21 jul. 2011

A los que escriben sólo palabras (músico del mes)

    A los escritores, conocidos-amigos y no tanto. Que a veces leo por interés (las menos), por compromiso (las muchas), por amor (las todas). Escritos casuales, libros publicados, diarios y comentarios, mesas y conferencias. Son tantas las veces que leo los duros relatos de la vida cotidiana, el asombroso descubrimiento de que la vida es dura, de que estamos solos, de que cada día se gasta casi a fondo en sobrevivir, que me cuesta tanto poner alguna esperanza en lo que puedan dar o en lo que pueda salir de tanta mente egocéntrica, de tanta alma empapada de la peor y más burguesa y más mezquina tristeza existencial. 

    La vida es dura. 
    La vida es injusta.
    La vida no justifica, la mayor de las veces, el esfuerzo de vivirla.
    Pero son sólo palabras, y las palabras son nada cuando el objeto oculto detrás de ellas es la mezquina vuelta de tuerca hacia una dudosa estética de lo cotidiano.
   La vida no es dura para quien tiene tiempo de tomar conciencia de esa condición. Y no tiene sentido ni lugar ni mérito el escritor que observa esta obviedad para hablar tan sólo de sí mismo. 
    El escritor que a mi gusto vale la pena es el que observa esto en la realidad del pueblo al cual pertenece. 
    Dos hombres están despiertos a las seis de la mañana. Uno viaja para meterse doce horas en el pozo húmedo de los cimientos del edificio que el otro, años más tarde, va a describir con melancólica prosa poética.
    ¿De qué lado estás, escritor? Son lindos los trenes que corren como serpientes encantadas bajo la luz del amanecer que nos sorprende vaciando la última copa de champán. Son bellísimos, son sublimes, tienen un sólo defecto: llevan el pueblo que hizo tu casa hacia el anónimo matadero de todos los días. 
    Les dejo una respuesta de uno de los mejores músicos que dio el Uruguay: Gustavo Pena (El Príncipe). Sólo un alma luminosa, un hombre que sabe lo que es el hambre y la soledad porque la ha vivido en carne propia podría escribir una letra así:

Qué bueno está comer una polenta
con un frío de tormenta
algo así como andar confundido
y encontrarse a Dios

Qué bueno qué bueno está

Posdata: Revisen a este músico o vean el documental La Cocina.



10 comentarios:

Nicolás Lanzillotto dijo...

Qué bueno, qué bueno que está Pablo.
Ahora me voy cantando esto hasta mi cama, y claro, esperanzado, por que ¿sabés qué?, reconozco que algo me sucedía cuando un día de frío de tormenta, las cocineras de la pensión de bajo alberdi nos tenían preparada una polenta con albóndiga, y claro, con mucho queso. Y ahora entiendo lo que era, es que en ese mismo momento me estaba encontrando con dios y, ¡mierda! qué bueno que está.

Gabriela dijo...

Gracias Pablo, hoy cuando vuelvo en tren,voy a encontrar esa secreta felicidad popular, de embelezarse con el paisaje que me lleva de nuevo a mi hogar, pequeño y cálido, nada más..y nada menos.

Martin A. dijo...

Pablo, ese es
el defecto de la mayoría de las cosas.
Está bueno ser, al menos, el que lo nota.

Nahuel dijo...

Querido Pablo, me hiciste acordar a Don Ata:

"Tú crees que eres distinto,
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte,
más allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna,
ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros,
los hombres en el trigal,
y cántale a los que luchan,
por un pedazo de pan.

Poeta de ciertas rimas:
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas,
del hachero y sus miserias.

Vive junto con el pueblo;
no lo mires desde afuera,
que lo primero es el hombre,
y lo segundo, poeta."
Atahualpa Yupanqui

Un abrazo cuyano!!!

Poeta de pueblo dijo...

Que linda trompada! Sentí el impacto, ojalá me despierte, en lugar de tirarme a la lona. Gracias una vez más Maestro...Saludos!

alina dijo...

