31 dic. 2011

Feliz 2012, empecemos con el mejor consejo literario



Escribir todos los días un poco
sin esperanza y sin desesperar.

                                                                               
                                                   Isak Dinesen




Escriban esto en una tarjeta y póngalo donde puedan leelo, sobre el escritorio,
en un espejo o en la pared que miran todos los días cuando se sientan frente a la máquina de escribir.

28 dic. 2011

A siete años de haber publicado El origen de la tristeza


Yo participé un corto tiempo del taller de Abelardo Castillo y un tiempo más largo del taller de Liliana Heker. Pero es importante aclarar que también considero mis maestros a otros escritores: Roberto Arlt, Juan Carlos Onetti, Aroldo Conti, Borges, por nombrar algunos argentinos. A Carver, Salinger y Cheever, y fundamentalmente, si hablo de extranjeros, a Samuel Becket y Ernest Hemingway.
Pero a Liliana y Abelardo los tuve cerca, los tengo cerca y los tendré siempre cerca. Hoy son mis amigos, y son escritores enormes para mí. Por eso esta entrada, humilde, de fin de año, para agradecerles por escrito.

De Liliana aprendí a entender, respetar y llevar con toda su grandeza y su carga, una verdad: que la literatura es fundamental para mí. Que me funda, y que la voy a pasar mal si no escribo. Aprendí también que todo es corregible, que todo lo escrito se puede y se debe cuestionar, porque encontrar el orden exacto de factores es el primer paso que debe dar un escritor al encarar la corrección de un borrador. Es el paso fundamental y a la vez el más trascendente entre el primer y el segundo Borrador de un texto. También aprendí que el primer borrador es sólo “Un mal necesario” Y le debo mi amor por Maupassant.


De Abelardo aprendí que todos los escritores, tanto los buenos como los malos, incluso los geniales, escriben de la misma manera: como pueden. También aprendí que la voluntad hace que cada vez yo pueda más. La voluntad y el talento cuando van unidos son un huracán.
También me dijo dos cosas que cambiaron mi vida para siempre: la primera, luego de que yo leyera un texto propio, dijo que estaba grande para escuchar una boludez semejante. La segunda, que corregir un texto literario no es un trabajo técnico, es un ejercicio espiritual. "Uno no corrije, se corrije"  dijo. A él le debo, también, mi pasión por Sartre.

A ellos los saludo y les deseo el mejor año, una larga vida. Y los condeno a mi amistad eterna e incondiconal.

22 dic. 2011

Lo mejor de los mejores


Anton  Chejov   
                                             
Y de pronto todo fue claro para él.

Raymond Carver

No, no sé absolutamente nada de nada.
Nunca supe nada. Se ha ido para siempre.
Para siempre. Lo presiento.
Se ha ido y nunca volverá.



  
   De J.P. Donleavy
Las altas ventanas grises del museo. Bajo la escalera hacia el subterráneo. Por todos lados mascan chicles. Los molinetes del subte me hacen pensar en caballos. La ficha entra tan fácilmente en la ranura. Un clic y paso por el molinete. Podría tirarme abajo de un tren. Dejar que pase rugiendo sobre mí. Qué habrá que tocar par morir electrocutado. Cómo sabrían que deberían llevarme y ponerme junto a Helen. Tendría que escribirlo y meter el papel en mi billetera. En caso de muerte que me lleven al velatorio Vine y me entierren junto a Helen. Tan destrozado que podrían ponerme junto a ella en el mismo ataúd. No puedo soportar la idea de que tengas frío. Y lo último que dijiste fue que te sepultaran bajo tierra. Y siempre usabas mucha sombra verde alrededor de los ojos. Te acercabas a mí en tu vestido de seda crujiente. Como si hubieras sido hueca. Oías con tus grandes ojos. Y el primer día que pasamos abordo no quise que gastaras dos dólares para alquilar una reposera. Ahora te dejaría. Ahora te dejaría hacer cualquier cosa. Helen, ahora podrías alquilar dos o tres reposeras y yo no te diría una sola palabra. No era por el dinero, era porque tenías muy mal aspecto y pensé que te helarías de frío en cubierta. Y nadie sabía lo enferma que estabas. Y tiré de la toalla. Te la arranqué de las manos cuando dijiste que gastarías esos dos dólares. No era por el dinero. Ahora rompería dos dólares aquí mismo, en esta plataforma de subte. Dios mío, era por el dinero… Te he perdido.

15 dic. 2011

El verdadero Rolando

Encontré esta, la única foto de Rolando, el amigo entrañable de Gabriel en la infancia.

Existió, por supuesto. Tal vez exageré algunos matices, a decir verdad lo mezclé con el crítico artista de Oscar Wilde, de ahí esa manera de calificar las tumbas. Rolando se llamaba Rolando, Ernesto Snajer (el Chino) mis hermanos mis amigos y yo, nos acordamos muy bien. Pero Snajer y yo tenemos un último recuerdo entrañable de él. Nosotros estábamos haciendo un estudio de grabación en Caballito, por la Av, José María Moreno al 400, creo. Teníamos que hacer unos trabajos con cemento y quisimos contratar a Rolando. Él nos dijo que sí,luego le explicamos una, dos, tres, hasta diez veces , creo yo, como llegar en colectivo y subte. Al ver que nuestro amigo no reaccionaba, Chino le preguntó, por supuesto sin tutearlo "¿Entendió Rolando?" y él contestó, "Más o menos, ¿qué es, por Mitre?"
     Mitre era la avenida principal de Sarrandí, barrio de l que él, pienso, no habrá salido nunca. Bueno, habrá llegado a Varela a Avellaneda centro, pero más allá de la Mitre, ni en pedo (aunque en pedo estaba siempre)
    
Rolando sí trabajó en el cementerio.Rolando sí durmió en el cemeneterio. Rolando sí tenía libros y los leía. También cantaba ópera, o zarzuela, y muy bien. Él decía que era Tenor, y mi hermano le contestaba que sí "Tenor rosado"  je, QEPD, querido Rolo. (En la foto, está bailando en mi club de infancia el Brisas del Plata. De espalda con rancho de telgopor, está la garza bailando con mi madre y a la izqu, mi hermanito Juan).

13 dic. 2011

en algún lugar, alguna vez, no me acuerdo dónde, no me acuerdo cuándo.


Y una vez que se encuentra al personaje hay que encontrar el lenguaje de ese personaje. Hay que respetarlo, hay que profundizarlo. Porque profundizando el lenguaje se profundiza el personaje. Un personaje construye su lenguaje y a la vez es construido por ese lenguaje. Es una simbiosis. Como el Ying y Yang. Encastrados el uno en el otro. Se empujan y se acompañan al mismo tiempo. Da la sensación de que van a girar, de que estan en equilibrio, pero que el equilibrio es un movimiento.

