20 oct. 2010

Si vos ni leiste a Bolaño

Hace unos instantes acaba de llegar el primer insulto a este blog. Sabía que iba a pasar. Muchas veces al abrir la página y ver que tenía comentarios temí encontrar palabras hirientes, insultos anónimos, gratuitos, como suele suceder en la internet. Pensé también que estaba preparado. Que la moderación me protegía, porque nadie más que yo iba a leerlos y por lo tanto iba a poder hacer como si no hubieran existido.
          Pero bueno, llegó el primero, de boca de una mujer. O al menos bajo la firma de un nombre femenino. Entonces decidí, además de no publicarlo, dedicarle unas pocas líneas:
          Me dolió, tesoro, de verdad, ganaste, me dolió. No me dan ganas de contestarte mucho porque no hay ningún planteo de ningún tipo en el comentario, apenas unos nombres de escritores que a vos te parecen “únicos” Y luego solo decís que te identificás con lo que digo, pero que me vaya a… y viene un insulto tras otro hasta que, supongo, el pudor, o el cansancio te detuvo. Seguramente fue el cansancio.
          Qué decirte:
          Esto que repito, tal vez: me dolió, lo lograste. Y además que te lo agradezco mucho, porque pensé que esas cosas no me afectarían más, que me había hecho demasiado duro. Pero se ve que tanta escritura, tanto tiempo dedicado a esto que se supone que vos también amás, me ablandó un poco. Digamos que habrá sido un efecto colateral, una contraindicación, como quieras llamarlo. Pero bienvenida, te juro, estaba cansado de aquel hombre, cansadísimo.
          En el comentario nombrás a Bolaño a Levrero y al colombiano Caicedo, no sé porqué los ponés como en una “vereda de enfrente”, o algo así. No lo entendí bien. Se ve que al menos me leiste. Je.
          Saco a Bolaño del medio, más allá de ser demasiado obsecuente con sus amigos y nombrarlos permanentemente como los grandes escritores que no son (hablo de Pauls, Neuman, etc) escribió al menos un libro que me gusta mucho “Llamadas telefonicas” Y un cuento de ese libro Sensini, se me quedó en el alma. Casi todo lo demás de él me aburrió, no por las historias en sí, casi siempre buenas, sino porque su prosa me parece un plomazo.
          Con respecto a Caicedo, leí solo “Viva la música” porque lo recomendó Fabian Casas, a quien quiero, respeto y muchas veces admiro. Ojalá ese chico hubiese sobrevivido a sí mismo para corregirlo, el libro se cae pero se nota que él desborda de talento. A mí no me alcanzó ese potencial y ni el más profundo amor y respeto que siempre me inspiran los suicidas, y no pude ir más allá de la mitad de sus páginas. Nuestro Alejandro López escribió una novela notable, con un personaje similar: “La asesina de Lady Di” infinitamente superior a al novela de Caicedo.
          Mario Levrero, y bueno qué decir: de lo peor. Le hubiera convenido seguir con los comics, porque en los globitos entran pocas palabras ¿viste? Me parece un escritor torpe y opaco, pero sobre todo falso. De estos que dicen la palabra “diamante” y yo pienso inmediatamente en un pedazo de plástico marrón. Y si dicen “el amor de una joven hermosa” yo pienso en un viejo con pañales llenando de baba a una adolescente drogada o en coma farmacológico. Qué querés, es “involuntario” como su trilogía. Por suerte hay trilogías voluntarias, pensadas, escritas por un motivo, corregidas hasta morir. No es el caso de Levrero lo sé y claro, la moda más actual es destacar defectos como virtudes, declararlos defectos voluntarios. Yo llamo a eso hipocresía.
          Este hombre (habrá sido un muy buen hombre) es un escritor de segunda línea que hoy se pone en la categoría de maestro con una clara intención: bajar un poco el cielo literario al que debemos apuntar los que nos tomamos enserio la escritura. Hacerla más fácil. Ojo que él no tiene la culpa, él es el menos Levrero de los Levreros, al menos no le pidió nada a nadie. Pero….
          Es así nomás querida dama: estoy en la vereda de enfrente, no tanto de ellos, pero si de vos y de la gente como vos.
          Pero amigos vas a tener, ojo, en Uruguay, en Argentina, en España, en el mundo entero existen talleres con el “Método levrero” (así alguien lo llama en Uruguay). un metodo que supongo debe ser accesible, facil de llevar a delante a pura voluntad disfrazada de desgano existencial. Nada más dale una mirada a la colección Flexes Terpines, o a las muchas antologías que hay editadas. “Publicar cualquier cosa es mejor que no publicar” algo así debe susurrar el método al oído del joven escritor. Y de ahí van saliendo. Y es posible que estén en la lista Granta, o en la lista Guines o en la boca de tal o cual pelotudo de turno que se crea el oráculo de la cultura global.
          Hace poco, sin más, vino un exponente pos Levrero, dio una conferencia en el marco FILBA de por qué hacer arte (él hace arte y perece que d eso sabe mucho). Creo que está en internet porque el tipo este se filma y todo, se adora. Habla como si hubiera inventado la pólvora, pero tiene la pólvora mojada. Y lo lamentable de la conferencia no son las burradas (que no tienen fin), sino el tedio que genera en el alma de los que tenemos alma. Tedio: ganas de que te trague la tierra. Ganas de no ser, de no haber sido nunca, ganas de perder la pelea, de dejar el mundo en manos de esta burguesía cultural, de estos mediocres, mediáticos, medidos, miedosos. La espina soy yo, y otros como yo.
          Te guste o no querida. Podés herirme más y más. Cada insulto lo voy a sentir, te lo garantizo. Lo que no podés, lo que nadie puede ni pudo nunca, es pararme.

                                                                                        Atentamente, ramos

7 oct. 2010

2 presentaciones 2... pa´que bailen los muchachos

Primero se presentará el fin de la trilogía. Esta es una novela donde nuevamente, volví a ponerlo todo. En la voz de la madre de Gabriel, en el recuerdo permanente de mi madre, en la conexión viseral que me une al mundo femenino. esta novela completa mi visión de la vida, del destino, de la humanidad, de Dios. La tercera novela de la familia Reyes (la cuarta, si se toma en cuenta El sueño de los murciélagos)
     No dejen de acompañaeme como lo han hecho siempre. Presentar un libro es una fiesta. A enfiestarse conmigo entonces.
     Prometo cantar algún tanguito, acompañado también por el  maestro Sergio Blanco.
Y de las estrellas Heker-Snajer-Heredia
     A Gabo lo reservamso para el ND Ateneo.




El Hambre y las Ganas de Comer es el trabajo que tuve el honor de hacer con Gabito Ferro. Un lujo para mí, algo para recordar y contárselo s los nietos. Unos de los EVENTOS DE MI VIDA. Sé que me va a hacer tocar, cantar, hablar. No sé. Es un hermano y es generoso. Ahí estaré. No se lo pierdan, no sean boluditos. Las canciones son hermosas y en vivo vuelan.

En este mismo blog, pueden cliquear en AUDIO y escuchar la cancion Los que quieran