16 ago. 2011

Las fuerzas que el destino olvidó un instante en nuestras manos


Todo empezó con Desconsideraciones, el libro más poético del más grande intelectual que, para mí, tenemos hoy los argentinos: Abelardo Castillo.  Libro del cual me comprometo a hablar en breve. Pero digo que todo empezó luego de leer el hermoso ensayo de Abelardo sobre el extraordinario intelectual, ideólogo y escritor, Rafael Barrett. Debo aclarar que Castillo es, para mí, lo mismo que fue Borges en su momento: una guía casi infalible de lectura. O sea, me enseña a leer. Y tiendo a seguir no sólo su literatura, profundamente familiar a mi vida, si no, lo que es mejor aún,  la literatura que el ama o amó leer. Entonces, luego de leer el ensayo, me dieron ganas de leer a Barrett. Y en eso estoy, y estoy como loco. 
          Quiero compartir, entonces, un fragmento que transcribo de sus obras completas. El volumen me fue facilitado en mi lecho de gripe por mi gran amigo Hernán Bayón, quien considera que su lectura va a ser muy influyente en la construcción de mi nueva novela: Los ángeles también deben morir.
          Sacado de un ensayo titulado EL ESFUERZO, que habla, sin más, de La Voluntad, Barrett dice lo siguiente (y perdonen la cholula tentación de resaltar una frase:

           "La vida es un arma. ¿Dónde herir, sobre qué obstáculo crispar nuestros músculos, de qué cumbre colgar nuestros deseos? ¿Será mejor gastarnos de un golpe y morir la muerte ardiente de la bala contra el muro o envejecer en el camino sin término y sobrevivir a la esperanza? Las fuerzas que el destino olvidó un instante en nuestras manos son fuerzas de tempestad. Para el que tiene los ojos abiertos y el oído en guardia, para el que se ha incorporado una vez sobre la carne, la realidad es angustia. Gemidos de agonía y clamores de triunfo nos llaman en la noche. Nuestras pasiones, como una jauría impaciente, olfatean el peligro y la gloria. Nos adivinamos dueños de lo imposible , y nuestro espíritu ávido, se desgarra."
  Léanlo dos o tres veces. ¿Impresionante no? Mi abuelo Ramos era un anarquista que votaba a los radicales, y que le rezaba a la Virgen de Luján, también. Por eso será que siempre tuve la impresión de que un anarquista es, más que un pensador, más que un político o un filósofo, un poeta. Y esa es la sensación que me queda al leer a Barrett (no porque el fuera místico como mi abuelo, pero...). La sensación que me da su lectura es la de leer a un poeta del hombre, a un poeta del misticismo hombre: un predicador que dice,  por debajo de lo que dice, algo así como que es posible que el hombre cree al hombre humano, que de nosotros depende, y, a la vez, que no es gratuito esquivar ese "trabajo por hacer", que hay un infierno: "sobrevivir a la esperanza" y que hay un sólo cielo: el de "la muerte ardiente de la bala contra el muro"
     No soy un especialista en filosofía, mucho menos en política, ya lo saben, soy peronista y soy católico: un desastre diría mi abuelo Ramos. Pero es lo que soy. Y en mí, como le pasó a Cheever, conviven el deseo de una ley de aborto, (aunque jamás abortaría) el alcoholismo, la adicción, y la fuerte necesidad de una agitada vida sexual con la de rezarle al ángel de la guarda. Creo en algo y muchas veces vivo de manera contraria a lo que creo. Sufro por eso. Culpa, vergüenza, y, a veces, la soledad y el juicio de los otros. Sin embargo soy tan cristiano que me expongo, una y otra vez. Porque La Cruz es, a mi entender, la puerta de la misericordia.
   Por eso quería compartir este fragmento, mientras leo a este gran hombre, que vivió entre los pobres y los esclavos y contó las penas de los pobres en las plantaciones y los yerbatales, y que de paso, de taquito, según le dijo Roa Bastos a Castillo, fundó la literatura paraguaya. Que habló antes que nadie de EL TERROR ARGENTINO y de EL DOLOR PARAGUAYO. Y lejos de hacer de eso una estética personal se fundió entre el pueblo e hizo de su escritura vida y autoridad. 
        Porque creo que hay un por qué más que un cómo, o tal vez, lo que creo es que el cómo (la forma) depende del por qué (la motivación) siempre,  es por eso  que Rafael Barrett se me hace necesario y se me hace inmortal.

