13 jun. 2016

Asunto de Familia

Escuchar un concierto con buenos músicos en vivo es uno delos placeres más hermosos que nunca dejo de darme en esta vida. Pero este concierto, realmente, además de extraordinario,fue para mi, el más maravilloso regalo de 50 años que pude soñar recibir.
Yo tengo un hermano que la vida me dio hace más de 40 años: Ernesto Snajer, a mi manera de entender la música, uno de los compositores,instrumentistas e improvisadores más valiosos que dio la música popular argentina. Un verdadero genio.
Siempre soñé y suelo tocar con él, a veces lo hago, más vale,porque es mi hermano, no por merecimiento musical. Y a veces hasta afino la guitarra para un show y luego ni me animo a agarrarla. Me pongo nervioso y toco mal,muy por debajo de lo que puedo tocar si él no me estuviera escuchando.
Pero la vida es maravillosa, mi hermano tiene un hijo, Camilo, un  niño idéntico a él, de un enorme talento musical. Y yo, además de Nuncio y Antonia, lo tengo a Julio, de la misma edad que Camilo, casi, de un enorme talento musical también. Y ellos son como hermanos, y tocan juntos, y la están rompiendo pese a su corta edad de 18 años. Y conocieron a un misterioso holandés que desembarcó en La Paternal y toca el saxo soprano como los dioses.
la cosa es que este es el primer concierto de Camilo Snajer con Julio Petitto (mi hijo, con mi apellido paterno claro está) y la devolución queme hace la vida es que tocan, por mérito musical, con Ernesto Snajer. Que nunca juega amistosos ni por asomo, que sale a torearlos con todo,y les exige porque sabe que ellos dan y ellos dan y dan música. No escalas, ni arpegios, músicas. Tanto Camilo como Julio, gozan y te hacen gozar cuando tocar. Son finos y personales, introvertido mi sobrino, extrovertido mi hijo. 
Este músico del mes es para ellos dos, y para Ernesto y yo, Panchi y Malena, Verónica, Lula, hermanas, hermanos,cuñados, cuñadas, abuelos y amigos. Porque pese a estos tiempos del no te metás, nosotros, de alguna manera, revindicamos la manada, la gran manada, que cría y comparte la crianzas de sus cachorros. Que tratan de que se queden con algo valioso de verdad,más allá del dinero, de la obra social, de la ropa.
les dejo un tema que compuso mi hijo JULITO
se llama P.I.S. y está dedicado fallecido genial pianista Horace Silver, y en clara alusión a su tema PEACE.
Una belleza.
ah, le pusieron al improvisado grupo ASUNTO DE FAMILIA, jejeje y adoptaron al holandés FRIDO.


1 mar. 2016

LOS PERCANTOS RODADOS EN CAFÉ DE LOS PATRIOTAS

SERGIO BLANCO Y PABLO RAMOS
Somos Los Percantos Rodados,
un dúo que a veces es trío.
Y a veces cuarteto, qué sé yo, lo que vaya pintando.
Mi querida Ana Sosa Iturralde, nos sacó la foto con su ojo mágico.