12 dic. 2011

La batalla de Villegas: breve retrato de Claudio "Pumita" Olmedo

El Pumita Olmedo, la madrugada de este sábado, en Gral. Villegas, acaba de demostrar, frente a un enorme rival (el colombiano Fidel Monterrosa) que el boxeo es uno de los más hermosos deportes que existen.
             Lo demostró porque no fue la victoria del más fuerte ni, tal vez, la del mejor boxeador: fue la victoria del corazón más grande, del corazón de un grande (me la juego) podría decir, y digo, de una atleta, un gladiador moderno, que va a conquistar lo que se proponga.
             Los dos dieron 64.400. El colombiano más alto y aparentemente más formado, al menos más vistoso en musculatura. y el Pumita, humilde y convencido, tranquilo al menos en el saludo y la previa. Los dos ostentaban recors de tremendos noqueadores. En esa categoría las manos pueden no pesar tanto, pero tienen velocidad y efecto, tienen swing (si el que las tira lo tiene) y pueden mandar a la lona a cualquiera. La diferencia sería la misma que existe entre una espada de gladiador, de esas pesadas lentas y mortales, contra el rayo picador de un florete. Los dos pelearon a florete. Y, en un principio, el colombiano pico más, picó mucho, hizo daño, aprovechachando muy bien su mayor envergadura de brazos.
          Durante dos rounds nuestro boxeador no encontró espacios para "meterse adentro", para ir al palo por palo en la corta distancia. Siempre se chocó contra un Jab sólido y preciso que parecía ser lanzado desde una torre por un francotirador. La pelea se ponía difícil. En el segundo round un cross perfecto de Monterrrosa pasó como un rayo por sobre el hombro izquierdo del Pumita y le sacudió la cabeza como si le hubieran pegado con un bate de béisbol. Pensé que se terminaba. Un golpe cuando apenas estas calentando, mama mía. Pero el argentino se levantó a la cuenta de cinco, creo, y aguantó más de un minuto la embestida de un colombiano que el único error que cometió fue el de olvidarse de que el contrincante además de cabeza tenía un cuerpo. No fue  a buscar abajo al argentino y, por suerte, nuestro puma pudo oír el campanazo de pie. Estaba tan ido que empezó a caminar para la otra esquina cuando estaba parado en la propia. El referí, con disimulo, le indicó el camino empujándolo levemente con la mano. 
        En el tercer round el pumita se despertó, y fue a buscar una pelea al cuerpo a cuerpo, jugándosela. Caminó mejor el ring, encerró al rival, resistió una y otra vez el uno-dos sólido del colombiano, y lo encontró arriba y abajo una y otra vez. Hubo indicios:  gancho al hígado que el colombiano sintió y una bolea al cabeza que el habrá costado una jaqueca de dos días.   Y más, y más. Olmedo no dejó de acosar a Monterrosa y pese a que el jab del colombiano seguía siendo una pequeña bomba que siembre  daba en el blanco, Olmedo empezó a defenderese mejor, y a atacar sólo cuando no era atacado, como debe ser.
         Me gustaría preguntarle al pumita si es admirador de Joe Frazier. Porque se agachó y empezó a moverse de un lado al otro alternando a una no muy ortodoxa guardia francesa, pero guardia francesa al fin. Algo poco visto,pero muy efectivo cuando se pelea con un rival de mayor estatura (La que usaba Tayson, ¡recuerdan?). Y le dio resultado, promediando el cuarto round, en una pelea que ya era una batalla de gladiadores. Valentía y fuerza del argentino, valentía y técnica del colombiano, el pumita conecta una bolea arriba y el colombiano sube la guardia, justo cuando, seco, sale el gancho del argentino al plexo solar: mmuñeco de rodillas. Le contaron diez, y le hubieran contado treinta. Se lo llevaron doblado.
   
          La mejor pelea del año, sin lugar a dudas. Viva el boxeo, y sigamos a este argentino de 23 victorias 22 por nokcout. Por más que digan que le tiran 10 y le llegan 20, que está verde y que se yo, tiene lo que hay que tener. Los que hablamos sólo hablamos desde abajo del ring.

6 dic. 2011

Les dejo un poco de Lacan. Un poco, nomás. Demasiado.

Gracias a mi hermano Carlos Rojas, que vive conmigo en esta casa, vi estos videos. "El lenguaje no sirve" es uno. Otro habla sobre el amor, la dirección del amor. Y un tercero "no saben que lo saben"
            Cualquier coincidencia con lo que hablamos todos los días en los talleres no es una puta casualidad ("la impotencia del lenguaje" y mi eterna pregunta "¿qué fingis no saber?")
            J. L. es impresionante, todo el mundo lo sabe. Pero escucharlo, creo yo, es más impresionante aún. Pensaba esta mañana: muchas veces, luego de que termina el taller, me siento culpable, me digo: "podría haber dicho lo mismo (a tal o cual tallerista) en un tono menos agresivo, haber mordido menos las palabras, haber sido más suave" Qué estúpido se puede llegar a ser. Por flojo, nomás. Hay sólo una manera posible (imposible) de hacer las cosas, y mucho menos posible (más imposible) de comunicarlas, de hablar y dejar el exacto mensaje. Esto es así.
             Planteo un ejercicio: miren escuchen y lean (subtítulos), estos videos. Luego traten de medir la intensidad de la palabra dicha (el carácter del sonido y de la voz) con su contenido y su contexto. J. L. va mordiendo, y va buscando, y parece que aprieta al otro (a los otros: nosotros) pero se aprieta él. No hablo de constiparse, hablo de exprimirse.
La cosa no fluye gratis, queridos.
Mi Lacán se da poco a poco, muy poco a poco, pero me gusta mucho que así sea, porque es un tesoro que voy desenterrando moneda por moneda. Total, no pienso morirme ahora ni nunca.
(dos de ellos no los pude insertar. Dejo link abajo)

23 nov. 2011

Cuando lo peor haya pasado

por Osky Frenkel. Veremos como queda terminado el corto! pero la verdad pinta bien.

10 nov. 2011

Ni Messi, ni Forlán, ni Pelé, ni Platiní, ni Mongo Aurelio: DIEGO ARMANDO MARADONA

“El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.

El textual de Diego que quedó grabado en los amantes del fútbol, cumplió hoy sus primeros 10 años.
No hay, no hubo ni habrá, en mi vida, una persona que me emocione tanto como Diego Maradona. Después de él, Charly, y luego de Charly el flaco Spinetta. 
Miren esto a diez años, Escuchen también.

8 nov. 2011

Una reflexión que hice durante la escritura de La ley de la ferocidad

Fue para mis amigos de Asesinos Tímidos, y creo que, aunque repito muchas cosas que digo siempre, vale la pena por el momento y los matices que puedan surgir. Cuando digo "acabo de terminar una novela" es LA LEY...
Ojalá les sirva de algo. Oj-Alá!


