13 ene. 2010

Por qué este blog


Todo lo que hice en mi vida, al menos hasta ahora, desde haberme ido de la casa de mis padres cuando me fui, hasta haber caído parado en esto de la escritura, lo hice como reacción a un malestar. El mismo malestar que nunca me abandonó, que nunca ha dejado de causarme problemas, ni siquiera ahora (me refiero a Berlín 2009-2010, donde no debería tener problemas). Yo siempre me busco los problemas, el malestar me los busca, para que lo recuerde y lo encare: para que me siente a escribir.
            Sentarme a escribir es hoy mi vida, al menos la parte más importante de mi vida. Es el lugar al cual me mandan mis hijos, mi novia, mis amigos más íntimos, esos que me conocen mejor que nadie, mi psiquiatra. Porque si no lo hago lo demás sale mal, si no empiezo en el principio termino en la lona. Sentarme a escribir es el único lugar donde el malestar sigue pleno pero no necesita nada, porque es el lugar propio del malestar. Quiero decir que al sentarme a escribir lo que en realidad hago es sentarme a hablar mano a mano con el monstruito, que pasa a no serlo tanto al ser atendido.
            Hoy me siento como nunca con una obra por delante, una obra tan ambiciosa que no sé si me alcanzarán las pocas décadas que me quedan para escribirla. Es que me harían falta dos vidas para hacer la mitad de lo que planeo hacer. Y bueno, más o menos esto: acabo de terminar con la historia de Gabriel, por fin, con la novela que publicaré a mi vuelta en este 2010. Corrijo mi segundo libro de cuentos, escribo una saga juvenil con Rolando como líder de un grupo de héroes que van a ayudar a devolverle la democracia a Argentina (tres libros que narran aventuras fantásticas de indios y brujos y malvados en los años 80, 81, 82 respectivamente), escribo también un libro de crónicas de adictos en recuperación, una novela sobre un escritor venezolano, y una novela sobre la ciudad de Berlín. Todo eso, todo junto, además de trabajar en un disco con Ernesto Snajer y en otro con Gabo Ferro. Es mucho, y a veces necesitaría más, porque es la única manera en que puedo dormir tranquilo, en que puedo perder el tiempo sin preocuparme, sabiendo que tengo demasiado para hacer. Es raro, lo sé, pero es verdad. 
            Y... a decir verdad… ¡hay más! La arquitectura de la mentira: un libro sobre el oficio de escribir, un libro que todas las personas que tomaron curso conmigo en Argentina, Venezuela, Colombia, Guatemala, México, Ecuador y Chile, y hasta mis dos alumnas de Estados Unidos y ahora una en Berlín, esperan con ansias. Un libro del cual hay mucho escrito, demasiado, y donde el simple hecho de encarar la organización de esos mamotretos me da vértigo. Al mismo tiempo es un desafío hermoso, porque el libro debe tener alma de arcilla que nunca se endurece, debe sugerir al oído verdades tan personales que se moldeen a la primera mirada fuerte del lector, que puedan interactuar con su necesidad, con lo que él busca. Por eso creo que puede llegar a ser un libro de cierto valor para quien se esté aventurando en la misma empresa: escribir. Pretendo un libro fuerte, que se banque la pisada del otro, que sacrifique su razón para ayudar al otro a fundar una razón propia.
            Este libro va a recibir la colaboración directa de dos personas, en dos planos diferentes:  Pablo Delgado, quien desinteresadamente se ha tomado y se tomará la molestia de grabar y desgrabar talleres, charlas y un extraño diario sonoro que llevo desde hace un tiempo, muy de tanto en tanto, y que son puras reflexiones sobre los pormenores del oficio; y la escritora uruguaya Fernanda Trías, quien va a ser la que ordene y guíe los ensayos que escribí y que escribiré, la que seleccione los ejemplos prácticos tomados mayormente de la clases que di por internet, y quien ha pensado por primera vez en la posible forma que tomará el libro. Ella está guiándome en todo, de la misma manera en que lo haría un editor de primera línea, o una buena esquina en el box. Con opiniones fuertes, con fundamentos, con hambre de verdad. También ella va a escribir directamente en este blog.
            El blog, entonces, se me ocurrió como un lugar de ida y vuelta con mis lectores, sean escritores o no. Va a ser el lugar donde haga el calentamiento del libro, algo así como el ring donde haga guantes con mis sparrings: ustedes.
            Cosas importantes:
            La actualización del mismo va a ser mensual, pero mucho más no puedo prometer.
            Parte de las cosas que encuentren aquí las encontraran, modificadas o no, en el libro. Otras nunca verán la luz más que en este sitio.
            Lo que publicaré en el blog será variado y hasta caprichoso, desde opiniones sobre los que he leído últimamente (críticas buenas o malas), hasta avances de cosas a publicar en el futuro por mí, por Fernanda o por la gente que yo quiera mencionar por la simple razón de mi gusto personal.
            Habrá lugar para los comentarios, y para el debate también. Pero voy a moderar ese espacio para que no haya insultos y mucho menos estupideces. Los insultos a la inteligencia son lo que más abunda en los blogs, y son los peores insultos, ¿no?
            Este va a ser un espacio de oralidad plena.
            No voy a poner blogs amigos, porque yo no miro blogs, y si bien eso puede sonar a arbitrariedad o a soberbia, creo que me exime el hecho de que dirijo este blog principalmente a las personas que hayan conectado conmigo. Nada más. No soy una persona que se preocupe mucho por parecer democrático, y me importa muy poco lo que piensen de mí.
            Entonces quien quiera, adelante, y el que no, a buscarse otro lugar, que agujeros sobran.

Post Data: Gonzalo Heredia se enojó con razón, porque no puse en esta nota que en 2011 vamos a estar con las adaptaciones de mi libro de cuentos: teatro y Tv.  Tomara  seja asim.