
el poema
por el poema mismo
vos nunca valiste la pena
gil

y a vos, tesoro
te voy a desear algo bueno
lo mejor
porque quiero vivir:
quiero estar vivo mañana
(y a este paso el projecto vida
se complica)


entonces
ojalá que encuentres un hombre que te merezca
algún día
porque sos una gran mujer
y más de una vez
lo dejaste todo
(matrimonio incluido)
por una noche a mi lado
por una palabra mía
por un olor
o una sonrisa


adiós
querida
y disculpas por no poder
controlarlo, por haber creído que
tenía curado lo que sigue enfermo


vos fuiste la que
recibió
lo mejor y lo peor de mí
aunque no fuiste la única que recibió eso
y fue bueno arrasarte
en las letras y en la cama (en la cama fue
lo mejor)


te dejé herida
casi muerta

y yo también sangro del mismo
costado

adiós querida
todo pasa
no está mal
no te juzgues por abrazar al imbécil
que hoy
te salva de mi tormenta






11 abr. 2011

José Campus y Juan Carlos Bustriazo Ortiz

Dos poetas del desierto
Dos semillas de Dios y del Abismo
         
A veces me pasan cosas buenas, muy buenas, cosas que cambian el rumbo de mi vida definitivamente, radicalmente. A veces esas cosas me pasan estando bien, en un buen momento quiero decir, y otras veces me pasan estando mal, muy mal, como vengo estando este último tiempo.
Cuando eso bueno cae en malos tiempos el impacto es mayor, es sobervio. Y si eso bueno es un hecho literario, las cosas se perfilan perfectas. No quiero decir que me abandone el dolor, quiero decir que me abandona el odio, el odio a quien me causó el dolor, el odio a mí mismo: el odio a secas.
Lo que me pasó ahora tiene nombres propios: Juan Carlos Bustriazo Ortiz y José Campus. Dos poetas de otro mundo, dos poetas de un tiempo sin tiempo, de un lugar sin lugar. Uno amigo y el otro… amigo también, aunque nunca llegué a conocerlo.
La lectura y relectura de estos poetas me hace volver a creer en mí, en la humanidad, en un cielo en algún lugar y en algún tiempo.
Les dejo unos poemas de ellos. Del ateo, Campus, su obra sobre la muerte del huarpe, y del místico, Bustriazo, algunas cosas sueltas del hechicero Ghenpín, y de algún que otro libro.
También les dejo una zamba de (y por) el Cuchi Leguizmón, que viene a cuento escuchar antes o durante la lectura.
Como opción dejo el prólogo que escribí para el libro de Campus, que salió bajo el sello de mi editorial Del subsuelo, y del cual no queda en mi poder más que un solo ejemplar. Ya reimprimiremos. (en la misma entrada hay notas biográficas de Bustriazo)
Sé que todos vivien en un mundo de Facebook y páginas web y sobreinformación y sobrevaloración de cosas que de tan chatas apenas se arrastran por el piso. Ustedes y yo estamos metidos en esta mierda, pero seguimos mirando a las estrellas. Acá van dos, y el Cuchi, tres, bueno, ya tienen una poderosa constelación para mirar.
Como dice el bello Bustriazo: “es una flor la pena”.




José Campus
(San Juan 1930 - San Juan 2010)


ayer fue tiempo
(San Juan, 1968)

dio   la   tierra
hombre          de  brazo  manso
y  tranquila  sombra.

fuerte  tallo   encuentra   españa.

golpea   el  hacha  filosa              y  corta.
lo  olvida
el pájaro
la  estrella
                    y  se  hunde en la boca oscura de 
la  piedra.

quiebra la  espalda
y cae
y muere
        el indio      en su camino de silencio.
ayer
fue tiempo
                   donde germinó la espina.

verde
la afiló el viento.
maduró en la sangre
                  apurando la lágrima rebelde.     

 agujereó la piel.

se incrustó en el hueso.

dolor acostumbrado
hurgando
en la vena de la angustia 
desde entonces
cuando    chuza orgullosa
partía el aire y pecho ofrecido.
hizo hueco en hombre hierro
madera
cal
        peón de ajedrez triangular
debilitando pretensiones
con lenguaje de cuchillos y de pólvora.

lo empuja el grito

cruza.       trepa alto… 

vuelve en ecos incansables.

estremece conquistada fibra.

voces pálidas
fiebre    derritiendo los cerebros
le puso
la guerra entre dientes.

enastó igual bandera
limando
      áspera armonía de su suelo.

jineteando caballos azules
pisó raya
en veredas coloradas.

ardido de soles    hizo pie.

amasó barro
hundió su rancho en el paisaje.

aprendió
idioma de urnas
con guitarra
y vino derramado en los manteles
la palabra
repetida
   
              caía de la boca.