presentamos DE AMOR DE LOCURA Y DE MUERTE
NICASIO OROÑO 2200 LA PATERNAL HOLLIWOOD
















13 feb. 2016

Lo que es La Arquitectura de la Mentira



A veces... responder algunos reportajes, dar taller, exponerme tanto al límite de mi certeza, de eso inexplicable que trato de explicar y me enreda los hilos frente a los escritores que participan de mis clases, o frente a un periodista o una mesa en tal o cual  evento literario, a veces, digo, eso me deja vacío.
Verme obligado a sacar a la luz determinados mecanismos inconscientes (que entonces por fuerza dejaran de serlo) de cómo funciona la maquinaria de mi imaginación, me hace daño. De hecho yo ni era consciente de que tal maquinaria existía. Escribía desde las tripas, casi sin usar la cabeza. Escribía porque el silencio, la soledad y la reclusión me dictaban algo que no podía transmitir a viva voz, algo así como un secreto (no su revelación) y ese secreto se iba armando palabra por palabra en la hoja blanca que yo ponía en el rodillo de mi máquina de escribir. Escribía porque el viejo Mario me lo dijo, para agradarle a él, para que él me quiera. O para que mi abuelo Ramos tuviera su apellido al final de un texto literario, o de un tango. Para hacerle honor a esa sangre materna que tanto amo y tanto me ha amado.
 Nunca sospeché que era literatura, nunca sospeché que le podía interesar a alguien más allá de algunos amigos. Eso lo perdí. Ahora, unas pocas personas ajenas o no tanto, mis lectores, esperan algo de mí. Esas pocas personas tienen la dimensión de una multitud. Pienso todo el tiempo en eso, y cuando pienso no soy el que era antes: me margino, me corrijo antes de sacar: me re primo. Creo ahora que la literatura, en el momento de la creación, en el momento del texto primero o primer borrador debe ser un acto de libertinaje. La libertad llega en el momento de corregir lo ya escrito, pero eso es otra cosa.
     Termino ahora mi primer libro de crónicas HASTA QUE PUEDAS QUERERTE SOLO, y es siempre todo un ejercicio aparte recuperar el libertinaje de la escritura. Tuve que dejar otros proyectos, dos novelas que a duras penas venía escribiendo. Tuve que atravesar una crisis de vida, dejar de hacer cosas como atender el teléfono, contestar correos, ir al teatro al cine a la cancha. Tuve que dejar de vivir en pareja, aceptar los caprichos del insomnio, alterar los ratos de sueño con los ratos de escritura, etc, etc, etc. Ojo, tuve que hacerlo pero no lo elegí, Es raro eso. A veces es cansador. La tentación me invita a bajar los brazos. Y si pienso, peor. ¿Por qué me cuesta tanta vida hacer lo que hago?, ¿Por qué no puedo ser un poco menos radical, un poco más medido? ¿La soledad es un precio que tienen que pagar todos los que escriben en serio? ¿Yo soy una persona que escribe en serio? En tal caso, ¿qué es escribir enserio? Y por último, o por principio, habiendo un habla ¿por qué escribir? Estos son algunos de los interrogantes que me aplastan y a los cuales no estaba acostumbrado antes de hacerse pública mi escritura. De hecho, siempre me consideré un encontrador de respuestas. Respuestas que correspondían a interrogantes desconocidos, pero que tenían el valor de funcionar como catalizadores de la emoción. Como fermentos de la más pura de las esencias capaces de elevarlo todo, de inundar el alma sin necesitar ni una pizca más de la inteligencia necesaria para el mero entendimiento de palabras comunes y corrientes que no encierran ni segundas intenciones, ni pretensiones secretas. Es decir, que no sobrarían a un posible lector, sino que lo invitaran a llevar consigo un poco de esa carga pesada pero dulce. Carga que más allá de poder contener toda la tristeza del mundo fuera una especie de alegría eterna, para usar palabras de Borges.
     A veces creo que la soledad no es un precio. La soledad existe de antes, un escritor es básicamente un solitario más o menos disimulado según los casos, pero un solitario al fin. La escritura es la justificación (porque es una soledad que necesita ser justificada), la defensa de esa soledad. Si lo veo así, el círculo cierra perfectamente. Ya que la soledad le dicta las palabras al escritor, y el escritor no puede elegir sacarse esa soledad de encima como si fuera un abrigo pesado un día caluroso.
     Escribo porque al hablar fracaso, es mi lugar común, pero es así, un poco. Cada vez que hablo largamente (cada vez más) siento, aún antes de terminar de hablar, la contundencia de una derrota inevitable. Escribir viene a ser lo contrario de hablar. Al hablar me siento prisionero de lo dicho, las palabras se alejan de mí o yo de ellas y son irrecuperables, apurado muchas veces por las circunstancias y las exigencias (ajenas a mi ser) y por más que me ayuden a salir del apremio del momento dándome pequeñas victorias parciales termino siempre sintiendo esa gran derrota. Una derrota humana, no mía en particular pero que desequilibra mi existencia.
     Escribo entonces para reconciliarme con las palabras. Porque ¿qué otra cosa debería ser una victoria humana más que la reconciliación? Nada. Hay victoria ahí donde no hay vencidos, donde sólo hay vencedores. No confundir esto con una filantropía, la literatura no es un amor impotente. Es algo que nace de todo un ser destinado a otro ser, y destinado también a ser. No entran acá ni la filantropía ni la vanidad. Hoy estamos acostumbrados a que el escritor sea una figura, a veces, de moda. Hay muchos casos tan solo en nuestro país. Salir en revistas, que te saquen fotos, que vendas miles de ejemplares, que ganes un premio importante (prestigioso o no) te pueden inflar el pecho. Pero la hinchazón apenas alcanza para cubrir un interior hueco, vacío. Y en las palabras que escribas te vas a delatar, vas a pagar el precio de tu estupidez.
     Por último los quiero acercar a mi idea de “La arquitectura de la mentira”. Es sencillo: uno construye un texto de ficción de la misma manera en que un arquitecto construye una casa. Uno quiere transmitir intacta una emoción y elige para hacerlo el mejor camino: la creación. Crear no es mentir, crear no es imaginar, es tratar de poseerlo todo, y frente a esa posibilidad puede que suceda el hecho estético. Si sucede hay arte, hay narrativa de calidad. Los cimientos, las paredes, los techos de esta casa no pueden ser meros adornos, meros impactos decorativos, globitos de colores, tortitas para el té. No. Tienen que sostener lo que hay que sostener, tienen que resistir lo que haya que resistir. De esa manera se construye un texto literario, cumpliendo rigores, salvando exigencias. La belleza hay que encontrarla ahí, en la estructura y la concepción de ese todo, en la unidad. De lo contrario corremos el riesgo de que al primer portazo la casa se nos caiga encima y nos sepulte bajo una pila de mampostería barata.
Si se escribe desde lo profundo de nuestro ser (de nuestra soledad) no hay riesgos, lo garantizo. Si se escribe en una mesa de un café de Palermo imbécil, levantando la mano cada vez que alguien nos saluda como si fuéramos una especie de Papa, con nuestra notebook reluciente y nuestro ego más erecto que el obelisco, estamos listos. 
Nada de mierdas a la hora de escribir. Que suenen las teclas de una vieja Hermes 2000 o una Undewood. Ampollas en los dedos, hay que darle y darle a esa cosa, decía Bukowsky, y tenía razón. No se olviden que la casa que construyen no es para que el lector la mire de afuera, es para que la habite. Nada de trucos, nada de sorpresas. Hay que escribir horas y horas y si al terminar cada página uno siente que se ha quedado vacío, que no hay manera de seguir... a poner otra hoja, a mirarla un rato, en silencio, que vamos por buen camino.