LA ARQUITECTURA DE LA MENTIRA (por Pablo Ramos)
Hoy es el último día que tengo para entregar una nota a la gente de Asesinos tímidos. Hace un mes que me la pidieron. Hace un mes que no tengo el valor de ponerme a pensar en lo que voy a escribir. No sé y sé qué es. Como no sé y sé por qué es. Entonces me dije “hacela corta y escribir sobre eso” ¿el miedo?, ¿la nada? ¿el instante anterior en el cual parece imposible la palabra? Algo así, aunque no es tan fácil definirlo, si fuera tan fácil no existiría la palabra escrita, al menos para mí.
     No escribo teoría ni opinión literaria habitualmente, esta es la primera vez que lo hago, o la segunda que sería más o menos lo mismo. Será que después de que a mi primera novela le fuera tan bien a mí me fue tan mal. Sí, me fue mal: casi no escribí por un año, y cuando no escribo, la paso mal. Responder a algunos reportajes, verme obligado a sacar a la luz determinados mecanismos inconscientes (que luego por fuerza dejaron de serlo) de cómo funciona la maquinaria de mi imaginación, me hizo daño. De hecho yo ni era consciente de que tal maquinaria existía. Escribía desde las tripas, casi sin usar la cabeza. Escribía porque el silencio, la soledad y la reclusión me dictaban algo que no podía transmitir a viva voz, algo así como un secreto (no su revelación) y ese secreto se iba armando palabra por palabra en la hoja blanca que yo ponía en el rodillo de mi máquina de escribir. Nunca sospeché que era literatura, nunca sospeché que le podía interesar a alguien más allá de algunos amigos. Eso lo perdí. Ahora, unas pocas personas ajenas esperan algo de mí. Esas pocas personas tienen la dimensión de una multitud. Pienso todo el tiempo en eso, y cuando pienso no soy el que era antes de hacerlo: me margino, me corrijo antes de sacar: me re primo. Creo ahora que la literatura, en el momento de la creación, en el momento del texto primero o primer borrador debe ser un acto de libertinaje. La libertad llega en el momento de corregir lo ya escrito, pero eso es otra cosa.
     Escribo ahora una novela (casi la tengo lista) y fue todo un ejercicio aparte recuperar el libertinaje de la escritura. Tuve que dejar otra novela que a duras penas venía escribiendo. Tuve que atravesar una crisis de vida, dejar de hacer cosas como atender el teléfono, contestar correos, ir al teatro al cine a la cancha. Tuve que dejar de vivir en pareja, aceptar los caprichos del insomnio, alterar los ratos de sueño con los ratos de escritura, etc, etc, etc. A veces es cansador. La tentación me invita a bajar los brazos. Y si pienso, peor. ¿Por qué me cuesta tanta vida hacer lo que hago?, ¿Por qué no puedo ser un poco menos radical, un poco más medido? ¿La soledad es un precio que tienen que pagar todos los que escriben en serio? ¿Yo soy una persona que escribe en serio? En tal caso, ¿qué es escribir enserio? Y por último, o por principio, habiendo un habla ¿por qué escribir? Estos son algunos de los interrogantes que me aplastaban antes de largarme con la novela en la cual estoy ahora embargado. Interrogantes a los cuales no estaba acostumbrado. De hecho, siempre me consideré un encontrador de respuestas. Respuestas que correspondían a interrogantes desconocidos, pero que tenían el valor de funcionar como catalizadores de la emoción. Como fermentos de la más pura de las esencias capaces de elevarlo todo, de inundar el alma sin necesitar ni una pizca más de la inteligencia necesaria para el mero entendimiento de palabras comunes y corrientes que no encierran ni segundas intenciones, ni pretensiones secretas. Es decir, que no sobraran al lector, si no que lo invitaran a llevar consigo un poco de esa carga pesada pero dulce. Carga que más allá de poder contener toda la tristeza del mundo mundo fuera una especie de alegría eterna, para usar palabras de Borges.
     A veces creo que la soledad no es un precio. La soledad existe de antes, un escritor es básicamente un solitario más o menos disimulado según los casos, pero un solitario al fin. La escritura es la justificación (porque es una soledad que necesita ser justificada), la defensa de esa soledad. Si lo veo así, el círculo cierra perfectamente. Ya que la soledad le dicta la palabra al escritor, y el escritor no puede elegir sacarse esa soledad de encima como si fuera un abrigo pesado un día caluroso.
     Escribo porque al hablar fracaso. Cada vez que hablo largamente (cada vez más) siento, aún antes de terminar de hablar, la contundencia de una derrota inevitable. Escribir viene a ser lo contrario de hablar. Al hablar me siento prisionero de lo dicho, las palabras se alejan de mí o yo de ellas y son irrecuperables, apurado muchas veces por las circunstancias y las exigencias (ajenas a mi ser) y por más que me ayuden a salir del apremio del momento dándome pequeñas victorias parciales termino siempre sintiendo esa derrota. Una derrota humana, no mía en particular, una derrota que desequilibra la existencia.
     Escribo entonces para reconciliarme con las palabras. Porque ¿qué otra cosa puede ser más una victoria humana que la reconciliación? Nada. Hay victoria ahí donde no hay vencidos, donde sólo hay vencedores. No confundir esto con una filantropía, la literatura no es un amor impotente. Es algo que nace de todo un ser destinado a otro ser, y destinado también a ser. No entran acá ni la filantropía ni la vanidad. Hoy es-tamos acostumbrados a que el escritor sea una figura, a veces, de moda. Hay muchos casos tan solo en nuestro país. Salir en revistas, que te saquen fotos, que vendas miles de ejemplares, que ganes un premio importante (prestigioso o no) te pueden inflar el pecho. Pero la hinchazón apenas alcanza para cubrir un interior hueco, vacío. Y en las palabras que escribas te vas a delatar, vas a pagar el precio de tu estupidez.
     Por último los quiero acercar a mi idea de “La arquitectura de la mentira”. Es sencillo: uno construye un texto de ficción de la misma manera en que un arquitecto construye una casa. Uno quiere transmitir intacta una emoción y elige para hacerlo el mejor camino: la mentira. Si la mentira es hermosa puede que suceda el hecho estético, si sucede hay arte, hay narrativa de calidad. Los cimientos, las paredes, los techos de esta casa no pueden ser meros adornos, meros impactos decorativos, globitos de colores, tortitas para el té. No. Tienen que sostener lo que hay que sostener, tienen que resistir lo que haya que resistir. De esa manera se construye un texto literario, cumpliendo rigores, salvando exigencias. La belleza hay que encontrarla ahí, la pintura al final, los colores como resultado de la concepción de un todo, no para tapar lo que al primer portazo se nos caería encima y nos dejaría sepultados bajo una pila de mampostería barata. Si se escribe desde lo profundo de nuestro ser (de nuestra soledad) no hay riesgos, lo garantizo. Si se escribe en una mesa de un café de Palermo imbécil, levantando la mano cada vez que alguien nos saluda como si fuéramos una especie de Papa, con nuestra notebook reluciente y nuestro ego más erecto que el obelisco, estamos listos. Nada de mierdas a la hora de escribir. Que suenen las teclas de una vieja Hermes 2000 o una Undewood. Ampollas en los dedos, hay que darle y darle a esa cosa, decía Boukowsky, y tenía razón. No se olviden que la casa que construyen no es para que el lector la mire de afuera, es para que la habite. Nada de trucos, nada de sorpresas. Hay que escribir horas y horas y si al terminar cada página uno siente que se ha quedado vacío, que no hay manera de seguir... a poner otra hoja, a mirarla un rato, que vamos por buen camino.

