28 dic. 2011

A siete años de haber publicado El origen de la tristeza


Yo participé un corto tiempo del taller de Abelardo Castillo y un tiempo más largo del taller de Liliana Heker. Pero es importante aclarar que también considero mis maestros a otros escritores: Roberto Arlt, Juan Carlos Onetti, Aroldo Conti, Borges, por nombrar algunos argentinos. A Carver, Salinger y Cheever, y fundamentalmente, si hablo de extranjeros, a Samuel Becket y Ernest Hemingway.
Pero a Liliana y Abelardo los tuve cerca, los tengo cerca y los tendré siempre cerca. Hoy son mis amigos, y son escritores enormes para mí. Por eso esta entrada, humilde, de fin de año, para agradecerles por escrito.

De Liliana aprendí a entender, respetar y llevar con toda su grandeza y su carga, una verdad: que la literatura es fundamental para mí. Que me funda, y que la voy a pasar mal si no escribo. Aprendí también que todo es corregible, que todo lo escrito se puede y se debe cuestionar, porque encontrar el orden exacto de factores es el primer paso que debe dar un escritor al encarar la corrección de un borrador. Es el paso fundamental y a la vez el más trascendente entre el primer y el segundo Borrador de un texto. También aprendí que el primer borrador es sólo “Un mal necesario” Y le debo mi amor por Maupassant.


De Abelardo aprendí que todos los escritores, tanto los buenos como los malos, incluso los geniales, escriben de la misma manera: como pueden. También aprendí que la voluntad hace que cada vez yo pueda más. La voluntad y el talento cuando van unidos son un huracán.
También me dijo dos cosas que cambiaron mi vida para siempre: la primera, luego de que yo leyera un texto propio, dijo que estaba grande para escuchar una boludez semejante. La segunda, que corregir un texto literario no es un trabajo técnico, es un ejercicio espiritual. "Uno no corrije, se corrije"  dijo. A él le debo, también, mi pasión por Sartre.

A ellos los saludo y les deseo el mejor año, una larga vida. Y los condeno a mi amistad eterna e incondiconal.

12 comentarios:

Makuni dijo...

Amén

Anónimo dijo...

belleza.

Travis Bickle dijo...

los maestros de mi maestro

Anónimo dijo...

pablito, perdón que sea tan molesto... pero te debo recomendar algo chaqueño, y otro correntino. muy buenos, muy folkloricos, muy muy.
el chaqueño es de Juan Manuel "carancho" Ramirez, de villa Angela, el libro se llama "La Tusca", peronista de alma, pastor evangelico en tiempos actuales!, hermoso libro.
El otro es "Che retà", de Gerardo Pisarello.

para varios, son los mejores esritores de la zona. Ojalà los puedas leer.

saludos, pablo, de chaco.

Dama de Colores dijo...

me re gusta todo lo que voy leyendo de tu relación con la literatura, con tu propia escritura... estoy leyendo La ley de la ferocidad, y se me hace un texto admirablemente íntegro, muy hermoso.
me encantaría participar de algún taller con vos, si algún día caés boyando a Mar del Plata...
gracias, señor Ramos :)

María Isabel dijo...

Sos una persona agradecida Pablo, y eso es bueno. Yo te agradezco tu tesón y tu talento, para deleite de nosotros tus lectores. Que sea un feliz año para todos.

Pablo Ramos dijo...

querida "Dama de colores", sería muy simple dar u taller en Mar del Plata
ORGANILAZO VOS!
dale, escribime al mail que puse en el diseño del Blog
un beso
buen año

Pelu Peluso dijo...

Me acabo de comprar los cuentos completos del maestro Abelardo para leer en mis vacaciones.

Gabriela Belar dijo...

Qué manera tan sencilla de decir las cosas tenés. Lo que hace que cada palabra me conmueva, por su pureza y su verdad. Por el amor.(Es un don que tenés)Bueno, y respecto a estos dos maestros y a todos los que nombrás, me has despertado una enorme tentación de ir ya mismo a leerlos. De ir ya mismo a escribir. Yo te digo gracias, a vos Pablo!
Un abrazo fuerte. Gabriela Belardinelli.

Gabriela Belar dijo...

Qué manera tan sencilla de decir las cosas tenés. Lo que hace que cada palabra me conmueva, por su pureza y su verdad. Por el amor.(Es un don que tenés)Bueno, y respecto a estos dos maestros y a todos los que nombrás, me has despertado una enorme tentación de ir ya mismo a leerlos. De ir ya mismo a escribir. Yo te digo gracias, a vos Pablo!
Un abrazo fuerte. Gabriela Belardinelli.

mabel dijo...

Hola Pablo:te conocí antes de leerte, en la charla de Eterna Cadencia con Flavia Pitella.Terminé de regodearme leyendo la trilogía.Deseo, por venir de orígenes casi idénticos, que Gabriel haya encontrado el punto de equilibrio emocional, haya y se haya perdonado.La infancia un poema, la adolescencia y juventud adulta ...DURA!!!, pero tan creíble y real que me dejaba queriendo ayudar.María, que amor!!!Solo alguien tan sensible puede escribir así sobre algo tan querido y ver en ello "La esperanza".Ojalá Gabriel encuentre la paz que necesita.La dureza de los sicilianos y su estoicismo muchas veces arruina el amor aunque sea con las mejores intenciones!!!!Tus relatos me llenaron de todo tipo de emociones..., y un vinito de vez en cuando es bueno!!!!Te admiro!!!

Felipe dijo...

Pablo salió con la cuenta de Mabel, pero soy Felipe el esposo, desearía que salga con mi nombre si lo publicás, o en forma anónima!!Sino me alcanza con que te llegue.Abrazo