La esperanza
bailoteaba entre las sombras
y se pegó              en paredes negras

…y vio
pueblos
llegando por sus calles.

lo nombraron voces apretadas.

se encontró poco

                                 lejano de camino.

los unió
danza y humo     amor y canto     y fueron
manos
dispuestas a manceras 
clavando reja
en la cáscara sedienta.

los surcos
se humedecieron de siembra.
sintió
dolor
de tierra pariendo espigas.
sembró trigo.
comió piedra.

ayer
fue tiempo
                  donde germinó la espina.

cruje
en la carne seca.

corta el grito
en las telas profundas
agotando la escupida.

penetra
            en los grises del destino.

encuentra    jotes
                    revolviendo cielo.
ancha
es la hora de la espera
peregrino
del tiempo
y de la lágrima.

caminante
seco
      de aire y luz
con silencio apretado en cada ojo.

sombra
ahogada de sombra.

opaca música de otoño
apuntalada de historia

ayer
fue tiempo
                    donde germinó la espina.

…y de aquella
                               montonera
                               y lanza.
                               nervio
                               y voz.

                               pala
                               y hacha
quedó la masticada chilca
como risa mezclada en la saliva.

y allí
donde tienen latido los terrones
el sol
está quemando los huesos
y las manos.

el ave
olvida la lombriz arrancada.

ya
hay baldío
llenándose de latas
                                    y de pájaros muertos.

en este atardecer de la esperanza

a menudo
se repite   ver   venir en caravana
carromatos de la muerte
                             en busca de equipaje

no justifica   tanto dolor
   un sueño.


Juan Carlos Bustriazo Ortiz
(Santa Rosa 1929 - Santa Rosa 2010)

del libro “del Ghenpín”

Primera palabra

Y aquí estoy yo, penoso y descendiente,
junto a esta luz meralda que se mece,
el juan azul, el carlos marilloso,
espiando aquí, dentro acullá, tan pronto.
Quién me dirá qué-buscas-en-lo-huyente?-,
la-cepa-o-ya-la-borra-de-tu-gente?
aquí estoy yo, racimo alabancioso.

Fantasmas más, fantasmas menos, duermen.


Tercera palabra

Dónde errarás, Antonio tan Bustriazo?
Dónde, fatal espectro, comisario
de Territorios Nacionales? Calmo,
te pienso calmo en tu gran paz, callado,
tu gesto así, de labios apretados.
Y Juan Bautista y su caballodiablo?
Lo buscarás?, se buscarán airados?
dónde errarás, Miguel Antonio? Parco,
rápido hablar, tu fuerza eran tus manos.
Tú sombra vi, tu bulto oscuronado
en tu momento de morir Bustriazo,
tu nube ya, tu forma de apagado.

te dejo aquí, errante y capturado,
gema o carbón, o flauta o espantajo.

(a más de veinte años
de su desaparición.)


 
 I y II
(Salvador Allende y Pablo Neruda)
 esta referecia se la hizo B.O. a Teresa Poussif, en una entrevista del año '80
poema inédito, de Hereje bebedor de la noche (2007)

I
“un resplandor me come la agonía/ en la arrogancia de mi derrum-
“bura/ y en la hoguera de la despedida/ me llevo intacta la creen-
“cia puma/ me bato y muero y me voy sin vida/ vivo me quedo con mi
“idolatría/ con la eternura de mi tanta herida/ canta la sangre la
“osamenta oscura/ y en la horriblura las centallas silban/ ellos ya
“llegan con fatal tiesura/ yo resplandezco el Palacio gira…”

II
“y yo me voy de ti comido/ por tanta llama por ganoso
“estruendo y en la dulzura de mi Casa Negra/ veo mi cruz y mi
“escarlata sombra/ hermano mío de diamante abierto/ señor
“del pueblo de los azafranes/ de la delgada salitrosa entraña/ mi
“amada cuasi de neblina y vértigo/ vihuela mía que me entierras
“solo/ están quebrando mis tesoros sientes?/ adiós adiós es una
“flor la pena…”

(septiembre y octubre)