13 dic. 2011

en algún lugar, alguna vez, no me acuerdo dónde, no me acuerdo cuándo.


Y una vez que se encuentra al personaje hay que encontrar el lenguaje de ese personaje. Hay que respetarlo, hay que profundizarlo. Porque profundizando el lenguaje se profundiza el personaje. Un personaje construye su lenguaje y a la vez es construido por ese lenguaje. Es una simbiosis. Como el Ying y Yang. Encastrados el uno en el otro. Se empujan y se acompañan al mismo tiempo. Da la sensación de que van a girar, de que estan en equilibrio, pero que el equilibrio es un movimiento.

5 comentarios:

Gabriela dijo...

De tus construciones he venido disfrutando desde el primero hasta el último que leí.
Y de la misma dimámica que tiene lenguaje y personaje, estamos enlazados el lector y el escritor!

Gracias Pablo, porque tu movimiento nos invita cada vez!!

alina dijo...

si.

Anónimo dijo...

Hola Pablo, vengo siguiendo hace tiempo tus entradas, la verdad que me gustaron mucho. Ando esgrimiendo algunos relatos pero no sé si merecen la pena. Aunque los estoy construyendo con algunas indicaciones de las que pones en tu blog. Por esto siempre estaré agradecido. Gonzalo Roncedo.

PiniPon dijo...

a mis personajes los mata el lenguaje. El lenguaje es un personaje en si mismo. Se los come, se los dejo comer.

PiniPon dijo...

a mis personajes los mata el lenguaje. El lenguaje es un personaje en si mismo. Se los come, se los dejo comer.