10 nov. 2011

Ni Messi, ni Forlán, ni Pelé, ni Platiní, ni Mongo Aurelio: DIEGO ARMANDO MARADONA

“El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.

El textual de Diego que quedó grabado en los amantes del fútbol, cumplió hoy sus primeros 10 años.
No hay, no hubo ni habrá, en mi vida, una persona que me emocione tanto como Diego Maradona. Después de él, Charly, y luego de Charly el flaco Spinetta. 
Miren esto a diez años, Escuchen también.

5 comentarios:

Gabriela dijo...

Cuanta gente lo ama...
Es dificil ser dios!

Notable tu post!

Nuncio dijo...

Un constructor de momentos.
Decir eso, desde la postura de Diego -haciéndose cargo de el mismo- rodeado de gente y con sus manos, que dejan a la vista la fragilidad de un sensible, es, a mi entender, una obra de arte.

victoria dijo...

Estimado Pablo: me la juego por este medio, porque es el único que tengo para llegar a usted y darle mi mensaje.
Mi nombre es Victoria Daona, soy profesora de Lengua del Bachillerato Popular para jóvenes y adultos "Simón Rodriguéz", que está en el Barrio Las Tunas, cuyos límites están pautados por los muros de Nordelta.
El Bachillerato es una escuela autogestionada, que desde 2005, junto con otros 40 bachilleratos en provincia y capital federal, peleamos por el reconocimiento de nuestro trabajo dentro de la gestión estatal de educación pública y gratuita.
La cosa es que desde fines de septiembre de 2011, con los estudiantes de 3° año estamos leyendo -semanalmente- su novela "El origen de la tristeza" y estamos tods/as encantados/as.
Le escribo para contarle esto y para invitarlo, atrevidamente, a conocer nuestra escuela, si es que está en Argentina y tiene alguna tarde libre.
Mi mail es vicdaona@gmail.com
Le dejo un saludo y no lo molesto más.
Gracias por su novela y las ganas de hablar sobre nuestras vidas que nos despiertan, en cada clase, los comentarios del Gavilán.

Anónimo dijo...

cada vez que escucho esto se me pone la piel de gallina.

Santi

Arturo dijo...

El Diego fue la magia dentro de una cancha de fútbol. Y ya se sabe que a todos nos gustan desde siempre los ilusionistas, por esa habilidad que poseen de hacer cosas imposibles, con la mayor naturalidad.