31 oct. 2011

Se fue mi ángel

Se llamaba, se llama, Julián

Llegó a cumplir un año, gracias a su abuela, Carmensa,
y a mis amadas Katerhin y Yadira y Adriana.
Los médicos decían que
"No valía la pena alargarle la vida"
Claro: síndrome de Down, hidrocefalia, problemas en el corazón, abandono de su mamá y su papá que lo dejaron tirado,
vivió día por día.
Y le festejamos el año en Bogotá.

 Meta parrillada. Muchos invitados.

Le toqué el cuatro, le hice conocer el vértigo de una carrera de F1
llevándolo a vuelo de pájaro entre las sillas del living
y lo vi reírse y entender todo

¡Juli entendía todo!

a cambio él me dio, en pocos días, tanto amor como nunca había recibido
tantas razones para no quejarme NUNCA MAS
razones por la que no voy a dejar que esta tristeza
me gane
Y la verdad: no sé cómo voy a poder pagárselo.

Si hubiera trasplante de salud
le habría regalado toda la mía
y me habría quedado con todos sus problemas
porque Julián valía la pena, más que yo, más que los tristes médicos que se olvidaron de lo sagrado
de su profesión

Adiós, tesoro, seguí dándonos desde el cielo
lo que tanto tenés para dar

30 oct. 2011

Los ingleses me encantan, y Londres, tan llena de museos gratuitos....

La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto.
Winston Churchill Discurso en la Cámara de los Comunes 1955.


Los ingleses fueron los que abastecieron de fuego a la (por Perón) desarmada Marina trás el intento de golpe y asesinato que terminó con la vida de 400 argentinos. 40 de ellos niños de guardapolvo en un bus escolar. Así de valientes son los milicos, luego rajaron para el Uruguay. Los ingleses programaron, más tarde, el bombardeo de la refinería de Mar del Plata, matando , otra vez, centenares de inocentes. Si Perón no renunciaba, Rojas iba a bombardear Dock Sud y La Plata. Perón renunció y se refugió en el país tan hermano y siempre mal tratado por nosotros de Paraguay. El gran estadista Churchill, que Dios lo recoja en su reputísima y putrefacta gloria, inglés de mierda, fumó su toscano tranquilo una vez más.

28 oct. 2011

¡Vamos Uruguay todavía!

Porque "Se va a acabar... se va a acabar... la impinidad del militar"
Recibí, de un amigo que no dijo su nombre, esta hermosa noticia en un comentario:

La Cámara de Representantes aprobó, a las 2:14 horas de hoy jueves, por 50 votos en 91 legisladores presentes —solo votó a favor el Frente Amplio (FA)— el proyecto de ley que declara que los delitos cometidos durante la dictadura son de lesa humanidad, con lo que se elimina la prescripción de los mismos." (fuente: El Pais 27/10/2011)

Un saludo fraterno desde Uruguay.

27 oct. 2011

¡Y dale alegría alegría a mi corazón!


Astiz, Acosta y Cavallo: en cana para siempre.

Dan asco. 
Espero que por el bien de los presos comunes, ustedes estén aparte. que sólo los dejen mezclarse para hacerles de novias a los respectivos capos de los pabellones a los cuales los manden a pudrirse. 
La sociedad se va sanando de a poco, el pueblo argentino, hace rato ya, que puede caminar con la cabeza en alto.
Fuerza a todos los familiares y amigos de desaparecidos, fuerza a todos nosotros, sigamos unidos, sigamos en este modelo de Justicia Social.
Les dejo una imagen que saqué de internet.
Abrazo a todos, pablo.





22 oct. 2011

El hambre y las ganas de comer nominado para el premio Carlos Gardel

Nuestro disco, hecho a pulmón, a birome y guitarra y nada más, bueno, cabeza y corazón (cuerpo y alma, se decía antes antes), ha sido votado por más de 1.500 críticos, músicos y periodistas especializados en música y nominado para el PREMIO CARLOS GARDEL en la categoría "Mejor Disco canción testimonial y de Autor" 

 La verdad es que estamos muy contentos y orgullosos por esta nominación. Competimos con otros dos discos que tuve la oportunidad de escuchar y que son muy buenos también.

Uno es "A solas con el mundo" , nada menos que de Pedro Aznar, y el otro "Que 20 años no es nada" de Liliana Felipe y Jesusa Rodriguez. Y ahora a esperar.
Saludos, y abrazo.

Y algo más. Salió el nuevo  disco de Gabo:
"La aguja trás de la máscara"
Lo compran en Oui Oui Records
Soler 6090. Capital Federal



19 oct. 2011

Nota para la construcción de las masas

Por inquietud de Verónica, y respondiendo a su pregunta de quién había escrito lo que yo cito al final de mi texto La realidad de mi ficción transcribo aquí el poema completo de Charles Bukowsky.
Que tiene la virtud de ser preciso, revelador y bello. Sin mucho más que palabras comunes y corrientes de todos los días.
De paso esta foto junto a Eva de los días felices, je.


Nota para la construcción de las masas

Alguna gente es joven y nada más.
Alguna gente es vieja y nada más.
 
Y alguna gente está en el medio
sólo en el medio.
 
Y si las moscas usaran ropa
y todos los edificios ardieran en
fuego dorado,
si el cielo se sacudiera como
en la danza del vientre
y todas las bombas atómicas empezaran a
gritar,
alguna gente sería joven y nada más
y alguna gente sería vieja y nada más
y el resto sería lo mismo,
el resto sería lo mismo.
 
Los pocos diferentes
son eliminados bastante rápido
por la policía, por sus madres, sus
hermanos,
y otros por sí mismos.
 
Lo que queda es lo que ves.
 
Es duro.-

17 oct. 2011

Dos más de Snajer

En una está grabando en el antiguo estudio, arriba de mi casa, hoy refugio de tres amigos colombianos.
En el otro grabando con el trío. No sé en qué estudio. Los temas, GARGANTA DE LATA y PERFUME DE JAZMÍN, respectivamente.
Los videos son de muy buena calidad!
A disfrutar.

16 oct. 2011

Friends are friends

Adiós, "insignificante estadista". Aunque seguro vas a volver porque sos un mentiroso (recuerdo perfectamente tu campaña anti-papelera, viajaba mucho al Uruguay por ese entonces). No la vas a arruinar. Estamos en paz, y eso se ve que te molesta. Adiós, "insignificante estadista". El pueblo latinoamericano no te va a extrañar. Yo tampoco. Pero yo soy un argentino ladrón, y a vos sólo te interesan lo "éticos" norteamericanos.