9 comentarios:

Santiago Gómez dijo...

Jucio de los otros: Te quiero y más cuando escribís así. Porque entré al cuento por Abelardo, porque ahora estoy en el cuento con vos, porque te quema la verdad y gritás como todos los que nos acercamos, porque quema. No todos los que gritan se quemaron. La mayoría están calientes.

Calientes como los boludos que compran NOTICIAS, CLARIN, LA NACION y dicuten afirmando que tienen razón porque leen blogs.

VIVAN EVA, PERON, NESTOR, CRISTINA Y LOS QUE LO VOTARON.

Los boluditos, una paja y a la cama.

Anónimo dijo...

tan necesario como atravesar el infierno y redimir el dolor.
se te adora pablo.
clau

alina dijo...

Gracias por acercar esto.
Voy a continuar con lo que me toca.

Alina.

Gabriela dijo...

Cada joya que traes, no tiene desperdicio; y pienso, en esto de vivir a full, algo que está siempre entre tus palabras, nunca a medias tintas. Sabés alimentarte ahí, en estos escritores también.

A veces cuando son tan críticos algunos comentarios, creo que algo de esto es la motivación de ellos, no todos tienen tan auténtica intensidad.

Gracias por tu generosidad al acercarnos este fragmento!

Un abrazo.

Pablo Ramos dijo...

Gracias a ustedes, de verdad.
El comentario de Santiago me hizo aflojar los mocos, jeje
y los demás... bueno...
una vez, una persona que me envidiaba malamente, pero que yo no me daba cuenta, me decía que la gente era obsecuente conmigo. Puede ser que alguna lo haya sido, pero estos comentarios, de gente tan inteligente como ustedes, son identificación y amor..
y los recibo, los disfruto y los agradezco.

Desocupado mental en la era del blog dijo...

Excelente escritor Abelardo Castillo... leí sus "Cuentos crueles". De Barrett no sé nada, pinta interesante. Me acabo de comprar "Cuando lo peor haya pasado" y "En cinco minutos levántate María".
Saludos!

Anónimo dijo...

creo que conoces el Secreto. Pero que lo conoces a traves de un sueño. y que cuando despertas lo olvidas, y eso te desgarra. Lo que no dudo es que cuando escribis conoces el Secreto.

un abrazo grande..

tu discipulo..

Santi A.

Anónimo dijo...

Quetal Pablo, te invito afectuosamente a visitar el blog:

http://cronicasdeldesviento.blogspot.com/

donde iré compartiendo cosas de la literatura subterránea que hay en Misiones. un abrazo. sergio.

Sunshine dijo...

Pablo, me sorprendo siempre de las coincidencias de la vida, de cómo a uno se le cruzan los gustos literarios.
Soy admiradora de la escritura de Castillo y también de tus libros. Poco sabía de Barret y hace unos días descubrí su existencia y pronto me dieron ganas de leerlo. Hoy buscando cosas sobre tu amigo Hernán y su revista, me encontré con tu blog, y con esta nota sobre Barret.
Y resulta que terminás hablando de las contradicciones de la vida, de ser cristiano, y no serlo, pero tenerlo siempre a flor de piel, y recurrir a los ritos que se nos hacen imposibles de evitar, como la cruz y todos esos símbolos que terminan metiéndose en cada uno. Y me sentí un poco representada, aunque sé que esto no estaba escrito para que nadie se representara en ello.

Con tu comentario sobre Barret, no hago más que reafirmar la necesidad de leerlo pronto. Voy a seguir leyendo este belllo blog que acabo de descubrir.
Saludos!

Una lectora más