Brindo por esta publicación y por El Infinito Principe.
CHIN!
(que complete el otro CHIN el que quiera, el que pueda, el Humano).
Gracias.

Alina

guillermo dijo...

El Principe decía que nadie sabe quien va leer eso que se esta escribiendo ni los edfectos que esas letras podían llegar a producir en los demás. Para el la poesía, la música, la polenta y dormir abrazaditos era magia. Enojadfo y sorprendido nos contaba que una amiga suya le decía que una canción suya le había salvado la vida minutos antes de suicidarse. "Yo no fuí", aseguraba.
Otra vez se preguntaba porque la gente no se daba cuenta lo hermoso que era el patio del hospital donde estaba internado donde al caer la tarde se iba a fumar uno, a tomar un café y a escuchar el ultimo canto del dia de los pájaros.
El Principe veía la belleza en todos lados.
Aprovecho para contarles que si quieren una copia de La Cocina pueden escribirme a guillermovillalobos2002@yahoo.com.ar.
Saludos para todos, en especial para el dueño de la pelota. Willy

Anónimo dijo...

Si, si esta bueno que te des cuenta de eso.

Anónimo dijo...

Che, Ramos, parece que Fernanda Trias se refiere a vos en su blog. La misma que luego de que le llenamos la presentación, por pedido tuyo, y le compramos los libros, por pedido tuyo, no llamó en un mail "Alumnos boludos" increíble que hable de hipocresía. Pero bueno, se ve que ustedes están en guerra.
A mi tu texto me gustó, se haya motivado en dónde se haya motivado, el de ella no tanto, es muy personal, y poco jugado. Visitaba su blog porque vos lo recomendaste, no lo voy a hacer más, es una desagradecida.
Recuerdo ese día en el taller que nos quisiste rajar a todos, y nos gritaste "por qué no me la chupan" y luego "No me van a bajar a este mundo de mierda" ¿Te acordás?
Bueno, lamento no poder seguir yendo a tu taller, era heavy pero de lo mejor, que no te bajen a este mundo hermano.
Un abrazo, tu admirador, siempre...
Carlos

Anónimo dijo...

En la bolsa de valores del cielo
dos nubarrones profugos del viento,
especulan, coquetean, transan,
uno, gris, gordo, petulante,
hinchado de titulos fiduciarios,
de todas las denominaciones,
otro, mas volatil, menos denso,
de alto riesgo, casi suicida.

Alla arriba, donde todo colisiona,
irremediablemente cada tanto,
uno reflota ideas asesinas,
otro, sesudas elucubraciones,
otro, mustio, acomoda el lomo,
se agazapa, en un rincon sordo,
de diferencia de presiones,
opacando todo mas abajo.

Para arriba, los bichitos en su finitud,
se inventan un gorrion, alucinan,
la hoja de un cuchillo, una aguijon,
no, un pejezapo y un zancudo,
flotando en los vapores del estero,
destierro en las sombras, calabozo,
sinuosas temporalidades, analgesicas.

El pejezapo se diluye en una lengua,
se escurre en una flecha pegajosa,
el zancudo duda en la ingravidez,
huele la frecuencia de onda melcochosa,
vibra sincronico con la apetencia,
un trueno como un zarpazo frio,
uno dentro de uno, dentro del otro,
todos, apostando racimos de plegarias,
en la bolsa de valores del cielo.

Todas las formas vacuas se descargan
mojan los mapas con palabras sucias,
al descampado reverdecen tibias las ideas,
en su finitud, las asesinas y las piadosas,
las retorcidas, las ortodoxas, las sensuales,
todas geniales, agradecidas, virulentas,
otro nuevo record de ganancias.

Hay que resguardar las tematicas,
filosofales, bajo las soleras, que no ardan
antes de cuajar en una encrucijada
que no se evaporen, que quemen
aca abajo el pasto de las sensaciones,
que disparen, que maten impunes,
que el cielo se tiniia color sangre.

www.bartlettshole.blogspot.com