10 oct. 2011

La realidad de mi ficción


“Anotar lo que sé tanto como lo que espero saber. Describir mi sed de alcohol que comienza a las nueve de la mañana, y que a las once y media ya escapa a todo control. Describir la humillación de beber furtivamente y el sabor amargo de la ginebra; escribir sobre el peso del desaliento y la desesperación; escribir sobre los terrores sin nombre; escribir sobre los penosos ataques de la ansiedad infundada; escribir sobre el horror al fracaso. El esfuerzo por recuperar el aguzamiento de las sensaciones, la sensación de que se ha corrompido un margen de esperanza” (John Cheever, Diarios)

Muchas veces pienso que escribir me rescató de la peor soledad, de esa soledad que yo tenía pero en la cual yo no me tenía. A ver… rescató mi compañía, me rescató a mí como compañía propia, como compañía de mí mismo.
     Durante mucho tiempo viví en una soledad abrumadora, triste, patética, lastimera, esa de los primeros tiempos de divorciado a mí duró muchos años, porque las cosas se me complicaron un poco (la moneda en esa época parecía cargada, y caía siempre del lado perdedor). Tenía dos ex mujeres que habían convertido a mis hijos en ex hijos, también. Vivía rodeado de rencor. No podía ver a mis hijos porque la falta de trabajo me lo impedía. La falta de trabajo, en donde yo vengo, acarrea la falta de dinero que acarrea la falta de un lugar decente donde dormir y comer un plato de algo caliente que acarrea las ganas de volarse la cabeza con una 45 o con veinte gramos de lo que sea o con el culo de una prostituta gorda que sólo pida caricia de amor y nos haga un lugar entre sus enormes tetas. El resultado de todo eso: yo
    Y la solución que se me ocurrió fue peor que el problema mismo: resentirme, y entonces fui alimentando el sentimiento de fracaso, poniéndole rama tras rama a esa hoguera de lástima sobre mí mismo hasta el punto de perder aún más de lo que había perdido. Al punto de perder la fe en mí.
    Eso, como dije, duró mucho. Quince años, para ser exactos. Soportados básicamente con alcohol, y a veces con otras cosas.
    Hubo un día, como siempre hay un día en la vida de un hombre, en que me crucé con un ángel, en el pabellón de ingreso de esa cárcel de Caseros: el viejo Mario C. que hacía una semana me tenía medio obligado a asistir a las reuniones de A.A. que organizaba él, por su cuenta, sin ayuda externa de esa institución ni de nadie. El también me había dado, meses atrás, las fotocopias de El que tiene sed (novela de Abelardo Castillo), y de Don Juan de la Casa Blanca (Novela corta de Liliana Heker) diciéndome que leyera para entender de qué se trataba el dolor que hay en las dos orillas de nuestro problema.
     −¿De pasársela preso? –le pregunté.
     −No, querido, de pasársela drogado, o borracho.
     Yo le tenía respeto a Mario C., todo el mundo se lo tenía. Y un día me decidí y junté mi primera semana sin drogas ni alcohol, ahí adentro: en la cárcel. Por él, como para que sintiera, no sé, orgullo de mí. Hasta que una noche me sentí desamparado por él. Yo lo tenía loco, le ocupaba más de su tiempo que cualquiera. Pensaba que decir toda la perorata de mis sentimientos era lo que me iba a ayudar a estar mejor, o al menos, a pasar el tiempo más rápido. Y estaba meta hablarle desde mi celda al silencio oscuro del pasillo, donde a él lo dejaban estar para que escuchara las confesiones de los que estábamos más necesitados, cuando, harto de mis lamentos, me dijo las palabras mágicas:
     –¿Y porqué no lo escribís?
Recuerdo que primero me enojé, porque tanto me había insistido para que le contara (a él y al grupo de ayuda que dirigía él) lo que me andaba pasando y ¿ahora me decía que lo escriba? ¿Llevaba recién una semana sobrio y ya se había hinchado las pelotas de mí? Algo así le dije, pero creo que con palabras más fuertes. Y el viejo largó una risita, dos toses secas de tabaco y me lo dijo otra vez, pero de otra manera:
    −Escirbimeló, no seas boludo –me dijo−, que yo lo leo. Hablando sos insoportable, y yo no soy tu vieja para quedarme acá aguantando tu lloriqueos de autocompasión.
    Y no es que me puse a escribir enseguida. Pero la puñalada se fue infestando, y tiempo después, en circunstancias distintas pero parecidas, me compré la máquina de escribir.
     Fue con el primer sueldo, dos meses después de haber salido de la cárcel. Llegué a la pensión de noche y recuerdo con cuánta ilusión la abrí. Recuerdo exactamente la manera en que puse la hoja, esa primera hoja, de un block que había venido de regalo junto con la máquina, amarillenta, gruesa, áspera. Preciosa. La máquina era nueva, de esas de plástico y hojalata que se siguen haciendo en china. Y no me iba a durara mucho tiempo. A esa primera máquina no le andaba el número seis, por eso hoy yo le saco a mis máquinas de escribir el número seis. También a los teclados de PC que uso a veces para escribir y siempre para corregir mis textos.
    Creo que esa noche no escribí nada, de eso sí que no me acuerdo, pero podría decir que no escribí nada. Pero fue nomás poner la hoja en la máquina y saber que yo podía, en esa pieza de pensión y a partir de ese momento, hacer lo que quisiera en esa hoja, podía ser quien quisiera, podía odiar mucho más a los que odiaba, podía amar mucho más a los que amaba, podía triunfar en el odio y en el amor. Podía escribir sobre la realidad y modificarla en todos los lugares en que no me gusta, o en los lugares en que me sentía traicionado por ella. Podía usar la imaginación de esa manera que me parece a mí más refinada que la de inventar monstruos y magos  o copiar y pegar de un blog o de otros libros: la imaginación que se afina para perforar la superficie de las cosas, esa imaginación. Que enfrenta el desafío mayor de, ahora sí, recortar y reinventar esos espacios de tiempo que separaban dos momentos de la vida que deberían haber estado juntos. Que inventa contexto y recién luego se convierte en texto. Coser, bordar, unir, el texto y mi vida. El texto: mi vida. Hacer de esa realidad una nueva realidad. Y crear un personaje que se separe de mí y viva en esa nueva realidad y que sea también mi compañía. Cuando pudo animarme a hacerlo encendí la llama de otra hoguera.
   Fue un principio, muy primario, muy imperfecto, y eso también lo superé. Tiempo después me di cuenta de que, más que el personaje, la historia era mi compañía. Y eso también lo superé, con el tiempo. Y más tiempo, y más tiempo. Y lo que me pasa ahora es que siento que el lenguaje escrito es mi compañía. Que escribir una palabra tras otra aventurándome en una nueva manera de concebir el lenguaje es lo que necesito para que crezca mi dignidad. Para que, poco a poco, vaya naciendo un verdadero Pablo, más real, más noble, más valioso. Necesito escribir como si nunca hubiera escrito cada vez. Eso se puede ver en mis tres libros publicados y se va a ver en un cuarto, cuando corrija esta historia que acabo de terminar. Y espero se vea siempre. Creo que el día que no pueda encontrar una nueva manera de contar, un nuevo lenguaje que me haga compañía, que sea mi aventura y mi compañía al mismo tiempo, creo que ese día sin lugar a dudas voy a dejar de escribir para finalmente hacer eso que tanto me gusta y que me sale tan mal que es tocar la trompeta.
     Con respecto a la juventud, a la estética, a la experimentación, al estilo creo que son, si no tienen el contexto de la necesidad espiritual de quien escribe, sólo palabras. Sólo masitas para la hora del té.
    Con respecto a la llamada “literatura del yo”, bueno, la mía está bien alejada de eso, pienso algo sencillo: depende de qué “yo”. Depende de quién sea.
En palabras de un perro viejo:
Alguna gente es joven
Y nada más
Alguna gente es vieja
Y nada más
En el medio están los otros

Gracias Charly, y como diría mi madre: Será.