12 feb. 2016

Tantos payasos como sean necesarios


Ante todo gracias por tan buenos comentarios. Tal vez en estos días no actualicé el blog y esto se debe a que estoy a full terminando mi ultimo libro HASTA QUE PUEDAS QUERERTE SOLO que saldrá por Alfaguara en Junio, supongo.
Acá, como para compensar, les dejo este otro programa de ANIMAL QUE CUENTA, es el programa junto al extraordinario escritor Ricardo Romero. Este pibe, que a mi entender vale oro en todo sentido (algo difícil de encontrar), no sólo escribe maravillosamente bien, sino que tiene claro el porqué,o al menos se aproxima a tenerlo claro, de su escritura.
Una muy buena entrevista a él y al payaso Chacovachi, otro crack.





2 ene. 2016

HERMETO PASCOAL

Mientras termino mi libro HASTA QUE PUEDAS QUERERTE SOLO, que saldría en junio de este año, LES DEJO ESTA JOYITA

NOTAS DE PASO: HERMETO PASCOAL
Tuve la suerte de criarme con Ernesto, de conocerlo y ser su amigo desde los 8 años de edad más o menos. Hace 40 años ya. Tuvimos la suerte de criarnos en una época en dónde las cosas importantes le importaban a la mayoría de la gente. La amistad importaba, el amor importaba, el arte importaba, la comida y la hora de comer importaban, los juegos y la hora de jugar importaban, los deberes y la hora de hacer lo que se tiene que hacer, importaban. Muy distinto a estos tiempos. No aseguro que fue mejor, pero todo el tiempo me gustaría poder volver a ese tiempo, ver a mis hijos criarse en una casa sin cerradura en la puerta de entrada, enun barrio en donde la mayoría de la gente se involucraba con la crianza y la educación de los chicos, en donde un judío como Jaime, nos daba los guardapolvos a crédito porque decía: mis chicos empiezan con guardapolvos nuevos, la plata después se ve. La plata no la veía nunca, más vale, pero vería todo lo demás.
No quiero hablar mucho de Hermeto Pascoal, al fin y al cabo yo escribí el off que dice Ernesto en este hermoso capítulo de NOTAS DE PASO: el mejor y más profundo programa sobre música que yo haya visto, porque lo conduce un músico excepcional.
Sólo escuchen lo que dice Hermeto, su concierto para los animales de una hacienda, su idea de la música y la improvisación, que es su idea de la vida y la improvisación. Su manera de tocar el piano (no es pianista), su manera de hablar, de cantar, de reir. No es de este mundo, eso es indudable, y el mismo le dio a Dios que cuando se canse de tocar se lo lleve, y a su mujer le dijo que haga una fiesta para que “ la música no pare”.
Hermeto Pascoal es para mi manera de ver y oír la música, junto a Telonius Monk, uno de los músicos más originales y extraordinarios de todos los tiempos.
Fijense como Ernesto sale tocando y lo corre y el le hace bromas o cosas raras con el tiempo: lo mide, para luego decirle: tocas muy bien, “bacano”.

Y LE PEGÓ UNA PIÑA A MILES DAVIS!!! lleguen a ese momento de la historia por Dios.
Es que para entender una inteligencia hace falta otra inteligencia. Sin dudas