12 dic. 2011

La batalla de Villegas: breve retrato de Claudio "Pumita" Olmedo

El Pumita Olmedo, la madrugada de este sábado, en Gral. Villegas, acaba de demostrar, frente a un enorme rival (el colombiano Fidel Monterrosa) que el boxeo es uno de los más hermosos deportes que existen.
             Lo demostró porque no fue la victoria del más fuerte ni, tal vez, la del mejor boxeador: fue la victoria del corazón más grande, del corazón de un grande (me la juego) podría decir, y digo, de una atleta, un gladiador moderno, que va a conquistar lo que se proponga.
             Los dos dieron 64.400. El colombiano más alto y aparentemente más formado, al menos más vistoso en musculatura. y el Pumita, humilde y convencido, tranquilo al menos en el saludo y la previa. Los dos ostentaban recors de tremendos noqueadores. En esa categoría las manos pueden no pesar tanto, pero tienen velocidad y efecto, tienen swing (si el que las tira lo tiene) y pueden mandar a la lona a cualquiera. La diferencia sería la misma que existe entre una espada de gladiador, de esas pesadas lentas y mortales, contra el rayo picador de un florete. Los dos pelearon a florete. Y, en un principio, el colombiano pico más, picó mucho, hizo daño, aprovechachando muy bien su mayor envergadura de brazos.
          Durante dos rounds nuestro boxeador no encontró espacios para "meterse adentro", para ir al palo por palo en la corta distancia. Siempre se chocó contra un Jab sólido y preciso que parecía ser lanzado desde una torre por un francotirador. La pelea se ponía difícil. En el segundo round un cross perfecto de Monterrrosa pasó como un rayo por sobre el hombro izquierdo del Pumita y le sacudió la cabeza como si le hubieran pegado con un bate de béisbol. Pensé que se terminaba. Un golpe cuando apenas estas calentando, mama mía. Pero el argentino se levantó a la cuenta de cinco, creo, y aguantó más de un minuto la embestida de un colombiano que el único error que cometió fue el de olvidarse de que el contrincante además de cabeza tenía un cuerpo. No fue  a buscar abajo al argentino y, por suerte, nuestro puma pudo oír el campanazo de pie. Estaba tan ido que empezó a caminar para la otra esquina cuando estaba parado en la propia. El referí, con disimulo, le indicó el camino empujándolo levemente con la mano. 
        En el tercer round el pumita se despertó, y fue a buscar una pelea al cuerpo a cuerpo, jugándosela. Caminó mejor el ring, encerró al rival, resistió una y otra vez el uno-dos sólido del colombiano, y lo encontró arriba y abajo una y otra vez. Hubo indicios:  gancho al hígado que el colombiano sintió y una bolea al cabeza que el habrá costado una jaqueca de dos días.   Y más, y más. Olmedo no dejó de acosar a Monterrosa y pese a que el jab del colombiano seguía siendo una pequeña bomba que siembre  daba en el blanco, Olmedo empezó a defenderese mejor, y a atacar sólo cuando no era atacado, como debe ser.
         Me gustaría preguntarle al pumita si es admirador de Joe Frazier. Porque se agachó y empezó a moverse de un lado al otro alternando a una no muy ortodoxa guardia francesa, pero guardia francesa al fin. Algo poco visto,pero muy efectivo cuando se pelea con un rival de mayor estatura (La que usaba Tayson, ¡recuerdan?). Y le dio resultado, promediando el cuarto round, en una pelea que ya era una batalla de gladiadores. Valentía y fuerza del argentino, valentía y técnica del colombiano, el pumita conecta una bolea arriba y el colombiano sube la guardia, justo cuando, seco, sale el gancho del argentino al plexo solar: mmuñeco de rodillas. Le contaron diez, y le hubieran contado treinta. Se lo llevaron doblado.
   
          La mejor pelea del año, sin lugar a dudas. Viva el boxeo, y sigamos a este argentino de 23 victorias 22 por nokcout. Por más que digan que le tiran 10 y le llegan 20, que está verde y que se yo, tiene lo que hay que tener. Los que hablamos sólo hablamos desde abajo del ring.

6 comentarios:

Mariano Abrevaya Dios dijo...

Muy buena la crónica, compañero. Datos duros, objetividad a la hora de describir a los atletas, y una profunda y contagiosa debilidad por el deporte.

sil dijo...

jaja, me encanta, vos solo tenés en una misma portada a maradona, lacán y el pumita olmedo! sos un buscador.

Anónimo dijo...

perdeus, que descripción...! desde ahora lo voy a seguir.
saludos
pablo

PiniPon dijo...

Me encantó su lectura. Si algún día tiene la oportunidad de conocerlo podría sorprenderse más de la cuenta. Si lo desea, acá estamos.
Saludos mios y gracias de parte de Claudio "Puma" Olmedo.

Viviana Bernadó dijo...

Buenísimo!!!!

Queremos verte en Villegas.

Es un hecho!

Entre las cuerdas dijo...

Qué lindo relato, Pablo!
Soy una de tus lectoras villeguenses. Tenés varios seguidores por acá.
Venite a ver en directo el próximo combate de Claudio, será un lujito tenerte!
Patricia Bargero