8 oct. 2011

Ernesto Snajer

Sarandí-La Paternal-Copenhague    

Algún día lo iba a tener que confesar públicamente. Snajer es el Chino de mis historias. El entrañable amigo de Gabriel al que "le duelen los oídos por cualquier ruidito de mierda".

Es que Ernesto y yo somos hermanos adoptivos el uno del otro hace ya cerca de cuarenta años. O sea, hace toda una vida que nos conocemos, antes de que nuestra vida fuera una vida, en realidad, mucho antes corríamos juntos en bicicleta por Sarandí los fines de semana. Porque, igual que en El origen de la tristeza, él sólo venía los fines de semana y algún tiempo seguido en vacaciones de verano.

Ernesto era el mejor amigo de mi hermano Gabriel. De paso confieso otra, yo tengo un hermano menor, once meses menor, que se llama Gabriel Alejandro. De ahí vienen los nombres de mis dos personajes. Pero con el tiempo, tal vez por la afinidad común con el arte, Ernesto y yo nos unimos más y más. Hicimos muchas cosas juntos. Sacamos discos, hicimos (con nuestras manos) un estudio de grabación súper profesional y una productora ARLYD, que el propio Ernesto sigue. Creo que en danés Arlyd significa "sonido", no sé si eso es verdad, pero para nosotros significaba Argentina Libros Y Discos. Sacamos varios discos y ningún libro pero la cosa es que lo hicimos y eso nos unió más y más.
Hoy es mi hermano del alma, y de él quiero hablar.
Ernesto Snajer es un genio musical. Cuando digo "un genio",lo digo en el sentido pesado, profundo y literal: un hombre de genio musical. Es un interprete formidable de música clásica y de música popular. Arreglador, compositor, y hasta un poco inventor de instrumentos. Siempre anda rompiendo guitarras en busca de no sé qué sonido que, supongo, sólo él puede escuchar antes de que suene.
     Tocó y acompañó a medio mundo de la escena musical, fue editado por Egberto Gismonti (para mí la inteligencia musical del siglo, algo así como el Beethoven del siglo XX)
A lo largo de su carrera pasó por muchas etapas. La puramente folclórica, la tecnológica, y la cuasi rockera. Hoy lidera un trío con Gabriel Alejandro y Guido Martinez que es una mezcla equilibrada y sólida que contiene desde el jazz de John Scofield hasta la parquedad metafísica de Atahualapa.

    Durante mucho tiempo Ernesto mantuvo, y mantiene, un dúo con el increíble guitarrista y compositor Palle Windfeld. Un gran amigo nuestro y gran comedor de provoletas (como entrada y como postre, increíble).
Palle parece, cuando toca chacarera, haber nacido en Santiago, y cuando toca tango, tener más arrabal que el mismísimo Garufa. Y a todo eso llegó guiado por Ernesto de quien se hizo hermano también.
    Una vez, en una gira (la hicimos en una camioneta que Chino había comprado al instituto del quemado, una 504 gasolera palanca al volante. Yo chofer por Argentina toda), paramos para comer en una YPF, y luego de quedar indignado porque "Todo Parra comer ser un mierda" le pregunté  a Palle qué opinaba de mi amigo. Él fue el primero que me lo dijo:
                                                                     "Ernesto ser una genio, lo parió"

También si quieren verlo gratis van a poder en la Biblioteca Nacional. en este ciclo. No se lo pierdan.
Conciertos
Raras Partituras 8
Sábado 29 y domingo 30 de octubre | 17 hs. 
Auditorio “Jorge Luis Borges”
Ernesto Snajer arregla y dirige un concierto dedicado al rescate de obras
y compositores de la música popular argentina.


     Por lo demás les dejo 5 cositas. El tema El Poste, un vals criollo escrito por Chino para dúo de guitarras. Un maravilloso contrapunto y fuga digno de quedar en la historia de la música. De este les dejo dos versiones, una de Ernesto y el trío y otra versión del UMBRAL dúo, para que vean la relevancia de Ernesto en los músicos contemporáneos.
Luego un tema donde ejecuta la guitarra de 10 cuerdas. Mambo-Malambo una monstruosidad propia de Chino y El Cholo, con tremenda intro. Y Soledad con Pedro Asnar.
DIFURTELÓN

30 sept. 2011

Maratón de caricias del alma....

Que un grupo de lectores por Facebook, coordinado por la periodista y profesora de Letras Daniela Pitella, a quien no conozco personalmente pero ya conoceré, me mandó esta maratón de impresiones de la lectura del libro.
Una alegría inesperada para mí. Les agradezco de todo corazón por el amor puro y desinteresado de semejante trabajo. Y a vos Ana, de Eterna, por conectarnos.
GRACIAS.


LA MUERTE NO ES LO CONTRARIO DE LA VIDA: VIVIR COMO UN MUERTO, ESO ES LO CONTRARIO DE LA VIDA” Maratón de comentarios de “El origen de la tristeza” de Pablo Ramos
Septiembre, 2011

Desde la portada, exclusión, hasta el final, la muerte de el Tumbeta y de los peces, un relato escrito a los arañazos, con pasión y ternura. Magnífica descripción de clase media del conurbano sur, barrio, familia, trabajo y un cierto perfume político. Conmovedor el grupo niño/adolescente en su crecimiento. Grupo solidario, organizado con líder y subordinados. Arquetipo de una época que me remitió a mi infancia, con cierta nostalgia. Puedo decir que me encantó.

Una de las imágenes que más me gustó es la descripción que hace del taller de rebobinado del padre. Increíble

Otra: el prime beso de Gabriel a su amiga

El incendio del Sarandí, la travesía a la quinta del mellizo en busca de las damajuanas de vino, el Percha y Perón, la ida a la escuela en busca de las putas, la descripción de la Cueto, el relato final en cursiva en el velatorio del Tumbeta… uno de los libros más “grandes” que haya leído.. Son tantos los párrafos que marque ahora encuentro este que me impresiono: “Me di cuenta en ese instante de que mis amigos y yo estábamos juntos no por casualidad sino porque sentíamos las cosas de la misma manera. De mente en mente, de boca en boca, los sonidos se coordinaron solos y el grito de “dale campeón, dale campeón” llenó de valentía y esperanza nuestros corazones asustados… tanta crudeza y a la vez tanta sencillez y simpleza en el relato tanta pena relatada y a la vez la alegría permanente.. este libro es un deleite, una caricia para el alma y como dije un diamante en bruto una joya que todos debiesen descubrir

Me hizo recordar Amarcord de Fellini, un Amarcord muy nuestro. Excelente las descripciones tanto de los lugares como de los personajes. Me conmovió la descripción de los sentimientos de Gabriel en el velatorio de su amigo Tumbeta con el cambio de tipografía. Si la muerte de un amigo es dolorosa cuando una ya es mayor, a mi me ha ocurrido, no me imagino lo que debe ser en la adolescencia.

