25 ago. 2011

Bill Evans y Scott Lafaro, dos poetas blancos en el sueño de los negros.

Dice el especialista Iñigo Díaz que Bill Evans es al trío de jazz lo que Béla Bartok al cuarteto de cuerdas, y yo creo que dice una verdad grande como una casa. Irrefutable verdad en un ámbito dónde pocas verdades pueden ser irrefutables. Pienso en Bill Evans como pienso en un gran poeta: un ser destinado al cielo, a la lírica del cielo, al idioma de los ángeles y las almas de luz. Bill Evans toca sobre el piano y las teclas nos golpean en los lugares más íntimos del alma. Es un músico que nos ruboriza, nos desnuda, nos lame y nos satisface desde la piedad de un modo de entender la música que fue un antes y un después en un medio musical que, en rigor, le debió (y muchos lo intentaron) haber sido vedado.
     Tal vez haya empezado como una extraña cruza del hiper bop Bud Powell y el gélido Lennie Tristano. Con una exhaustiva formación de piano clásico y estudioso de compositores como Debussy, Ravel y Rachmaninov, logró inyectarle estos conceptos al disco Kind Of Blue. Porque fue Evans, aunque Davis lo niegue en sus memorias, el responsable de que Miles ingresara en los modos. Fue Bill Evans el primer músico modal del jazz e influyó decisivamente en todos los que vinieron después, todos, incluso el gran Jarrett no ería lo que es si Bill Evans no hubiese existido. Pero todo lo que entregó Bill Evans en las sesiones de Kind Of Blue ya venía bosquejándose tiempo antes, en 1956, cuando se asoció con George Russell para trabajar también sobre las ideas del “Concepto Lidio Cromático”. Tiempo después estas líneas sería las responsables de la revolución modal. Además, ese mismo año Evans organizó su primera banda, el trío que iba a ser la punta de lanza del modernismo posterior. Décadas adelantado a todo y en silencio interior  tituló al álbum New Jazz Conceptions, y a pesar de que sus ideas recién estaban en su fase embrionaria,  se despega claramente, en estos surcos de vinilo, los avanzados planes que él tenía para sus futuros tríos jazzísticos modernos. En ese disco pueden encontrar a Teddy Kotick en el contrabajo y Paul Motian (su primer gran socio espiritual, y para mí primer poeta de la batería, también) en, justamente, batería.
     Pero al ángel le hacía falta una extensión, de él mismo, un atributo que extendiera más allá de las ochenta y pico de notas del piano su idea  intimista de la música. Porque el piano era poco, el piano no era el instrumento que Evans quería dominar, Bill Evans quería convertir el trio de Jazz en su instrumento, y para eso necesitaba una dinámica revolucionaria en la base. Y si bien en la batería eso era algo no tan difícil de encontrar (y de hecho lo había encontrado), en el bajo era casi imposible. Hasta que Dios le habrá sacado una costilla y de esa costilla creó al más fino y lírico contrabajista que yo haya escuchado jamás: Scott LaFaro. Un joven ítalo-americano de 23 años que actuaba como contrabajista en las orquestas de Benny Goodman, y que se integró al nuevo trío de Bill Evans. Y juntos, haciendo lo que hoy les voy a dejar, se convierten en las nuevas estrellas para las elitistas audiencias del post bop.
     Y se hizo la luz. Pero la luz duró poco. menos de dos años, porque un  accidente automovilístico  acabaría tristemente con los suspiros de La Faro. Dios te da, Dios te quita, carajo.
     Bill Evans casi no sobrevive a esta pérdida, ya saben, más drogas, más encierro, más y más dolor. Pero iba a seguir por suerte, un tiempo más, y el hueco de Scott se llenaría con bajistas que parecieron salir del mismo Scott: Chuck Israel, Eduardo Gomez y Marc Johnson. Tres monstruos.

     Les dejo esta poesía en forma de trio de jazz. Escuchen y miren. Mis palabras no valen nada.




También les dejo este regalo. Autum Leaves por Eva Cassidy. Porque me gusta soñar que Bill tenía una mina como esta, linda y talentosa, que lo amaba y lo cuidaba. Creo que no fue así. Creo que nada ni nadie lo cuidó, creo que el mundo, la gente, la vida, son impiadosos la mayoría de las veces. Pero eso es otro tema.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

cuanto sabes de ésta gente que desconozco, siempre rescatando los grandes del olvido y la oscuridad, que bueno pablo!!! yo hago algo parecido, tratar de hacer brillar a otros,,,besos y se te quiere siempre...clau

Gabriela dijo...

Dios mío que belleza la voz de Eva!!
Un placer aprender por aquí!

Y pienso, que es cierto a veces la vida es demasiado áspera con almas tan sensibles; que desequilibrado es eso...
Gracias chico!!
Un abrazo

Nuncio dijo...

Bill Evans, petrucciani y Glenn Gould son mis tres pianistas preferidos.
Abrazo padre.

H. Rosselli dijo...

Buenisimo el texto, Pablo. Te faltó agregar el duo con jim Hall, con el que grabaron dos discos impresionantes.

Nahuel dijo...

Hola Pablo!!! Admiro mucho tu literatura, le he notado tintes Abelardianos lo que la hace más notable, yo creo en la santa trilogía Marechal, Arlt, Borges y la inclusión de don AC allí junto a Cortázar es ineludible. Por otra parte quisiera saber si estás dando el taller literario y cómo participar si es qu lo estás dictando. Gracias por tus dos últimas novelas!!! Son NOTABLES.

Pablo Ramos dijo...

Nahuel, ahora viajo a Colombia por 20 días. Vuelvo el 17 de septiembre. Contactame para esa fecha, escribime a pabloramosnet@yahoo.com.ar y te unís a alguno de mis grupos
Abrazo,p

Pablo Ramos dijo...

Gracias Hernán.
Sí, faltó ese disco y faltaron muchos,porque no quería hacer algo largo. El disco con el cantante Tonny Bennet es notable también
Pero ahora se vienen 10 guitarristas, voy a hacer una selecccion de los 10 guitarrista que prefiero
y estará Hall, más vale!

Nico dijo...

Muy bueno Pablo!!!

Anónimo dijo...

muy buen post, el contrabajista del primer video no es La Faro, es Chuck Israel, otro animal tambien,

abrazo

Jorge

Anónimo dijo...

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