Para Percha todo lo que era de cemento y medía más de un metro o pesaba un poco más de un kilo lo había hecho Perón y siempre estaba rompiendo los huevos con lo mismo... no es absolutamente genial?? jajajajaja
La lluvia casi siempre reemplazaba al futbol por diversiones nuevas; menos para el Jaro y el Tumbeta: a ellos, cuando se inundaba, no los dejaban salir. Ese día el Chino no estaba porque vivía lejos: en la Capital. Él venía los viernes a la tarde y se quedaba hasta el domingo en lo de su abuela Fonta, a dos casas de la mía. El Chino fue desde siempre uno de los Pibes y, junto con Percha, uno de mis mejores amigos. Algunos domingos por la mañana, si la madre lo venía a buscar temprano, me llevaban a la Capital. Tardábamos más de una hora en llegar al edificio. Subíamos por un ascensor y jugábamos en un balcón muy alto desde donde se veía lo que yo siempre supuse debía ser otro país... no tiene desperdicio realmente..

Lo último perdonen pero es fenomenal: "El codazo que le tuvo que poner Rindone al Jaro lo hubiera cobrado hasta el peor referi del mundo. Es que el boludo casi nos manda en cana. Alcanzo a decir vinimos a hablar con las pu..... cuando lo surtió muy acertadamente nuestro querido Rindone. Vinimos a ofrecerle apoyo escolar a los desamparados de la villa - dijo Alejandro. En mi vida había oído algo tan cínico. Era para vomitar desde el balcón presidencial, con Percha, el padre de Percha, Evita y el Genera Perón… Alejandro le contestó que teníamos el orgullo de compartir nuestra cristiana misión con un ejemplar alumno de la Capital Federal: el Chino y un flamante exponente de la educación privada: El Tumbeta...

.. a mi la primer parte si bien me resulto simpatiquísimo el personaje de Rolando no me atrapo de igual forma que la segunda. a mi la segunda parte me prendó. me encantó y no obstante la durísima realidad que subyacía en el relato vaya si me hubiese gustado tener un grupo así de amigos!!!!

Pienso en las consignas que dio Flavia, y me resulta totalmente difícil llegar a una conclusión, creo que es porque nada me llevó a mi barrio y estoy segura de no haber conocido a ninguno de los personajes, a pesar de haber cruzado el cementerio, casi a diario, durante toda mi adolescencia, para ir a la casa de mi amiga o a la de un novio de aquel entonces.- Nunca percibí el cementerio como Gabriel. Creo que el cementerio termina representando la pequeña línea entre la vida y la muerte...
Nunca sentí que fuera "mi historia", lo único que percibí como constante, fue la resignación a la vida que a cada uno le tocó, y la falta de sueños, de proyectos, con excepción del padre de Gabriel, que por todos los medios defendía "su" taller y de Rolando, que había creado "su" mundo.

si seguramente a la mayoría nos toque de afuera empero no obstante ello a mi el haber leído el libro me posiciona de otra manera frente a la vida.. a mi me toco muchísimo aunque no haya sido esa mi realidad.

ayyy y algo tan pero tan simple como el "Pan y queso" la seriedad, intensidad y compromiso con que lo relata.. un juego el pan y queso vieron uds. la majestuosidad con que lo describe... yo creo que esta nota va a ser interminable un libro tan pequeño (de tamaño me refiero) y taaan grande.. Tan bien gastados los 89 mangos que me salio!!!!

26 sept. 2011

Teatro: simple y contundente palabra que puede contenerlo todo.

Tengo ganas de hablar, caprichosamente y cada tanto, de las obras que me gustan en teatro. Todos los que me conocen saben que yo casi no voy al cine, que miro las películas en mi casa, en un televisor de mierda, y nunca hasta el final salvo raras excepciones: La noche del cazador, Déjame entrar, todosFavio, etc, etc. Siempre las mismas, mil veces.
En cambio amo el teatro desde siempre. No es que haya que comparar, pero siempre se compara. Es como ser hincha de Ford o Chevrolet: yo soy del Teatro.
Este año descubrí dos actores.Me hice amigo de los dos. Alberto Ajaka y Patricio Aramburu. Los dos me conmueven, de diferente manera. Alberto me conmueve y me hace reír, mucho. Con él estamos adaptando La ley de la ferocidad, un unipersonal para el año que viene. Veremos.
      Primero voy a comentar una obra en la cual participa Patricio: junto a Nahuel Cano, Alejandro Hener y Juan Pablo Gómez quién la dirige. 1 hueco. Es algo que escribí para una revista. Ojalá les guste y la vayan a ver.
La obra ganó alguna que otra cosa: Premio Teatro XXI Mejor Dirección / Nominada Premios Teatro XXI Mejor Espacialización. Destacados Teatro del Mundo: Actuación Masculina (Alejandro Hener), Dirección, Autoría. / Programa de Formación de Espectadores/ VI Festival de Teatro Rafaela. Y supe por ellos que La ley de la ferocidad fue fuente de inspiración. !Qué orgullo!  



Va el texto: 


Hasta que puedas quedarte solo
mis impresiones sobre la obra 1 Hueco
Quedate acá, no te muevas, acá, entre nosotros, no enciendas la luz, no digas nada, no les digas nada a ellos, no le digas nada a nadie, no me digas nada a mí tampoco. Quedate conmigo para que pueda estar solo y te juro que me quedo con vos para que puedas estar solo también. Solo cada uno, sabiendo que estamos al lado. Si vos no te vas yo me puedo quedar en este pozo, y no caerme ¿lo ves? Haceme un lugar en el aire, haceme un lugar en tu espalda, hagamos un lugar en algún lugar, el mejor lugar, hagamos un lugar sin salida, un lugar donde la salida sea clausurar la salida. La salida nuestra es la entrada de ellos, es la invasión de los bárbaros, de los que mastican la muerte con la boca llena y barajan el amasijo con ginebra y con café. Igual que nosotros pero lo contrario de nosotros. Ellos son los demás, nosotros somos él, y él es nosotros. Nosotros partidos en tres yocitos de mierda, en tres pedacitos de nada que era algo, partidos en pedazos diminutos, en pedazos insignificantes. Quedate acá que no puedo solo, quedate aca que no podes solo, ni él, nunca pudimos solos, quedate, hasta que puedas quedarte solo.

***

Había una vez cuatro amigos que corrían sintiéndose libres por una hamstera... una vez uno se fue y corrió en la jaula mayor, solo, y logró sobrevivir para jactarse al menos de eso (lo vamos a llamar Hugo). Los otros dos se quedaron; supongamos que el primero lo hizo por miedo, por sentimiento de inferioridad o por costumbre (lo vamos a llamar Lucas), y que el segundo por fragilidad, inocencia y rol culposo de amalgamador frustrado (lo vamos a llamar Maxi). Hasta ahí, todo bien. Y si todo está bien, la obra sería imposible o, al menos, importaría poco: a mí me importaría poco. Pero Matías, el cuarto amigo, es el que va a desestabilizar la ecuación cuando se salga del juego por un lugar imposible, porque de todo laberinto se sale por arriba, y eso es algo impensado para los que habitan el purgatorio de “Pueblo choto”. Matías se va a morir para que empiece la obra, luego de una semana de muda agonía “que no imaginaban tan grave”, para juntar a sus amigos, a la fuerza, en el vestuario del club dónde lo están velando. Y ahí, ellos, amenazados por todo y por todos, van a vivir una aventura de amor, recuerdos, alcohol, peleas, risas, bromas y llanto. En un mundo de seis por cuatro. Espiando por una puerta, en la paranoica frontera del único infierno posible: la mirada de los otros, se van ver obligados a mirarse a sí mismos y a refugiarse, de nuevo, en los mejores recuerdos de la infancia común.

***

Las actuaciones me parecen de un compromiso humano notable. Cada personaje fue construido de una manera personal, plenamente humana, y va a ser “desarmado”, esa es mi impresión, por cada actor frente a un público que de cercano está casi echado encima de ellos. Nahuel Cano y Alejandro Hener son excelentes, y Patricio Aramburu (a través de su entrañable Maxi) se convirtió, desde la primera vez en que lo vi, en un actor que me cautivo el alma, en un ser de los que habitan hoy este extraño mundo mío, hecho de personajes más que de personas, hecho de invenciones más que de realidades.
1 Hueco es una obra sobre la amistad y sobre el amor y por lo tanto sobre el sentido de la vida. Es una obra que reclama que es hora de hacer una impiadosa mirada crítica pero a la vez amorosa de nosotros mismos y de las personas que amamos. Porque por algo amamos a las personas que amamos y, por alguna macabra razón, son a las que siempre postergamos, o dejamos de lado, o hacemos víctimas de los más duros juicios que salen de nuestra boca.
Me gusta que haya un Nosotros y un Ellos, me gusta que 1 Hueco no caiga en ese amor impotente que es la filantropía, lo felicito a Juan Pablo Gómez por eso, y por la puesta, y por el texto que acabo de leer y que es verdaderamente notable. 1 Hueco no es una obra neutral porque los hombres y mujeres que la hacen tampoco lo son. Es una obra para Nosotros, y por eso debemos ir a verla, porque tal vez nos ayude a entender, de una vez y para siempre, que en ese pronombre felizmente discriminatorio y felizmente plural, existe la semilla del único Yo posible... si es que creemos aún en un mundo mejor.

25 sept. 2011

Charla en público con Federico Bianchini

Los que pueden venir, vengan. Él, además de ser un querido amigo, es un notable periodista.



19 sept. 2011

El tiempo de los dioses

En dos días, si Dios quiere, regreso de Colombia a Buenos Aires. El viaje fue un éxito en el sentido menos capitalista de la palabra (porque el dinero que gané, me lo gasté como dos veces ya... ¡qué bueno!) Tampoco pude dedicarme mucho a este espacio, y mucho menos a mi escritura. Fui  a tres ciudades colombianas a presentar mis libros y mis ideas. Y pasó lo que mejor podía pasar, mis libros se agotaron y mis ideas resurgieron renovadas. 
     Llevo a mi patria una  linda novedad (es una sorpresa) que será un buen beneficio para 13 escritores desconocidos que yo elija. También cerré un viaje para el año que viene, un viaje largo, de más de dos meses donde recorreré (o recorreremos, espero que mi Belén me acompañe) 49 ciudades y pueblos de  las dos costas, del centro y de la selva colombiana, llevando mi taller tan valorado acá como en Buenos Aires.
   Me iba a ir a Europa, la verdad, pero los dioses de acá me llaman y me quieren, son las estrellas que quiero mirar, los pueblos que siempre amé. La mejor gente del mundo vive en latinoamérica, de eso no me cabe ninguna duda. En los demás lugares hay mucha gente buena sí, pero repartida en  dosis homeopáticas.Acá están a mares. O somos malandras o somos alucinantes. Es así.
A dos europeos maravillosos los conocí acá, Luis García Montero  e Ignacio Martinez de Pizón, de quienes luego haré una entrada especial. Luego es una medida Ramos que ya conocen: cuando me salga. Pero seguro pronto porque el poeta y el novelista me fascinaron.

    Pero acá les dejo un tricota de cosas latinas.  Uno: un poema del padre de mi hermano, también poeta, Federico Diaz-Granados: José Luis Diaz Granados. Dos: el músico del mes: Luis Abanto Morales cantando un himno a latinoamerica. Y tres: un par de fotos mías... con un grafitti y con un personaje encontrados en el barrio La Candelaria de Bogotá.
Disfruten de todo.


uno

Los ímpetus callados
por José Luis Diaz Granados

No hay sueños ya. Solo soles marchitos.
por la noche, los vientos y el olvido
pretenden alumbrar los ecos, las cenizas
de vanos sueños que ayer fueron himnos.

No hay sueños ni verbenas ni festines
donde la riza izaba la seguridad del reino;
sin embargo, algo late entre las sombras,
y yo mismo me indago sin repuestas.

¿Qué será que los ímpetus callados
insisten en retar tanta agonía?


dos

Luis Abanto Morales nació en Trujillo, quedó huérfano y muy solo a los doce o trece años. Como no tuvo tiempo de escribir sobre las penurias de la vida: tenía que comer para vivir y vivir para hacer algo grande, se fue para Lima.  Las pasó todas y ganó en todas.  Hoy es lo que todo gran artista sueña ser: la voz de su pueblo. Tiene una carrera brillante pero poco conocida fuera del Perú (creo que ni le importa) aunque vivió en Argentina, y en Buenos Aires. Se casó con una sanjuanina y los dos viven en la hermosa y mítica (mucho más mítica que Londres, París o New York) ciudad de Lima.
     Va una parte de la letra.. ¿nunca te dijo alguien "me aburrís"? cuando le hablabas de por qué te parecen una mierda los gringos... leé esta parte de la letra...y luego escuchala porque SE TOCAN LA VIDA PAPÁ
y de paso fijate esa chiquita que aplaude, esa chiquita es todo lo que América latina es,  ternura, inocencia, amor, futuro...

Cholo soy, y no me compadezcas/ que esas son monedas que no valen nada / y que dan los blancos como quien da plata... (...) entonces ¿qué quieres?, ¿qué quieres que haga?/ ¿que me ponga alegre como día de fiesta mientras mis hermanos doblan las espaldas por cuatro centavos que el patrón les paga?/ ¿quieres que me ría mientras mis hermanos son bestias de carga  llevando riquezas que otros se guardan?/ ¿quieres que la risa me ensanche la cara mientras mis hermanos viven en montañas como topos escarban y escarban mientras se enriquecen los que no trabajan?/ ¿quieres que me alegre... mientras mis hermanas van a casas de ricos lo mismo que esclavas?/ (...) Cholo soy ¡y no me compadezcas!





tres 

Las fotitos... (sacadas por mi querida Katherin Moreno)
un click sobre ellas y las ves mejor



12 sept. 2011

Haciendo Scola con Luis

Gracias muchachos del basquet por la pasión, por la entrega, y por el talento.
Argentina campeón preolímpico, bailando y bailando, dancando pra voce!!!